CRADLE OF FILTH en vivo en Argentina: Una película de terror


Fecha: Domingo 24 de agosto, 2025 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: Groove | Bandas invitadas: DRAGONAUTA – UADA

El pasado domingo, Groove se transformó en un templo de sombras y sonidos, donde cada nota parecía dibujar un paisaje de terror y belleza. El aire vibraba al ritmo del corazón del público, cómplice de la noche. Tres actos se desplegaron como escenas de un largometraje oscuro: DRAGONAUTA, UADA y CRADLE OF FILTH  guiaron a los presentes por un viaje entre lo ominoso, lo melódico y lo extremo, tejiendo un relato donde horror, música y fascinación se fundieron en un solo plano secuencia.

DRAGONAUTA  abrió la función como un prólogo hipnótico. Las luces rojas bañaban el escenario, proyectando sombras densas que daban la sensación de estar dentro de un bosque embrujado. Daniel Libedinsky, en guitarra y composición, lideraba riffs que se sentían como latidos de un corazón demoníaco, mientras David Iapalucci reforzaba la muralla sonora con un estilo filoso y psicodélico. La gran novedad sigue siendo Sergio Conforti en bajo, un rol inédito para él, que en su trayectoria con  AVERNAL y LOS ANTIGUOS nunca había ocupado, aportando un pulso oscuro y profundo a la base del grupo. Lucien Kurgan, en voz y bajo compartido, sumaba un color ritual y visceral, mientras Leo Hellgros en batería imponía ritmos que hacían temblar el suelo bajo los pies del público. La banda incorporó teclados, aunque quedaron sutiles, reforzando la atmósfera sin imponerse sobre la densidad de las guitarras y la batería.

Hoy, las canciones de DRAGONAUTA suenan más cercanas a CELTIC FROST o a la música extrema, densas y oscuras, pero cuando sonó Muerte y Destrucción, la sensación fue que la banda encontraba una síntesis perfecta entre pesadez, gancho y melodía. Ese momento demostró que, a pesar de la complejidad de su propuesta, DRAGONAUTA puede golpear con claridad y fuerza, dejando al público atrapado en su universo. La banda sigue siendo un monstruo inclasificable y una de las propuestas más interesantes de la música pesada argentina.

Cuando UADA subió al escenario, la atmósfera cambió de inmediato. Durante todo el show, una luna oscura e hipnótica permaneció proyectada sobre el fondo, acompañada de sonidos de la naturaleza salvaje, como viento, hojas y ramas crujientes, que envolvían al público en un bosque remoto y ancestral. La banda apareció vestida completamente de negro y con capuchas, proyectando una presencia ritual y misteriosa. Desde el primer acorde quedó claro que su música espectral hablaba por sí sola, guiando a la audiencia a través de paisajes sonoros densos y sobrecogedores.

La gran habilidad de Uada es pasar de momentos muy melódicos, con sonidos que van desde el post-punk al heavy melódico, a pasajes extremos con progresiones admirables. Lo que suena accesible en un principio se transforma en intensidad extrema, virtud de Elijah Losch en batería, que domina el doble bombo y todos los recursos percusivos con precisión sobrenatural. A esto se suma el impecable trabajo de los guitarristas Jake Superchi y James Sloan, que combinan riffs filosos y arpegios atmosféricos, creando un paisaje sonoro que mezcla brutalidad y melodía. La voz le da un contexto crudo pero técnico, generando una propuesta contrastante y fascinante.

Desde Cult of a Dying Sun hasta Retraversing the Void, cada tema fue un capítulo de terror melódico. Los riffs cortaban el aire como cuchillas, mientras la batería marcaba un pulso hipnótico que sincronizaba los latidos de todos los presentes. En los momentos más intensos, se incorporó un sonido de licantropía, con aullidos de lobos que abrieron y cerraron el show, reforzando la sensación de estar atrapado en un bosque nocturno gobernado por criaturas salvajes. Canciones como Black Autumn, White Spring y Natus Eclipsim llenaban el espacio con un aire gélido, y a medida que avanzaban, el público se iba entregando, absorbido por la narrativa musical y visual de UADA. Su black metal melódico fue un torbellino de tensión y catarsis: guitarras afiladas como cuchillas, baterías precisas como latidos de terror y coros espectrales que envolvieron a Groove como un aquelarre en un show donde la crudeza y la técnica se amalgamaron con perfección.

Cuando CRADLE OF FILTH irrumpió en el escenario de Groove, el aire se cargó de tensión, expectativa y un aura de horror palpable. La noche comenzaba con la intro de la película Hellraiser, estableciendo el tono cinematográfico y ritualístico que dominaría toda la actuación. La banda apareció en su formación oficial: Dani Filth en voz, Martin Škaroupka en batería, Daniel Firth en bajo, Marek “Ashok” Šmerda y Donny Burbage en guitarras, y Kelsey Peters en voces femeninas y teclados. Por su parte, Šmerda subió al escenario caracterizado como Pinhead, un gesto habitual que fusiona terror, música y estética de manera magistral, mientras el logo omnipresente de la banda iluminaba la escena, reforzando su identidad gótica y extrema. Este concierto marcó, además, el último show de Šmerda con la banda, quien se retiró antes del show de Montevideo por motivos económicos y contractuales, una pena considerando que fue uno de los responsables de revivir al grupo en los últimos años.

Dani Filth es mucho más que un vocalista: es el alma oscura que define la experiencia de CRADLE OF FILTH. En el escenario, se transforma en un maestro de ceremonias macabro, un ghoul del submundo capaz de controlar la intensidad de cada canción con un dominio absoluto de su instrumento más poderoso: su voz. Su famoso chillido agudo corta el aire y atraviesa la multitud, alternando registros con precisión quirúrgica, desde gruñidos guturales hasta aullidos etéreos que parecen emerger de las sombras más profundas.

Su personaje no es un simple alter ego teatral: es la encarnación del concepto de la banda, un híbrido entre fantasía gótica y horror, deudor de Lovecraft, Clive Barker y Stephen King. Cada gesto, mirada y movimiento proyecta un aura ominosa que convierte el escenario en un espacio liminal donde el público se sumerge en un universo de terror, rituales y narrativa musical.

Pero detrás de ese ghoul imponente, Dani también muestra un humor oscuro y provocador. Con frases como “Venimos de una gira intensa, hace cuatro días que no duermo” o “Aunque no soy Maradona, pueden aplaudirme. Los dos necesitamos de la cocaína”, logra un equilibrio entre su lado humano y la criatura que encarna, reforzando su aura imprevisible. Este contraste entre teatralidad y humor negro lo hace más cercano, pero al mismo tiempo más inquietante: es un maestro de ceremonias que juega con el miedo, la fascinación y la complicidad del público, llevando cada show a una experiencia sensorial y emocional única.

En suma, Dani Filth no solo interpreta a CRADLE OF FILTH  él es CRADLE OF FILTH, un ser cuya vida y música se fusionan en un espectáculo donde horror, teatralidad, virtuosismo vocal y provocación se encuentran en perfecta armonía.

La banda defendió con fuerza su nuevo disco The Screaming of the Valkyries, y los temas de Malignant Perfection, To Live Deliciously y White Hellebore funcionaron como un trío ritual que reafirmó la potencia de la obra. Cada riff de Šmerda y Burbage, cada golpe de batería de Škaroupka y cada frase de Dani se combinaban con virtuosismo técnico y teatralidad, transformando cada canción en un movimiento de una macabra orquesta gótica, romántica, ominosa y extrema. Los pasajes melódicos se alternaban con explosiones de intensidad extrema, logrando un equilibrio hipnótico que mantenía al público completamente absorbido.

El público, ecléctico y completamente entregado, fue otro protagonista del show: metaleros que no dudaron en pogear cada fragmento veloz, doncellas vestidas con indumentaria gótica y algunos con corpsepaint, todos formando un mar de sombras y gestos rituales que reforzaban la teatralidad de la banda y convertían la audiencia en un elemento más de la experiencia.

Los clásicos fueron interpretados con un respeto ritual y una energía arrolladora: Death Magick for Adepts y Her Ghost in the Fog sumergieron a la audiencia en paisajes espectrales y densos, mientras The Principle of Evil Made Flesh y The Forest Whispers My Name recordaron los orígenes góticos y extremos de la banda. Cruelty Brought Thee Orchids ofreció un dramatismo virtuoso y ritualístico que hizo estallar la participación del público, entre cabeceos, cánticos y aplausos sincronizados. Aunque Nymphetamine (Fix) aportó un contraste melódico y romántico, su presencia se percibió más como un respiro dentro del setlist, pudiendo ser reemplazada por clásicos más antiguos sin que la intensidad decayera.

El tramo final del concierto alcanzó un nivel de teatralidad extrema cuando un miembro del staff encapuchado apareció para interpretar la macabra voz del protagonista de Hellraiser presente en el disco, sumando una capa adicional de horror en Death Magick for Adepts y Her Ghost in the Fog. La voz cavernosa del invitado dialogaba con los desgarradores registros de Dani, mientras los riffs marcaban la tensión y el logo de la banda omnipresente iluminaba la escena como un oscuro conjuro. La sensación era la de presenciar un aquelarre que unía cine, literatura y metal extremo en vivo, donde cada espectador se convirtió en parte de la narración.

En conjunto, la actuación de CRADLE OF FILTH en Groove fue un viaje sensorial completo: la combinación de teatralidad, virtuosismo riffero, densidad sonora, humor oscuro, ritual macabro y un público entregado con estética gótica y corpsepaint creó un espectáculo donde cada canción, clásica o nueva, se sentía viva. El sonido fue perfecto, fuerte y potente para las tres bandas, envolviendo al público que colmó Groove y se dejó llevar por su propio trance, completamente absorbido por la música y la atmósfera. La banda se mostró como una orquesta gótica, romántica, ominosa y extrema, única en su especie, capaz de transformar el escenario y la audiencia en un universo donde horror, música y público se fusionan en una experiencia cinematográfica y sensorial inolvidable, dejando un recuerdo imborrable con la despedida de Šmerda, cuyo legado reciente revitalizó la fuerza del grupo.

La noche en Groove se sintió como una película de terror hecha música, donde cada banda era un acto de un mismo relato oscuro. DRAGONAUTA abrió con su pesadez y monstruosidad, construyendo escenas de destrucción y furia sonora; UADA continuó como un ritual espectral, con bosques imaginarios, lunas hipnóticas y pasajes melódicos que se tornaban extremos, atrapando al público en un trance hipnótico; y CRADLE OF FILTH cerró con un aquelarre teatral y macabro, entre el Pinhead de Šmerda, las voces de Hellraiser y la intensidad ritual de su orquesta gótica. Juntas, las tres propuestas tejieron un universo cinematográfico donde horror, música y público se fundieron en una sola experiencia, un largo plano secuencia de oscuridad, emoción y virtuosismo imposible de olvidar.

Nota final: Este concierto en Buenos Aires quedó marcado por ser la última presentación de Marek “Ashok” Šmerda con Cradle of Filth. Días después, y antes de que la banda llegara a Montevideo, el guitarrista decidió apartarse del grupo por motivos económicos y contractuales. Una partida sorpresiva que tiñó de nostalgia la experiencia, ya que Šmerda había sido uno de los responsables de revitalizar la fuerza creativa y escénica de la banda en los últimos años.

Texto: Carlos Noro

Fotos: Estanislao Aimar 

Agradecemos a Noiseground por la acreditación al evento. 

| Metal-Daze Webzine | Marca Registrada | Todos los Derechos Reservados © |

 

GALERÍA: Si querés ver el álbum completo, ingresá a nuestra página de Facebook.


0 0 votes
Puntaje del Artículo
guest
0 Comentarios
Más recientes
Más antiguos Más votados
Inline Feedbacks
View all comments
Translate »
error: ¡CONTENIDO PROTEGIDO!
0
Nos encantaría conocer tu opinión, comentá!x