KANONENFIEBER llega a Argentina: 5 cosas que no sabías


Hay bandas que nacen para el escenario y otras que surgen desde un universo mucho más extraño. KANONENFIEBER pertenece a esa segunda categoría: un proyecto que parece salido de un archivo militar olvidado, con una estética más cercana a un documental que a un recital. Y, sin embargo, ahí están: convirtiendo documentos históricos en metal extremo, transformando cartas de soldados anónimos en gritos distorsionados y llevando al público a un territorio donde la música es solo una parte del arma.

Su llegada a Argentina en 2025 despertó una curiosidad feroz: ¿Quiénes son realmente? ¿Qué esconden detrás del anonimato? ¿Cuánto hay de historia y cuánto de ficción? Para entender el fenómeno, nada mejor que repasar cinco rarezas fundamentales que explican por qué KANONENFIEBER no es una banda más, sino una anomalía fascinante dentro de la escena extrema.

 

1. El proyecto nació de un archivista militar aficionado, no de un metalero tradicional

La génesis de KANONENFIEBER tiene un costado casi académico: Noise, el creador, arrancó mucho antes de componer riffs hundiéndose en archivos, cartas, diarios y documentos de la Primera Guerra Mundial. La obsesión por el detalle histórico fue previa a la música. Recién después pensó: “che, esto podría ser un disco”. Primero el archivo; después, la distorsión. Un origen atípico para el metal extremo.

2. Los textos están basados en documentos reales… pero algunos fragmentos son reconstrucciones estilísticas propias

La banda promociona su rigor histórico y es real: usan cartas originales, partes militares, informes médicos y testimonios de soldados. Pero hay una rareza clave: Noise admite que ciertos fragmentos son recreaciones, líneas inventadas para unir piezas faltantes. Un puente entre archivo y ficción que les permite narrar sin traicionar la verosimilitud histórica.

3. Nunca muestran sus rostros… excepto cuando alguno lo hizo sin querer

El anonimato es parte estructural del proyecto. Máscaras, capuchas, estética de trinchera. Pero cada tanto, alguna story mal calculada o un backstage filtrado deja ver una cara. La comunidad metalera captura, compara y discute. Ellos jamás explican nada. El misterio es parte de su identidad, incluso cuando se resquebraja por accidente.

4. En vivo usan réplicas reales de equipamiento militar de 1914–1918

No es utilería liviana: es equipamiento basado en uniformes y accesorios auténticos de las fuerzas alemanas y austrohúngaras. Muchas de esas piezas fueron realizadas por coleccionistas especializados y mantienen materiales, peso y estructura históricas. Tocar con eso es incómodo, sofocante y rígido. KANONENFIEBER lo mantiene por coherencia estética.

5. La banda utiliza un sistema de “nombres de guerra” que no siempre coincide con los músicos reales

Una de las rarezas menos conocidas es el sistema interno de identidades ficticias que maneja KANONENFIEBER. Cada integrante tiene un nombre de guerra, un alias que forma parte del universo narrativo de la banda y que puede permanecer incluso cuando la persona detrás cambia.
En la práctica, eso significa que el “soldado” asociado a un instrumento puede no ser siempre el mismo músico, pero la identidad de campaña sigue vigente. Es una forma de reforzar la estética bélica despersonalizada: lo importante no es la individualidad, sino la misión. El proyecto funciona como una unidad donde las caras importan menos que el relato.

KANONENFIEBER en Argentina | Soldatenschicksale Latinamerica

📅 Jueves 4 de diciembre – 18 hs

📍 El Teatrito – Buenos Aires

🎟️ ENTRADAS: $90.000

👉 Entradas en Icarus Music Store

Texto: Carlos Noro
Foto: Prensa
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