Fecha: Viernes 6 de febrero, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: Uniclub | Bandas invitadas: DISOMNIA y DESCARNADO
El 6 de febrero de 2026, entre tantos debuts en terreno local que se vienen dando, quedará grabado en la memoria de los fans del metal extremo moderno, la tan esperada primera visita de RIVERS OF NIHIL al país. La aclamada banda de death metal progresivo, oriunda de Reading, Pensilvania, se presentó en el emblemático Uniclub, conocido por recibir a las propuestas más audaces del estilo y en un ambiente que se siente bastante íntimo, considerando la disposición del lugar. La expectativa que se generó en la previa del show fue bastante interesante, considerando que es especialmente significativo, si se tiene en cuenta la intensa agenda de recitales que viene caracterizando las noches de entre semana, y también de fin de semana, para la escena metalera local, donde el público a menudo debe elegir entre múltiples eventos de alto calibre. Sin embargo, los aficionados al death metal técnico y progresivo, o aquellos que simplemente valoran la complejidad musical y la innovación lírica que desde un inicio profesó RIVERS OF NIHIL, respondieron fervientemente al llamado de esta banda de culto que de a poco va expandiendo su alcance y pisando cada vez más fuerte a nivel mundial. La velada se desarrolló en un ambiente casi de devoción musical, demostrando que el nicho del metal progresivo en Argentina siempre está latente y ansioso por las propuestas más vanguardistas que vienen surgiendo. El evento contaba con dos grandes valores nacionales que estaban ya acostumbrados al vértigo de los grandes eventos y también de grandes salas: comenzó con la actuación de DISOMNIA, una banda joven con gran proyección, que interpretó temas de su álbum Reconversión y adelantó algo de su nuevo material. Luego, la posta fue tomada por DESCARNADO, una agrupación ya establecida en el death metal técnico argentino. Con un setlist centrado en continuar presentando su último obra traída del mismo infierno, que es El eterno odio de las almas desterradas, uno de los lanzamientos más potentes de 2025, el grupo demostró su vigencia, con la voz imponente de Iván Suárez resonando en todo el bar de Abasto. Dato de color: en ambas bandas contamos con la presencia del violero Leonel Di Stefano, miembro fundador de la primer banda, y una de las últimas incorporaciones de la segunda, demostrando toda su virtuosismo y explosión artística en distintas facetas para cada agrupación.
A minutos de las 21:30, RIVERS OF NIHIL subió al escenario. El cuarteto, liderado por Adam Biggs (bajo y voz principal), acompañado por Andy Thomas (guitarra rítmica y voces limpias), Brody Uttley (guitarra líder) y Jared Klein (batería y coros), inició su set sin tanto preámbulo ni presentación, con la canción Rivers of Nihil, la homónima de su último álbum, que al ser un outro del mismo, la conexión con el público no fue tan inmediata y más bien se sintió un poco de timidez al inicio. Pero el primer punto intenso de la noche no tardaría en llegar con The silent life, que desató los primeros pogos de la noche, en contrapunto con la complejidad y la riqueza sonora del tema que mostraba la esencia compositiva del grupo. Recordemos que esta canción forma parte del aclamado Where owls know my name, álbum de 2018 donde llegaron a su techo compositivo hasta el momento, pero que sin duda superarán si siguen por el camino correcto. Un elemento crucial que diferencia a RIVERS OF NIHIL del death técnico contemporáneo es la incorporación del saxofonista Patrick Corona, cuya presencia en vivo añadió ese sello distintivo al sonido de la banda, y que lograba en varios momentos, un balance sónico espectacular, entre melodías instrumentales magnéticas, el sonido casi desolador del saxofón y los bestiales gritos del bajista líder. Sin embargo, la ambición sonora del grupo siguió profundizándose con A home seguida de The void from which no sound escapes, que divagaron bastante entre partes bien atmosféricas y etéreas, explosiones agresivas y coros que fueron coreados con pasión por la audiencia. Andy Thomas ganó protagonismo con sus voces limpias, aportando un contrapunto melódico fundamental que define la identidad actual de la banda. El setlist continuó con los temas más crudos del repertorio, volviendo a llevarnos de paseo por la discografía entera de los pensilvanos: American death arrancó los primeros wall of deaths, y luego Sand baptism con un guiño a sus raíces bien extremas rozando el deathcore / mathcore, lograron un descontrol general bastante interesante en la gente. Pero la faena, seguía, y el dúo de temas inmediatos que fueron Clean y Soil&seed mantuvieron la intensidad, con el público sumergido en saltos, empujones y una energía incesante frente al escenario. Death is real fue otro momento de frenesí colectivo, con Adam Biggs dirigiendo el caos y marcando el ritmo de los pogos mientras ejecutaba complejas líneas de bajo casi sin estremecerse. Hacia el final, el cántico local de “olé, olé…” evidenció el nivel de conexión que la gente logró con los estadounidenses, y que fue literalmente creciendo conforme avanzaba el setlist. Por último, las dos canciones del repertorio principal fueron las más gancheras si se quiere, destacando que forman parte del último disco: Water&time ofreció un respiro, con un tono más contemplativo y melódico, antes de House of light pusiera el broche al set principal, demostrando un equilibrio perfecto entre potencia y armonía. Pero era lógico que los bises eran inevitables, y tras una última reverencia, nos atacaron con la mítica Where owls know my name con la que cerraron la noche con una exhibición de técnica, sensibilidad y fuerza. Cada músico tuvo su momento de lucimiento y el público respondió con la entrega total que se espera en una primera visita, sobre todo en el saludo final donde Jared Klein casi cae de lleno al piso desde el escenario, ante el impulso de repartir palillos y saludar a la gente.
El debut de RIVERS OF NIHIL en Argentina se destacó por ofrecer un setlist notablemente equilibrado, abarcando de manera justa y considerada su discografía completa. No cabe la menor duda que muchos de los seguidores de la banda valoraron enormemente este gesto, ya que se incluyó al menos una canción de cada uno de sus álbumes de estudio, aunque también lograron poner un énfasis particular en su producción más reciente, la cual dominó la mayor parte de la lista de temas interpretados durante la velada. A pesar de la calidad indiscutible de la ejecución y la elección musical, junto con un sonido cristalino y contundente, la única nota irrefutable de la noche que dejó un sabor agridulce fue la duración del concierto: apenas superó la hora. Para tratarse del debut absoluto de RIVERS OF NIHIL ante el público argentino, la presentación se sintió extremadamente breve y, si bien dejó a los asistentes satisfechos, también plantó una gran expectativa y generó una “deuda” emocional con los fans locales, siendo que algunos un poco más pesimistas quedaron con la sensación generalizada de que fue un evento que cumplió a medias. La banda demostró su potencia y destreza en vivo, pero el corto tiempo en escena impidió una inmersión completa y la celebración que el público esperaba de un primer encuentro. Esta brevedad ha dejado la firme esperanza de una pronta y anhelada próxima visita a la Argentina. El deseo es que en esa futura ocasión, si alguna vez sucede, su actuación sea considerablemente más extensa y quede saldada por completo la cuenta pendiente con el fervoroso público argentino, que demostró una vez más su lealtad y pasión por el death metal técnico y progresivo de la banda.
Texto: Luis Gallucci
Fotos: cortesía Nico Cardinale
Agradecemos a Noiseground por la acreditación al evento.
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