PLUS: Dos discos para entender la voz de Saúl Blanch y los primeros pasos del rock pesado argentino


La muerte de Saúl Blanch, confirmada este miércoles 21 de octubre, vuelve a poner en primer plano una trayectoria que muchas veces queda asociada casi exclusivamente a RATA BLANCA. Sin embargo, antes de grabar con la banda de Walter Giardino, Blanch había forjado su identidad en PLUS, un grupo clave para entender cómo el rock pesado empezó a tomar forma en la Argentina y a expresarse en castellano. Tenía 75 años y llevaba varias semanas internado en terapia intensiva; hasta el momento, no se difundió públicamente la causa de su muerte.

La llegada de Blanch a RATA BLANCA tuvo una historia particular. Después de que se alejara del grupo, Walter Giardino probó distintas voces para completar la formación. Cuando el cantante previsto para grabar el álbum debut tuvo un problema de salud y el tiempo apremiaba, volvió a convocar a Blanch, que conocía las canciones. En pocos días resolvió las voces del disco. Allí quedaron interpretaciones como El sueño de la gitana, Chico callejero y Solo para amarte. Pero para entender de dónde venía esa voz, hay que volver a PLUS, a sus guitarras de hard rock y a dos discos que muestran una banda en movimiento.

La técnica de Blanch también permite leer ese recorrido. En PLUS aparece un registro más áspero, de ataque directo, que atraviesa las guitarras y conserva un filo incluso cuando las canciones se vuelven melódicas. En RATA BLANCA cobran mayor protagonismo el falsete y los agudos: un color más elevado y dramático, capaz de seguir las líneas de Giardino y darles otro vuelo. Son dos usos de una voz personal, ajustada a contextos musicales distintos.

DOS DISCOS, DOS MOMENTOS DE PLUS

No pisar el infinito

Año: 1976 | País: Argentina | Género: Hard Rock | Sello discográfico: Fonocal | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠♠ (8/10)

El debut de PLUS suena como una banda que encontró una dirección y sale a defenderla. Su punto de partida está en el hard rock de LED ZEPPELIN y DEEP PURPLE: guitarras pesadas, una base firme y canciones que combinan impacto con desarrollo instrumental. El grupo no parece interesado en reproducir la tradición local del blues ni en seguir el molde de PAPPO’S BLUES. Su mirada se dirige hacia afuera, hacia las bandas británicas que habían ampliado las posibilidades del rock de guitarras; desde allí arma un sonido propio, en castellano y con una voz capaz de sostener esa ambición.

Las letras también le dan al disco una dimensión histórica que no se agota en el rock como actitud. Ocúltame hermano, es el punto más grave: la voz que pide protección y teme que vengan a buscarla evoca la persecución y el destino de los desaparecidos durante la dictadura. Sin convertir la canción en una consigna explícita, PLUS deja entrar en el álbum el miedo y la necesidad de resguardarse. En otro registro, Ya tenés por quién luchar se orienta hacia la búsqueda de un motivo para seguir adelante, mientras El mago del tiempo desplaza la mirada hacia el paso de los años. Así, entre la urgencia de Noches de Rock and Roll y los pasajes instrumentales, las canciones dibujan un arco que va de la afirmación personal a una realidad mucho más oscura.

Noches de Rock and Roll presenta la identidad del grupo sin rodeos: riff firme, pulso decidido y Blanch cantando con un registro áspero que no pierde claridad cuando sube la intensidad. Tomame como soy sostiene el empuje, pero la guitarra de Julio Sáez muestra que PLUS no se limita a repetir una fórmula. En Ya tenés por quién luchar; la banda baja la marcha y deja que la melodía ocupe el centro; Blanch cambia el modo de atacar la frase y revela un costado más sensible, lejos del estereotipo del cantante que solo necesita imponerse por volumen.

El álbum crece cuando abre el juego. La chance sutil combina la fuerza del hard rock con una composición más elaborada; El mago del tiempo expande el clima y Ocúltame hermano suma otra textura a un repertorio que alterna potencia y melodía. El cierre con Zapada final funciona como una salida instrumental: la banda se estira, deja que la guitarra explore y permite que la base de Hugo Racca y Cacho D’Arías sostenga ese recorrido sin perder intensidad. En esa mezcla de riffs, arreglos y pasajes más abiertos aparece la distancia entre PLUS y una banda de blues tradicional: la guitarra manda, pero el horizonte es el hard rock internacional, no la recreación de una escuela local.

Escuela de rock ’n’ roll

Año: 1981 | País: Argentina | Género: Hard Rock | Sello discográfico: Fonocal | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠ (7/10)

Cinco años después, PLUS llegó a su tercer álbum con una formación distinta. Julio Sáez, guitarrista y compositor central en la primera etapa, ya no estaba; su lugar lo ocupó León Vanella, con una fuerte inclinación hacia el blues. El cambio se escucha en el sonido: el grupo conserva peso, pero se aleja de la densidad de No pisar el infinito y se acerca al rhythm and blues, al rock and roll clásico y a canciones más abiertas. La gira por Colombia había ampliado la experiencia de la banda y su contacto con otros públicos; esa circulación aparece en la voluntad de probar una música menos cerrada en el hard rock.

En ese mismo 1981, BARÓN ROJO publicó su primer álbum y el heavy español empezaba a afirmar el rock duro cantado en castellano. La coincidencia permite poner a las dos bandas en diálogo dentro de una escena más amplia, aunque sus caminos fueran diferentes: mientras Barón Rojo consolidaba una identidad heavy, PLUS ensayaba una apertura hacia el blues y el rhythm and blues. Conviene tomarlo como un contexto contemporáneo, no como una influencia directa comprobada sobre el sonido de PLUS.

 

Texto: Carlos Noro
Imagen de portada: Renata Rowek
Agradecemos a Fonocal por la facilitación del material.
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