Año: 2026 | País: Italia | Género: Death Metal Progresivo | Sello: Season Of Mist | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠ (6/10)
La escena italiana del metal extremo continúa ofreciendo propuestas interesantes y MISCREANCE es una de las bandas que realmente captó mi atención de una forma extraña, pero ya veremos por qué. Con Reminiscence, su segundo disco de larga duración, la banda profundiza en una propuesta que combina el death y thrash metal técnico de finales de los ochenta y principios de los noventa, pero sin limitarse a reproducir las fórmulas de aquella época. En lugar de ponerle velocidad y virtuosismo a lo instrumental, la banda apuesta por ganchos con estructuras cambiantes, riffs elaborados y una interacción constante entre sus integrantes, dando forma a un álbum que exige varias escuchas para apreciar todos sus detalles, y que quizás al principio cuesta digerir, pero conforme avanza el disco se saborea mejor.
Uno de los principales atractivos del disco se encuentra justamente en su construcción musical, donde las guitarras de Andrea Granauro y Tommaso Cappelletti lanzan riffs complejos que se mezclan en cambios de ritmo, transiciones inesperadas y pasajes disonantes, mientras que la batería de Andrea Feltrin cumple un papel fundamental en la organización de estas estructuras. Lejos de limitarse al acompañamiento, su interpretación aporta dinamismo mediante variaciones de tempo, acentuaciones y cortes que permiten mantener cierto orden dentro de una propuesta deliberadamente impredecible. A esto se suma el bajo de Jean-Claude Rossignol, cuya presencia resulta especialmente importante para conservar la contundencia del conjunto.

Uno de los aspectos más interesantes de Reminiscence es que MISCREANCE consigue desarrollar composiciones técnicamente complejas sin depender exclusivamente de la velocidad. Canciones como Trait d’Union, Vision y Scalp Ceremony combinan riffs agresivos, súbitos cambios de ritmo, pasajes de medio tiempo y estructuras progresivas que mantienen una dinámica constante y que toma por sorpresa muchas veces en poco tiempo. A pesar de esta variedad, la banda conserva la contundencia característica del death metal más técnico y dicotómico que oiremos en bandas como ATHEIST o partes instrumentales más apropiadas en CORONER, evitando que las composiciones se transformen en simples exhibiciones de virtuosismo. En este sentido, el bajo de Jean-Claude Rossignol adquiere especial protagonismo, aportando profundidad y desarrollando líneas que complementan las guitarras, pero que sabe volverse recalcitrante y ácido para dar más pesadez. A esto se suma el trabajo de producción que hizo Marino De Angeli, que permite distinguir claramente cada instrumento sin sacrificar la agresividad ni la sonoridad orgánica del conjunto. La experimentación también ocupa un lugar importante dentro del álbum. En composiciones como Synaptic cortex dissection, las estructuras convencionales dan paso a una sucesión de riffs, armonías disonantes y cambios de tempo que refuerzan el carácter progresivo de la propuesta, mientras que, por otro lado, la participación de Leo Di Angilla, quien incorpora percusiones e instrumentos particulares, amplía las posibilidades sonoras del disco. Estos recursos se hacen presentes especialmente en Scalp Ceremony y Symbiosis, aunque es en esta última donde consiguen integrarse de manera más natural con los riffs técnicos y las secciones progresivas, convirtiéndola en uno de los momentos más interesantes del disco. Sin embargo, esta búsqueda constante de complejidad también presenta algunas limitaciones.
En canciones como Oracle’s Rift, la acumulación de ideas y transiciones demuestra el enorme virtuosismo de sus integrantes, pero dificulta mantener una progresión musical consistente: el problema no es la falta de creatividad, sino el exceso de la misma. En que ciertas secciones se suceden demasiado rápido, sin llegar a desarrollarse completamente, y algunas composiciones pueden resultar difíciles de asimilar durante las primeras escuchas. De esta manera, los 39 minutos de Reminiscence, distribuidos en nueve canciones, conforman una experiencia que funciona mejor cuando se aprecia el álbum en su totalidad y no como la suma de sus partes. Aunque inicialmente puede transmitir cierta sensación de uniformidad, las sucesivas escuchas permiten descubrir numerosos matices en arreglos, estructuras rítmicas y diferentes interacciones instrumentales. Más que un trabajo monótono, estamos frente a un disco cuya densidad compositiva requiere atención para revelar la mejor parte de sus virtudes.
Las influencias de DEATH, ATHEIST, PESTILENCE, SADUS y CORONER resultan evidentes a lo largo del material, especialmente por cómo encaran los riffs y las estructuras rítmicas. Sin embargo, los italianos consiguen interpretar buena parte de ese legado desde una perspectiva contemporánea, sin caer completamente en la nostalgia. A diferencia de ciertas tendencias actuales del death metal técnico, donde la velocidad, precisión y sobreproducción son los objetivos, la banda recupera una forma de composición más cercana a la vieja escuela y la desarrolla mediante arreglos considerablemente más elaborados. La voz áspera y versátil de Andrea Feltrin refuerza esta identidad al estilo de Martin van Drunen (PESTILENCE, ASPHYX y varias). Su contraste con la precisión instrumental, sumado a voces limpias, pasajes hablados y efectos, amplía la atmósfera del álbum. Estos recursos acompañan las temáticas primitivas, sobrenaturales y de ciencia ficción presentes en el concepto del álbum, sin alejarse demasiado de su propuesta principal.
En resumen, Reminiscence demuestra que todavía existen numerosas posibilidades por explorar dentro del death/thrash metal más tirado a lo técnico y encima de vieja escuela. Es verdad que la acumulación de ideas puede perjudicar la fluidez de algunas canciones; el resultado general es un trabajo sólido, ambicioso y con una personalidad definida. Con este segundo álbum, la banda italiana comienza a desprenderse de la etiqueta de ser simplemente un grupo joven que interpreta correctamente el metal técnico de los noventa, demostrando que posee las herramientas necesarias para construir su propio camino sin renunciar a las raíces del género.
Texto: Luis Gallucci
Foto: Jacopo Abbruscato
Agradecemos a Season of Mist por la facilitación del material.

