Fecha: Viernes 24 de abril, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: El teatrito | Bandas invitadas: VIATOREM ASTRA
El pasado 24 de abril de 2026, El Teatrito, en Buenos Aires, fue sede de una jornada que reunió para distintas propuestas de metal moderno vinculadas al metal sinfónico, el power y el lo épico, tal como se adelantamos en la web, y sin dudas se dió un evento donde el nivel vocal terminó siendo uno de los aspectos más sobresalientes de la noche. Y no era una noche más, ya que a kilómetros del recinto, se estaba dando un megashow por parte de DREAM THEATRE en el Movistar Arena que hacía preocupar un poco la asistencia del día, pero nada estuvo más alejado de la realidad, y ya veremos por qué. La apertura, minutos después de las 19, quedó en manos de VIATOREM ASTRA, una banda formada en 2020 que combina elementos de heavy metal y power metal, con un set enfocado en composiciones intensas y épicas, cumplieron con creces su rol de dar inicio a una velada que prometía ser mágica y grandiosa. Más allá del buen desempeño general, la voz de Carol Muñoz se destacó por su potencia y carácter, mostrando una presencia sólida al frente. La respuesta del público fue favorable desde el comienzo, algo que se vio reflejado en la interacción posterior con los asistentes fuera del escenario.
Cerca de las 20 fue el turno de VISIONS OF ATLANTIS, quienes presentaron su actual concepto estético y musical centrado en la temática pirata. El grupo, integrado por músicos de distintas partes de Europa, apostó exclusivamente por material de sus últimos trabajos, Pirates de 2022 y Pirates II – Armada de 2024 acompañando la propuesta con una puesta en escena acorde, tanto desde lo visual como en vestuario, incluso logrando que entre el público se pudieron ver seguidores caracterizados en sintonía con la identidad de la banda. El show que abrió de forma imponente con For those who chose to fight se apoyó en un sonido prolijo, reforzado por arreglos sinfónicos y un enfoque cinematográfico que atraviesa su material reciente. En ese contexto, Michele Guaitoli y Clémentine Delauney fueron el eje central, no solo por su rendimiento vocal, sino también por la dinámica escénica que construyen en conjunto, con una interpretación cercana a lo teatral. A lo largo del show, Michele mantuvo un contacto constante con la audiencia, destacando su paso previo por el país y consultando quiénes repetían experiencia y quiénes asistían por primera vez. La conexión con el público fue constante, con una audiencia que respondió a cada indicación, alternando entre pogos, saltos y dinámicas participativas.
Un momento curioso y algo desafortunado se dio cuando, en pleno desarrollo del cuarto tema, el personal de seguridad abrió un pasillo entre el lado izquierdo del público (desde nuestra perspectiva) para facilitar el ingreso del equipo de la banda siguiente, y también de sus músicos, interrumpiendo totalmente la dinámica del show de los piratas. Pero pasado ese momento, continuaron con su repertorio sin problemas, temas como Clocks, Tonight I’m alive y Legion of the seas, durante el cual la gente respondió con una de las postales más logradas de la noche, sentándose en el piso para simular el movimiento de remos, en total sintonía con la propuesta conceptual del grupo, marcaron algunos de los momentos más altos, junto con Armada y Master of the hurricane, donde la intensidad fue en aumento. Para la previa del primero, la banda incentivó al público a corear el estribillo con la intención de competir simbólicamente con otras plazas de la gira, elevando aún más el nivel de participación, logrando que ya para el inicio del segundo estuviera totalmente entregado. Uno de los pasajes más destacados llegó en el cierre de este último, con una intervención casi solista de Delauney sobre una base mínima, exhibiendo un notable control vocal. El cierre del set llegó con Melancholy angel, en un tramo final más distendido pero igualmente efectivo. Más allá de centrarse exclusivamente en su etapa más reciente, la banda dejó en claro que atraviesa un presente muy consolidado, con una identidad bien definida tanto en lo musical como en lo escénico.
Ya pasadas las 21:30, AMARANTHE tomó el escenario con un recinto prácticamente colmado, un dato no menor considerando la coincidencia con la presentación de Dream Theater en la misma ciudad. La banda sueca, que no visitaba el país desde 2017, optó por un repaso amplio por su discografía, con un set orientado a sus temas más reconocidos. El show comenzó con la intro de Fearless, envuelta en una iluminación azul de tinte ominoso que construyó una atmósfera efectiva desde el inicio, donde los instrumentistas tomaron posición primero, mientras que los vocalistas hicieron su ingreso unos segundos después, reforzando el arranque progresivo del set. Sin embargo, el hecho de mantener el telón abierto durante el cambio de escenario le restó mucho impacto a la introducción, dejando ver todo el armado previo, pero a partir del arranque, la banda sostuvo un show intenso, prácticamente sin respiros. La propuesta se sostuvo sobre su característico cruce entre bases electrónicas, riffs de guitarra y una estructura vocal de tres: Elize Ryd, Nils Molin y Mikael Sehlin (quien supo ponerle la voz al proyecto argentino de death melódico PLAGUESTORM) se alternaron con fluidez, manteniendo una presencia escénica dinámica y equilibrada.
A pesar de las condiciones exigentes dentro del recinto, por el gran caudal de gente y el escenario, que les quedó un poco chico, la banda sostuvo un rendimiento sólido, con un público que acompañó de manera constante, evidenciando una base de fans bien consolidada. El set, compuesto por 17 canciones siguió con temazos como lo son Digital world, Damnation Flame, The catalyst y The Nexus, además de momentos más melódicos como lo fueron Amaranthine y Strong. La primera realmente fue un punto altísimo y emotivo, ya que generó una respuesta inmediata desde las primeras estrofas de la canción, que son semiacústicas y a puro corazón por parte de la cantante, antes de explotar en su segundo tercio. Otra parte a destacar particularmente fue el tema Boom!, donde Sehlin logró una interpretación sólida, respetando el enfoque rapeado y desgarrado de la versión original, que no fue concebida por él mismo. Tras los bises, el clima se volvió más intenso, alcanzando su punto máximo en Drop Dead Cynical, donde el público terminó de desatarse y de redondear un show efectivo y de alto impacto. Durante el show también hubo pasajes donde las bases electrónicas tomaron mayor protagonismo, dando espacio a las secciones más extremas lideradas nuevamente por Sehlin, aportando contraste y dinámica al desarrollo general. En conjunto, la presentación dejó la sensación de un espectáculo ágil y bien ejecutado, que, pese a su duración, se sintió muy breve en la percepción del tiempo. AMARANTHE demostró así la solidez de un repertorio construido a lo largo de casi dos décadas, con una fórmula que prioriza un show directo, al palo y la conexión directa con el público.
La velada cumplió con su objetivo de mostrar la diversidad y la potencia que las nuevas vertientes del metal moderno tiene para ofrecer del lado épico y sinfónico. Más allá de la propuesta de cada banda principal, la calidad vocal sirvió como un hilo conductor de la noche, desde el poder local de VIATOREM ASTRA, con la fuerza de Carol Muñoz, hasta el despliegue escénico y operístico de VISIONS OF ATLANTIS y la dinámica de AMARANTHE. Los austríacos ganaron el lo que respecta inmersión conceptual, logrando transportar al público a su universo pirata con una química escénica sobresaliente entre Delauney y Guaitoli, mientras que los suecos reafirmaron su posición como una máquina de metal melódico/electrónico bien aceitada. A pesar de la exigente coincidencia de fechas, la banda sueca presentó un setlist que funcionó como un recorrido efectivo por sus casi dos décadas de carrera. En definitiva, todas las propuestas que vimos demostraron estar en un gran momento y lograron un impacto conjunto de igual magnitud, celebrando el poder de la melodía y la voz dentro del espectro del metal.
Texto: Luis Galluci
Fotos: Cortesía Martín Darksoul
Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la acreditación al evento.
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