Año: 2026 | País: USA | Género: Thrash Metal | Sello: Napalm Records | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠ (6/10)
Hablar de un nuevo lanzamiento de EXODUS implica hablar de una banda que ha sido fundamental para la concepción del thrash metal y que además ha sostenido su vigencia durante más de cuatro décadas. En ese marco, cada disco nuevo no solo se mide por su propuesta actual, sino también por el peso de su propia historia.Y el anuncio de Goliath, editado a través de Napalm Records, llegaba atravesado por un nuevo cambio en la voz, con el regreso de Rob Dukes al frente, lo que prometía sin dudas un disco para prestarle mucha atención por lo menos. Pero la salida del single 3111, el primer adelanto del disco, nos sorprendía y no muchos lo tomaron bien, pero si dejaba un sabor a incógnita sobre qué sucedería con la imagen del disco completo. Desde sus primeros minutos, el tema deja en claro que los californianos no buscaban repetir la fórmula de sus trabajos anteriores, y se notaba una intención marcada de ampliar su repertorio sonoro, incorporando elementos que exceden el thrash más tradicional y que se acercan por momentos al groove, por otros al doom e incluso a ciertos matices más atípicos dentro del género. En lo temático, el enfoque se desplaza hacia ejes vinculados a la violencia y conflictos internos, priorizando climas y desarrollo instrumental por sobre la velocidad constante. Sin embargo, esa búsqueda de amplitud estilística, ya con el disco en la calle, terminaría de exponer también el principal problema del disco, que sería la falta de coherencia.
Continuando Gary Holt y Lee Altus en guitarras, Jack Gibson en bajo y Tom Hunting en batería; todos los músicos están citados como parte de la producción de disco, mezclado y masterizado por Mark Lewis que sacó chapa en grandes lanzamientos de TRIVIUM, WHITECHAPEL, THE BLACK DAHLIA MURDER, MEGADETH, CARNIFEX y FALLUJAH, si nos metemos en la diversidad, no es en sí misma un defecto, y resulta copado que una banda con este recorrido intente evitar la repetición, por más que a uno “el más de lo mismo” le resulte atractivo en lo que respecta al thrash. El inconveniente aparece en la forma en que esas ideas conviven dentro del disco, que por momentos da la sensación de acumulación de recursos que no terminan de integrarse en un lenguaje uniforme. Cuando la banda logra apropiarse de esos matices en los pasajes más ligados a la velocidad neta o a estructuras más pesadas como pasa en Hostis humani generis o Beyond the event horizon, el resultado es convincente. Pero en otros tramos, los cambios de enfoque se perciben más como una superposición de ideas que como una evolución orgánica dentro de las composiciones. The changing me (que cuenta con Peter Tägtgren de HYPOCRISY) o Promise you this son ejemplos de una búsqueda fallida fuera de la zona de confort, pero no por su ejecución, sino porque no termina de proyectar una identidad clara, y funcionan más como un intento de algo nuevo, que como canciones con un desarrollo sólido y reconocible. Por otro lado, tenemos a Goliath y a Summon of the god unknown que comparten la idea de composiciones más largas que, aunque presentan elementos atmosféricos e ideas interesantes, luchan por mantener la intensidad a lo largo de su extensión, y creo que en ambos casos, la duración les juega en contra y termina por diluir la efectividad de su idea inicial.
Donde el disco si nos muestra mayor consistencia es en su ejecución instrumental y en la producción, ya que el sonido es claro, equilibrado, y el bajo como suele ser costumbre, tiene una presencia destacada aportando peso en varios pasajes, mientras que la batería se mantiene firme y precisa, y las guitarras continúan siendo el eje estructural del sonido, con riffs bien construidos y solos técnicamente efectivos. La producción logra un balance entre modernidad y cierta crudeza tradicional, evitando caer más en un lado que en otro de forma de afectar la naturalidad del disco. Por otro lado, el regreso de Rob Dukes me generaba expectativa, por ser mi favorito de la época moderna, pero su desempeño termina siendo aceptable sin llegar a ser determinante; cumple e incluso muestra algunos matices que amplían su registro habitual, aunque las líneas vocales no terminan de instalar momentos particularmente memorables con en ambos discos Exhibit A y B. Quizás un planteo más directamente enfocado en su instrumento vocal hubiera favorecido el rendimiento del disco, pero es algo que nunca sabremos.
Más que por canciones puntuales, el álbum se define por climas e ideas, ya que hay temas rápidos y directos que cumplen, pero no destacan; hay intentos no concretos de incorporar melodía y voces limpias, y pasajes pesados, cercanos al groove o doom, que terminan resultando más interesantes que lo que es el núcleo sonoro histórico de la banda. También hay temas extensos o ambiciosos que pierden impacto por su desarrollo irregular, quedando como una colección de “canciones parecidas a algo” más que un disco unificado. Goliath se ubica en una zona intermedia dentro de la discografía de EXODUS, pero no es un trabajo fallido, aunque tampoco logra consolidarse como un disco especialmente destacado. Su principal acierto es la intención de ampliar el lenguaje de la banda, y su principal debilidad, la falta de coherencia para sostener esa búsqueda a lo largo de todo el disco. Hay buenos momentos, una base técnica sólida y decisiones interesantes, pero el conjunto no termina de generar un impacto sostenido. El resultado es un álbum correcto, con pasajes rescatables, aunque atravesado por una irregularidad que le resta fuerza en el balance general.
Texto: Luis Gallucci

