Entrevistamos a ADRIENNE COWAN de SEVEN SPIRES: Entre el caos emocional y la fantasía.


En un presente del metal donde la fusión de estilos dejó de ser una excepción para convertirse en norma, SEVEN SPIRES ha logrado construir una identidad que trasciende lo meramente musical. Su propuesta no se limita a la combinación de vertientes como el power, el symphonic o el metal moderno, sino que se proyecta como un universo conceptual donde cada pieza parece formar parte de un entramado mayor, atravesado por la teatralidad, la introspección y el dramatismo.

Con Adrienne Cowan al frente, el grupo estadounidense desarrolló una obra profundamente narrativa, en la que conviven lo épico y lo íntimo, lo técnico y lo visceral. En la previa de su primera visita a la Argentina, y con su presentación programada para esta misma noche, se presenta una oportunidad para ingresar por primera vez en ese mundo propio que la banda viene construyendo desde sus inicios.

Si alguien en Argentina escucha a SEVEN SPIRES por primera vez hoy, ¿qué debería sentir incluso antes de entender la música?
La expectativa es que llegue preparado. En muchos casos, quienes escuchan la banda por primera vez experimentan una sensación de desconcierto, tanto a nivel musical como emocional. Por eso, lo ideal es acercarse con una mente abierta.

SEVEN SPIRES se percibe más como un universo que como una banda. ¿En qué momento dejó de ser un proyecto para convertirse en algo más amplio?
Ese proceso comenzó muy temprano, prácticamente desde el inicio. Incluso antes de la formación completa, ya existía la intención de construir un concepto que funcionara como una bienvenida a un espacio determinado. De allí surgió The Cabaret of Dreams, punto de partida desde el cual comenzó a expandirse todo el universo de la banda, una idea que ya se discutía en las primeras etapas de composición, alrededor de 2013.

Los discos presentan una fuerte carga narrativa y emocional. ¿La banda se concibe como un proyecto de storytelling o como música que también cuenta historias?
Ambas cosas pueden considerarse equivalentes. Toda música que logra impacto contiene una narrativa, incluso en ausencia de letras. Se trata, en parte, de una forma de registrar experiencias o de generar un escape momentáneo del presente.

En sus obras aparecen de forma recurrente la transformación y el conflicto interno. ¿Es algo conceptual o surge de manera natural?
Surge de manera natural. Gran parte del material tiene origen en experiencias personales. Si bien los relatos pueden adoptar formas fantásticas, con el tiempo se vuelven evidentes ciertos paralelismos con la realidad.

¿Cuánto de la identidad de la banda está planificado y cuánto evoluciona de manera orgánica?
Puede pensarse como la elección de una vestimenta: la combinación puede decidirse en el presente, pero cada elemento tiene su propia historia. La identidad de la banda funciona de manera similar, con decisiones que se construyen a lo largo del tiempo y una evolución constante en función del crecimiento personal y musical.

Al momento de componer, ¿qué aparece primero: la emoción, la imagen o el sonido?
El punto de partida suele ser la emoción. A partir de allí se registran ideas, que luego se retoman en el proceso compositivo para desarrollar letras y estructuras musicales acordes a ese estado inicial.

¿En algún punto las temáticas o personajes toman control sobre la música?
Más que eso, las canciones tienden a desarrollarse por sí mismas, con la banda funcionando como un medio a través del cual toman forma. Parte del trabajo consiste en estar preparado, tanto técnica como emocionalmente, para canalizar ese proceso.

El público latinoamericano es reconocido por su intensidad. ¿Qué expectativas genera esta primera experiencia?
Existe curiosidad y también cierto nivel de expectativa. El viaje hacia la región se realiza con entusiasmo y con la intención de experimentar de primera mano esa respuesta del público.

Para quienes descubren a SEVEN SPIRES por primera vez, ¿qué canciones funcionan como puerta de entrada?
Depende del perfil del oyente: Gods of Debauchery para quienes buscan riffs más directos, Almosttown para un enfoque melódico, Love’s Souvenir para una experiencia más emocional y cambiante, y This God is Dead como síntesis del universo de la banda.

¿El público interpreta su música de forma distinta según la región?
Existen diferencias vinculadas a factores culturales, generacionales y de intereses. En Latinoamérica suele haber una mayor participación vocal del público, mientras que en otras regiones predominan distintas formas de interacción. Más que diferencias en la interpretación, se trata de distintas maneras de expresar la respuesta emocional.

¿Qué ofrece el vivo que no está presente en los discos?
Elementos propios de la experiencia en directo: imperfecciones, espontaneidad y una conexión más tangible entre quienes comparten ese momento.

¿Qué lugar ocupa lo teatral en relación con la precisión musical?
Ambos aspectos resultan fundamentales. Desde el origen del proyecto existió la intención de desarrollar una propuesta con un fuerte componente teatral, sin descuidar la ejecución musical.

Para quienes dudan en asistir al show de hoy, ¿qué argumento podría inclinar la balanza?
Se trata de una primera vez, y como tal, de una instancia única.

¿Cómo se define el éxito actualmente para SEVEN SPIRES, más allá de lo cuantificable?
Como la coincidencia entre música y momento, cuando ambos generan una respuesta emocional genuina.

Entrevista: Luis Galluci

Fotos: Prensa

Agradecemos a Heresy Metal Media por la gestión de la entrevista.
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