Fecha: Viernes 28 de agosto de 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: Morón (Buenos Aires) | Lugar: Vadenuevo | Bandas invitadas: MACHAKE & INSDIA
La escena del thrash local tuvo una jornada interesante a finales de agosto con la presentación de ZARKAS en Vadenuevo. Con una impronta fresca y vital, esta joven banda buscaba demostrar que es posible rendir homenaje a las raíces y referentes del género mientras construye con firmeza su propia identidad y marca su camino hacia el futuro.
Con el recinto completamente colmado y una expectativa que se podía percibir desde temprano, la noche había comenzado con INSIDIA, a quienes alcanzamos a presenciar durante sus últimos dos temas. La banda desplegó un thrash juvenil, ácido y potente, con una energía que encajaba perfectamente con el espíritu de la jornada. Luego fue el turno de MACHAKE, banda liderada por Gabriel ‘Gabo’ García, de TUNGSTENO, que durante el cambio y antes de siquiera enchufar nada, se las ingenió para forjar uno de esos momentos que difícilmente se planifican como parte de un show. Al ser ya 29 de agosto, día de su cumpleaños, el público y los músicos terminaron obligando a Jorge Moreno Sr. a subir al escenario. El histórico guitarrista de SERPENTOR agradeció el gesto, rescató parte de su recorrido y, en una frase que terminó funcionando casi como una declaración de principios para lo que vendría, se refirió a la presentación de su hijo como la oportunidad de escuchar “su mejor canción”. Luego sí, el cuarteto arrancó de forma brutal con su propuesta que se sintetizó de forma ideal con el tema Speed Thrash Attack terminó siendo una buena síntesis de su propuesta, combinando velocidad, vértigo, solos de guitarra melodiosos y ese saludable quilombo que se necesita cuando se lleva al escenario. El resto del repertorio siguió una línea similar, aunque con letras de carácter más contestatario, hasta llegar a Nunca Más, elegido como cierre antes de dejar el escenario a los protagonistas de la noche. El tema, además, dejó un guiño a la necesidad de no olvidar el pasado, concepto que terminaría atravesando buena parte de lo que sucedería después.
Y entonces llegó ZARKAS. Una intro con reminiscencias de canto de cancha preparó el terreno para que Thrash, vino y birra dieran paso a toda esa violencia esperable. Desde el arranque quedó claro que la banda no había llegado a Vadenuevo para dosificar la energía: el set fue verdaderamente al palo desde el arranque, con una formación muy joven que asumió el escenario con una seguridad que contrasta con la edad de sus integrantes. La presentación de Adictos al thrash encontró una gran respuesta en un público que acompañó desde abajo y, después de los primeros temas, la banda se tomó un momento para agradecer la presencia de la gente y reconocer las dificultades que atraviesa actualmente la escena para la convocatoria. Un inconveniente técnico obligó a detener momentáneamente la presentación, aunque lejos de romper completamente el clima, la pausa terminó siendo apenas un paréntesis dentro de un recital que tenía mucho más para ofrecer. El escenario se transformó progresivamente en un punto de encuentro para músicos y bandas que, de una u otra manera, forman parte de la historia que los propios integrantes reivindican. Y dentro de este espectro nos encontramos con que sonó el legendario Sotanas de Satanás, de METRALLA, que contó con la presencia del baterista Diego Nuñez (LÁZARO) y el bajista Luis Medina; luego volvió la alineación formal para sorprender con Ordered to Thrash, de VIOLATOR, para seguir cruzando la vieja escuela con lo moderno.
El homenaje al fallecido Claudio Pato Strunz fue otro de los momentos especialmente significativos de la noche. Con la participación del bajista de ANGKOR (y padre de Gian, el batero), ZARKAS interpretó Soy de la Esquina, recuperando nuevamente ese vínculo entre generaciones que, a esta altura, ya había dejado de ser una coincidencia para convertirse en uno de los principales argumentos de la presentación. Después de Generación de cristal, llegó Violencia es thrash, de la añeja banda MECÁNICA, con Diego Leguizamón ocupando el lugar de las voces como en los viejos tiempos. Y si hasta ese momento la noche ya había demostrado una marcada intención de reivindicar a quienes abrieron camino antes que ellos, la aparición posterior del Temo Romero y Jorge Moreno Sr. terminó de cerrar el círculo con Asesino, el clásico de SERPENTOR que terminó de agitar el pogo que ya estaba bastante revuelto. El mismo músico que minutos antes había hablado de su hijo desde el escenario volvía ahora a compartirlo desde otro lugar, no como una figura paterna observando el camino de la nueva generación, sino como parte activa de una historia que todavía continúa escribiéndose.
Después de semejante desfile de invitados, homenajes y referencias, ZARKAS volvió a concentrarse en su propio material, tocando incluso un nuevo tema llamado Mosh que apareció en el tramo final y siguió con Adictos al thrash, tema homónimo del disco que sumó, tal como en la versión de estudio, a Gabo de TUNGSTENO y MACHAKE para otro de los momentos de mayor intensidad de la noche. Para el desenlace, quedaron dos clásicos alrededor del tema Maldito rastrero, como lo fueron un soberbio cover de MEGADETH y, finalmente, Angel of Death de SLAYER, que terminaron de llevar al público al límite y cerraron una presentación que, por momentos, pareció mucho más una celebración colectiva del thrash que una simple fecha de presentación.
Y quizás ahí esté la verdadera particularidad de esta noche. ZARKAS es una banda muy joven, pero no se comporta como una agrupación que quiera empezar su historia desde cero. Por el contrario, parece tener muy claro de dónde viene, quiénes fueron los que estuvieron antes y qué elementos quiere tomar de ellos para construir su propio camino. En la entrevista que mantuvimos con Jorge Moreno Jr. antes de esta fecha, el cantante y guitarrista fue contundente al hablar de esa relación con el pasado: la herencia de SERPENTOR puede ser una referencia y un ejemplo, pero ZARKAS necesita atravesar sus propias paredes y construir su propio recorrido.
La presentación de Adictos al thrash terminó siendo, entonces, bastante fiel a la declaración de principios que el propio disco propone: no es solo velocidad, riffs, pogo y canciones de la vieja escuela; también hubo memoria, vínculos, homenajes y una generación de músicos jóvenes demostrando que el thrash sigue encontrando nuevas manos dispuestas a tomar la posta. Y si el primer disco representa, como decía Jorgito, ese primer paso, esa noche en Vadenuevo dejó una certeza bastante sencilla: ZARKAS recién está empezando, pero ya entendió que para avanzar no necesita soltar aquello que la trajo hasta acá.
Texto e imagen: Luis Gallucci
Agradecemos a Jorge Moreno y a la banda por la acreditación al evento.
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