WERKEN en vivo en Buenos Aires: “Hielo eterno en refugio de resistencia”


Fecha: Sábado 15 de agosto de 2026 | Hora: 23 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: El Emergente | Bandas invitadas: KONTRATODO, SUEÑO MORTAL y HAMVIDES

Aunque el clima de esa noche se presentaba sumamente áspero y hostil, con lluvia y frío, dentro del recinto se mantenía en un marco aceptable, sobre todo considerando la época del año. Esa misma atmósfera cruda se prestaba a la perfección para encender la mecha de lo que terminaría siendo una verdadera e inolvidable velada de metal pesado en el corazón de Almagro, marcada por la esperada presentación del nuevo material de WERKEN, banda de heavy metal de Comodoro Rivadavia, Chubut, que tiñó Buenos Aires con su clima patagónico para aclimatarse un poco más, aunque con la dosis de humedad propia de estos lados.

Una de las grandes desventajas de la nueva modernidad post pandemia, a la hora de autogestionar shows, es la partición de turnos en los bares, con el turno matiné habitualmente terminando a las 23 hs. y dando paso al turno trasnoche, que normalmente permite el ingreso de equipos de músicos y producción a las 23:30 hs. Esto le da al bar una doble oportunidad de realizar shows, pero para el productor del turno trasnoche representa un desafío cuando el matiné no es puntual a la hora de dar cierre a su jornada. Y esto fue lo que lamentablemente pasó, ya que bastante pasado ese horario fue que llegaron los chicos de Comodoro Rivadavia junto a su equipo de trabajo. Si bien hubo una demora, no fue sustancial respecto a lo informado, con lo cual, durante el interín, pudimos conversar con colegas de prensa, músicos amigos locales y algunos también provenientes de Chubut, que aprovecharon el viaje para venir a hacer el aguante y traer la localía patagónica hasta Almagro.

Pasada la medianoche, ya dentro del bar que de a poco empezaba a llenarse, llegó el momento de que la sala se oscureciera y el metal comenzara a tapar el silencio y las charlas para sacudir la modorra. Los primeros en poner su cuota de vehemencia fueron los chicos de KONTRATODO, banda de groove metal y hardcore que mezclaba el machaque de lo primero con la vehemencia urbana de lo segundo. Durante su presencia en el escenario, que se extendió un poco más de lo pactado según el reloj, no escatimaron en poder, ni siquiera a la hora de interpretar un soberbio cover de SEPULTURA que empezó a generar un poco más de movimiento entre la gente.

Luego llegó el momento de SUEÑO MORTAL, banda de zona sur más orientada hacia un heavy rock clásico y menos vibrante que sus predecesores en el escenario, que tuvo la particularidad de contar con dos bajistas durante las distintas mitades del set. Según comentaron, ante la partida del titular y el ferviente deseo de cumplir con el compromiso asumido, reunieron a Lucas Ortíz, quien fuera el primer bajista de la banda, y Marcos Cabrera, activo también en la escena emergente con otras agrupaciones. El cuarteto también apeló a un set con covers para valorizar aún más su estadía sobre el escenario, aunque quizás, siendo la propuesta musical más afín a la banda que encabezaba el cartel, le faltó un poco más de gancho o conexión con la gente.

Apenas pasadas las 3 AM, llegó el turno de HAMVIDES, que sacó a relucir toda la chapa brutal que lleva encima con un thrash metal asesino que solo se vio interrumpido por las ya célebres “pausas de hidratación”, como las bautizaron los propios músicos, en honor al nuevo break futbolístico utilizado durante el Mundial de Fútbol 2026. Más allá de estos breves intervalos, la banda oriunda de Monte Grande se encargó de mantener la intensidad bien arriba durante su set, que tuvo como principal objetivo mostrar a pleno las nuevas canciones de Demonio interior, su más reciente trabajo, y promocionarlo sobre las tablas con una contundencia acorde a la propuesta. Con un sonido demoledor y una potencia abrumadora, HAMVIDES encontró en esta noche un contexto ideal para desplegar un repertorio centrado en su propia autoría, siendo la primera banda de la jornada en prescindir de los covers y apostar de lleno por sus composiciones, una decisión que terminó dándole a su presentación una identidad particular dentro de una grilla marcada hasta entonces por diferentes interpretaciones y homenajes.

El material de Demonio interior ocupó buena parte del set, permitiendo que las nuevas canciones se midieran directamente frente al público y demostraran que el thrash de la banda conserva esa esencia frontal y agresiva que caracteriza a la escena más combativa del género. Pero el show no se sostuvo únicamente desde lo musical, ya que Nelson, líder de la banda, se encargó de elogiar sobradamente a la gente presente, a los organizadores y también a la banda visitante en más de una ocasión, poniendo especial énfasis en la importancia de este tipo de encuentros para fortalecer los vínculos entre agrupaciones de distintos puntos de la escena argentina. En una jornada atravesada por la autogestión, los kilómetros y el esfuerzo compartido, ese mensaje terminó adquiriendo un peso particular: el escenario no funcionaba solamente como un lugar lindo para tocar, sino también como un punto de encuentro entre músicos, público y bandas que, desde diferentes lugares, siguen empujando hacia adelante.

Finalmente, llegó el momento que se hizo desear, el debut de WERKEN, que también quizás supo sobrellevar algunos inconvenientes técnicos iniciales que, si bien les llevó un tiempo solventar, viendo las corridas de los stages hacia el puesto baterístico de Gabriel Chaile, no les tembló el pulso para sacar toda la chapa del oficio para seguir caminando firme. Ese camino firme arrancó con Maquinchao sonando de forma tenue para seguir con la apertura del disco, que fue Alas delta, seguido de Esperanza, dos temas con aura triunfante y bien arriba para empezar una noche de festejo, por más que el reloj marcaba que estábamos más cerca del albor que de la medianoche. Las canciones del nuevo disco Hielo Eterno fueron las predominantes del primer tercio del set de la banda, donde la figura central de Sandro Siracusa se esgrimía entre las danzantes luces con un oficio terrible a la hora de cantar las notables letras, por momentos a puro corazón y por otras fraseando un poco más cadenciosamente, cual payador en el fuego de la doma.

Luego de Detrás del mar, el líder se deshizo en halagos para todos los que hicieron posible esta fiesta, incluidos nosotros los medios que fuimos a cubrir la noche, junto con otros colegas presentes, para luego empezar a dar cierre a la camada de nuevos temas y seguir con Rata policial, del disco Plegaria al Sur (2012), que inició el segundo tercio que solo contó con El último soldado de las nuevas canciones, que por diversos motivos culturales acontecidos durante el año, cobró un peso un poco más considerable en su noble mensaje de reflexión sobre un hecho histórico nacional, para luego pasar a un momento un poco más meloso con Princesa (2012). Más adelante aparecería Animal, primera del repertorio que es parte de Jinete en la tormenta (2014), que también le dio gran diversidad a la noche. Dentro del poderío escénico, ambos violeros, Lucas Falcón y David Barría, aunque tímidos, se lucieron no solo a la hora de riffear y solear, sino también en los coros que, si bien a lo largo de la noche sufrieron sendas variaciones de volumen, fueron muy importantes para sostener la épica de la construcción vocal que propone la banda. Luego de un puñado de temas, el cierre estuvo con temas hits como lo fueron Jinete en la tormenta, Tolderías y Vivir en mi tierra, con la promesa implícita de volver a estos lados a revalidar un poco esta conexión lograda con la gente (sobre todo con los que se quedaron verdaderamente hasta el final) y sacando esa foto final que quedaría en el recuerdo de varios, aunque dada la hora, sin mucho tiempo para interactuar con la gente dentro del bar, sino luego una vez desarmado el escenario y desalojado el bar.

En definitiva, la fría y lluviosa noche en Almagro se transformó en un refugio de resistencia y pasión por el metal, donde, a pesar de los contratiempos iniciales con los horarios del bar y los detalles técnicos que WERKEN debió sortear con oficio sobre el escenario, el balance final de la velada resulta sumamente positivo. La grilla de bandas ofreció una variedad impecable por distintas vertientes, desde la demoledora vehemencia de KONTRATODO y la nostalgia clásica de SUEÑO MORTAL, hasta la madurez arrolladora de HAMVIDES y el triunfal debut de WERKEN en este escenario.

Los comodorenses no solo trajeron la mística helada de la Patagonia para presentar Hielo Eterno, sino que reafirmaron que la distancia geográfica se acorta cuando la música se gestiona desde el corazón. Este encuentro dejó en claro que la escena emergente argentina se sostiene gracias a la autogestión, la hermandad entre bandas de distintas latitudes y el aguante incondicional de un público que permaneció firme hasta altas horas de la madrugada. La conexión quedó sellada y la promesa de un pronto regreso flota en el aire de una Buenos Aires que volvió a vibrar con metal de ley.

Texto: Luis Gallucci

Imágenes: Lizzy Shoot (Facebook banda)

Agradecemos a Caro Tejeda PR y a Diego Álvarez por la acreditación al evento.

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