LEFT TO DIE rescata los años cavernosos de DEATH


El rol de DEATH en la escena del death metal no solamente fue crucial y fundacional, sino que también ilustró una de las transformaciones y evoluciones del género más celebradas en la escena. Es que, a simple oída, los liderados por el inolvidable Chuck Schuldiner cerraron su carrera a fines de los noventa siendo una de las agrupaciones más destacadas del death metal técnico y progresivo gracias a discos hoy clásicos como Symbolic (1995) y The Sound of Perseverance (1998).

Sin embargo, años atrás, antes del virtuosismo y el vértigo, DEATH supo ser uno de los nombres más aguerridos y sucios de la escena de Florida y sus dos primeros álbumes dan fe de aquello: tanto el debut Scream Bloody Gore (1987) como su sucesor Leprosy (1988) presentaron un estilo con menos despliegue técnico, pero con una innegable rudeza y crudeza que se volvieron un faro para la escena por aquellos años. Dos discos que le imprimieron la muerte y el horror a uno de los subgéneros más extremos de todos los tiempos y que, gracias a canciones como Zombie Ritual, Infected Death, Pull the Plug u Open Casket, permanecen intocables en el panteón sagrado del death metal.

Lo llamativo de esta historia es que Death fue una banda que, como si todo lo que hicieron no fuese suficiente, dejó tras su separación un legado en manos de ex-miembros de diferentes etapas que en la actualidad se dedican a mantener la llama encendida. Tal es el caso de LEFT TO DIE, supergrupo integrado por los ex-compañeros de Chuck, Rick Rozz y Terry Butler, ambos laderos del frontman durante la grabación de Leprosy, y por otros dos músicos que, si bien no formaron parte de la homenajeada agrupación, tienen los pergaminos suficientes para encargarse del legado de la Muerte: el vocalista y guitarrista Matt Harvey (de EXHUMED) y el baterista Gus Ríos (GRUESOME), quien justamente para las fechas de Latinoamérica tuvo un inconveniente en su salud y será reemplazado por Lee Harrison, un estandarte de la escena del death metal de Florida y reconocido por su trayectoria en MOSTROSITY, además de haber formado parte de ATHEIST, MALEVOLENT CREATION, TERRORIZER y OBITUARY, entre otros proyectos fundamentales del metal extremo estadounidense.

El rol del cuarteto es directo: honrar los primeros años de DEATH basándose en el repertorio que sus dos primeros álbumes marcaron a fuego, lo que convierte a LEFT TO DIE en una experiencia imperdible para los amantes de los años salvajes de Chuck y compañía.

Además, la banda se permite otro curioso homenaje y es la revisión del material grabado entre 1983 y 1984 por MANTAS, que no es otra cosa que DEATH antes de DEATH y donde el guitarrista Rick Rozz unió fuerzas con Schuldiner antes de cambiar al nombre definitivo. Dichas canciones aparecen también en el álbum de estudio que la banda publicó en 2026, titulado Initium Mortis, y que recupera esas canciones que constituyen una verdadera pieza de arqueología para el death metal.

Si bien la banda estará tocando también en las ciudades de Rosario y Córdoba posteriormente, la cita en la ciudad de Buenos Aires con LEFT TO DIE, segunda visita a nuestro país, será el próximo 17 de septiembre en Uniclub, escenario que ya los recibió en 2025 y que muy probablemente logre una vez más que el legado imborrable de uno de los grupos más importantes de la música extrema tenga justicia.

Texto: Franco Felice

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