Año: 2025 | País: Italia | Género: Death metal melódico | Sello: Coroner Records | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠♠♠ (9/10)
Tras una década de silencio, DISARMONIA MUNDI, la desarmonía en el mundo, vuelve a traer su granito de arena para a armonizar la escena del metal extremo con su nuevo disco titulado The Dormant Stranger. Un álbum que, no solo cumple con las expectativas, sino que también demuestra un poco la evolución y madurez de la banda. La colaboración con Björn Strid de SOILWORK continúa y añade una capa extra de intensidad y energía al sonido característico de los italianos, creando una sinergia explosiva que eleva el álbum a nuevas alturas. Tal como ha pasado con el disco de THE HALO EFFECT o, mejor dicho, con la concepción de la banda misma, considero que los músicos de DISARMONIA MUNDI no están buscando inventar nada nuevo ni descubrir la pólvora, sino realizar un notable ejercicio de nostalgia; casi como un juego de quién lo representa mejor pero sin entrar en el terreno competitivo, ya que cada banda, a su gusto, ha logrado sendos discazos que a mi me resultan fenomenales. Sin embargo, no puedo negar mi favoritismo por los escandinavos que fueron los escultores iniciales de esta obra.
Desde el comienzo con Adrift among insignificant strangers, con una vibra apocalíptica muy coherente con la portada del disco, hasta el final con el bonus track Sheer nothing, un poco más ambivalente en las sensaciones que transmite, se nota y confirma que la idea de un death metal melódico bien hecho está de vuelta. Sin embargo, esto se pudo ver desde el lanzamiento de Oathbreaker, el primer single, donde ya se evidenciaba una mejora sustancial en la producción y, en el caso de la presente canción, un balance perfecto entre las voces guturales y melódicas. Esta banda italiana es una de las grandes afortunadas creo, que siempre ha lanzado discos buenos y que, además, tiene una dirección clara para su sonido. Me refiero a ese mágico melodeath que mencionaba antes pero que toma muchas ideas e inspiraciones del groove metal basado en FEAR FACTORY, como sucede en Shadows of a world painted red o en Outcast, donde el trabajo de la batería es fenomenal, y los sintes dan un aire bastante futuristas, casi en la veta de lo industrial. A esto se le pueden agregar algunos momentos más bien vertiginosos con el tema Warhound que empieza a puro blast beat y se desanda con un leve matiz más thrasero, antes de retomar el camino riffero y melódico. Con 55 minutos de duración, el álbum presenta grandes momentos a lo largo de toda su extensión, sobre todo en las contribuciones vocales simultáneas de la voz líder de la banda Claudio Ravinale con el mismo Björn, quienes saben cómo diversificar sus inclusiones, sumado al excelso trabajo de Ettore Rigoti en todos los instrumentos, que es altamente destacable. Y esto es así porque el disco termina teniendo toda la esencia de aquellos años impregnada en cada segundo, pero parece que siempre se las rebusca para sacar un conejo de la galera y seguir diversificando su sonido al máximo. Algo que resalto por demás, es la presencia de solos de viola de lo más variados, algo que no es muy usual del género, pero que en todos los casos que se presentan, quedan espléndidos, por ejemplo, en Crossroads to eternity, por nombrar uno, sino el mejor ejemplo.
El extraño durmiente despertó de su letargo el pasado 21 de marzo, y lo hizo en la forma de un disco sólido, que evoca lo mejor del death metal melódico más puro, cuando alcanzó su cénit si se quiere. Sin dudas es una opción ideal para aquellos que buscan un disco consistente dentro del género, sin mutaciones o fusiones modernas que lo desvían de su sentido. Y, para los italianos, es otro lanzamiento sólido que mantiene su calidad general en términos compositivos, elevándose en temas más bien de producción sonora pero sin alcanzar el nivel ideal, subjetivamente hablando, claro. Este disco, sumado al Endtime Signals (DARK TRANQUILLITY) el año pasado y al March of the Unheard (THE HALO EFFECT) de este año, se sienten como un mimo especial para los que añoramos este sonido y, sin duda, vuelve a traer un poco de esa armonía musical que se perdió en el tiempo y la evolución de la música.