ANGRA en vivo en Argentina: “Cuando la expectativa dista de la realidad”


Fecha: Viernes 28 de Marzo, 2025 | Hora: 19 hs. | Lugar: Teatro Flores | Bandas invitadas: HABEMUS MORTEN – AZEROTH

El viernes 28 de marzo fuimos testigos de una noche inolvidable en El Teatro de Flores, aunque no precisamente por ser una grata noche sino, más bien, una decepcionante. Lo que prometía ser una velada sin precedentes, donde los brasileños plasmarían uno de sus discos emblema a 20 años de su lanzamiento, The temple of shadows, quedó empañado, principalmente, por un sonido prácticamente ininteligible y algunas otras cuestiones.

A las 20 hs puntuales comenzó AZEROTH quienes revalidaron su buen presente. Si bien es una banda que tiene más de 25 años de escenario, los últimos fueron de un brusco ascenso, tanto es así que estuvieron hace poco en Brasil como teloneros también del plato de fuerte de esta noche. La verdad es que son todos grandes músicos pero lo que más resalta, cada vez que los vemos, es la maravillosa voz de Ignacio Rodríguez que está a la altura de muchos consagrados. Sin embargo, no todo fueron rosas, ya que, a pesar de su buena producción técnica, se presentaron algunos problemas sonoros que empañaron un poco su performance y esto marcó el camino de la debacle que luego vendría.

El reloj marcó las 21:05 para dar comienzo al espectáculo tan esperado, con un recinto repleto de almas sedientas de power metal. Con Bruno Valverde tras la batería, iniciando Faithless Sanctuary de su último disco, Cyrcle of Pain, ANGRA dio el puntapié inicial a lo que sería su segundo show en Argentina (el día anterior habían estado en Neuquén). Como era de esperar, aun no siendo un hit, la gente se abalanzó sobre las vallas para demostrar su fidelidad, mientras coreaba y saltaba alegremente. Continuó así Acid Rain, clásico del álbum Rebirth, para aumentar aún más la presión en el lugar. Si bien todo parecía mostrar armonía, los problemas, poco a poco fueron apareciendo, o, mejor dicho, se fueron haciendo cada vez más notorios. Comenzó a ser cada vez más difícil comprender las estructuras de las canciones y los cambios entre estrofas y estribillos, sumado a que Fabio Lione, a quien nadie puede criticar por sus dotes vocales, parecía no encajar con la melodía. De alguna extraña manera retomaron el camino con Tide of Changes – Part I y II, donde se noto más cómodo al italiano, ya que son temas que grabó él y sabe, perfectamente, como ejecutarlos, aunque siempre con un sonido muy distante a lo esperado. Vale igual aclarar que, técnicamente, las ejecuciones parecían ser maravillosas. Tanto Rafael Bittencourt (único miembro original) como su compañero de instrumento, Marcelo Barbosa, demostraban hacer su trabajo de manera excelsa, así como Felipe Andreoli en el bajo y, el ya nombrado, Valverde que tuvo que reemplazar, nada más y nada menos que al gran Aquiles Priester para lo que vendría y lo hizo casi sin transpirar. Para quienes no saben, Aquiles Priester fue uno de los siete bateristas que logró audicionar en 2010 para remplazar al inigualable Mike Portnoy en Dream Theater, por ende, su clase y técnica no están en discusión.

Con la intro Deus le volt, tras una ovación completa y al griterío de “Angra, Angra” al unísono, comenzó el tan esperado Temple of Shadows. Spread Your Fire, uno de los clásicos más anhelados por el público, fue la encargada de iniciar este viaje retro y demostrar que son animales que dominan cada uno su área. Bruno fue una máquina en la batería, mientras Barbosa, quien para este caso debía reemplazar a Kiko Loureiro, que dejó la banda en 2015 para unirse nada menos que a MEGADETH, lo hizo de manera impoluta y en todo momento con una sonrisa. Llevando esto al terreno del futbol y más siendo compatriotas, Barbosa me hizo recordar a Ronaldinho porque ambos desarrollaban sus tareas de manera alegre y siempre sonriendo, emanando buena vibra y disfrutando lo que hacían. Continuó así Angels and Demons donde nuevamente, a Fabio, le costó encontrar la senda. Durante todo el recital, no solo el sonido fue el problema. El tano nunca pudo encontrar el tono justo para los temas que no fueron grabados por él. Salvo algunos fragmentos, se lo notó con mucha incomodidad y forzado a cosas que no canta regularmente y esto es algo que ya se vio en la mutación que sufrieron como banda desde su arribo en 2013. Su primer álbum como frontman de la banda es Secret Garden que trae consigo muchísimos cambios frente al anterior, Aqua, con Edu Falaschi tras el micrófono, sobre todo en lo que a registros y melodías respecta.

Pasaron Waiting Silence y Wishing Well, durante el cual, para acrecentar su noche errática, Fabio entró a destiempo y, entre risas, pidió otra oportunidad para comenzar de cero nuevamente como corresponde. Esto puede pasar desapercibido en cualquier otro momento, pero acá pareció una vez más que estaba desconectado del disco que presentaban. Algo por el estilo, salvando distancias, sucedió con Mike Mangini cuando en 2019 junto a DREAM THEATER en el Movistar Arena, interpretaron todo el Scenes from a memory. En esa oportunidad, Mangini, que, si bien nadie pone en tela de juicio su talento, pareció forzado a copiar a su predecesor durante todo el show, tanto es así que en Finally Free dio la sensación de perder el tempo en el final. Quizás fue una percepción, pero una que tuvimos muchos de los asistentes. Subiendo la temperatura, haciendo de Flores una hoguera, llegó The Temple of Hate que logró un sismo tras el pogo masivo de la gente. En este tema no importó el sonido, ni los posibles desvíos de Fabio. Fue todo éxtasis y delirio. Es un clásico, no solo del disco, ni de la banda, sino del power metal mundial. Imposible no revolear la cabeza. Si bien las guitarras tienen mucho protagonismo, las miradas las roba la batería que torna una velocidad muy elevada y exige muchísima técnica por la complejidad que conlleva. Diez puntos para Valverde.

Luego de este emotivo momento, Rafa se hizo del micrófono para agradecer a todos la asistencia y con su guitarra emuló el “Ole, ole, ole” tan característico nuestro que, obviamente, la gente replicó con orgullo. Así dio paso a The Shadow Hunter, la canción más progresiva del álbum, donde Barbosa hizo magia con la guitarra española, dándole un matiz por demás interesante. Cabe destacar que fue lo que mejor se escuchó, dado que no precisó distorsión y el sonido fue el más limpio de la noche, aunque una vez entrada la viola de Bittencourt, todo volvió a su cauce y la bola indescifrable de sonido recobró protagonismo. Pasó No Pain for the Dead donde mejoró la performance del ex Rhapsody y, aprovechando el viento de cola, jugó con los presentes para que repitamos frases con sus registros de tenor.

Winds of Destination Sprouts of Time, mostraron nuevamente un virtuosismo supremo del “Chelo” Barbosa con las guitarras clásicas y Morning Star y Late Redemption dieron el primer cierre al disco en lo que a canciones cantadas respecta para caer en otro hit de la banda como es Rebirth, tema homónimo del disco anterior al que vinieron a presentar. Esto dio una inyección en la gente que llenó de aplausos la sala para el falso cierre del show.

Como era sabido y anhelado por los fans, faltaba el clásico entre los clásicos de ANGRA, que llegó para los bises: Carry On que inevitablemente nos remonta, no solo al primer trabajo de los brasileños, allá por el año 1993, sino a la época del difunto, pero no olvidado Andre Matos quien, para muchos, fue una de las mejores voces del género a nivel mundial. Dicho esto, creo que Lione otra vez estuvo en falta y no logró acoplarse a la exigencia de esta canción que, sin terminar, se entrelazó con Nova Era para darle el cierre final, y definitivo, a un concierto que tuvo el mismo nivel de emotividad que de carencias sonoras. La despedida vino acompañada de fondo por Gate XIII y así se desalojó el lugar.

Durante todo el recital, me moví de sector varias veces ya que, en ocasiones anteriores, me sucedió que por estar en el lugar equivocado se escuchaba diferente o menos nítido. Sin embargo, esta vez, estuve pegado a las vallas; en ambos costados del escenario; en medio de la gente y hasta en tres lugares diferentes de la parte trasera del recinto y en todos lados resultó lo mismo. Y por si acaso mi apreciación fuera errónea decidí, cual periodista deportivo, consultar con algunos del público y la mayoría concordaba en lo mismo. No obstante, quedé sorprendido, al oir algunos comentarios entre la gente que decían haber vivido el mejor recital de sus vidas… Sinceramente, me alegro por ellos. ¿Qué mejor que salir enajenado de tanta alegría? Lamentablemente, no fue así para mi, como tampoco para muchos otros. Si alguien venía a ver a la banda por primera vez, y no estaba extremadamente familiarizado con ella, no era posible distinguir la estructura del tema, no se sabía dónde empezaba la estrofa y mutaba al estribillo o los cortes.

Amén de los problemas sonoros que pudieron existir, creo que ANGRA debería replantearse el seguir incluyendo a Fabio Lione en su formación, si es que piensan seguir reproduciendo temas anteriores al 2013; que no son pocos. Hay siete discos previos a su arribo y está claro que, más allá de ser un excelente vocalista (nada que reprochar en Rhapsody o sus aportes con Luca Turilli o Vision divine, por mencionar algunos), no puede hacer frente a los registros que le demanda y exige la vieja escuela de los brasileños André Matos y Edu Falaschi.

Texto: Santiago Izaguirre
Fotos: Joaquín Oñate
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