Fecha: Jueves 17 de septiembre de 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: Uniclub | Banda invitada: MANIFIESTO & NECRÓPOLIS
LEFT TO DIE es uno de esos proyectos que se desprenden de una banda donde algunos de sus miembros rinden homenaje a sus años dorados. En este caso, la primera época de DEATH, aquella etapa de fines de la década del ochenta donde los liderados por Chuck Schuldiner practicaban un death metal primitivo, cavernoso y veloz; aún lejos de las peripecias progresivas y técnicas que darían forma a la etapa más celebrada de su catálogo. Como testamento de esta época inicial quedaron dos álbumes clásicos: Scream Bloody Gore (1987) y Leprosy (1988). Sabiendo que algo que caracterizó a la carrera de DEATH fue su interminable cambio de integrantes, el hecho de que LEFT TO DIE cuente con dos integrantes de la época a celebrar es todo un logro: por un lado, el guitarrista Rick Rozz y, por el otro, el bajista Terry Butler (histórico en OBITUARY), pese a que hoy se sepa que no grabó bajos en DEATH hasta Spiritual Healing (1990), por lo que su aporte real a la banda homenajeada no cabe en la noche en cuestión. Ahora bien, el papel más difícil lo juega y con muchísima dignidad Matt Harvey (ex EXHUMED y actual GRUESOME) en voz y guitarra, un lugar que hace apuntar los reflectores de manera incisiva hacia él, ya que está, podríamos decir, en los zapatos del músico más importante de la historia del death metal. Completa el combo el baterista Lee Harrison (MONSTROSITY, ATHEIST), quien reemplazó a último momento para el tramo latinoamericano de la gira al baterista original Gus Rios. Con semejantes nombres y especialmente tamaño repertorio que defender en vivo, resulta medianamente llamativo que Uniclub esté a media capacidad, incluso cuando los encargados de abrir la noche son dos bandas de primer nivel nacional: MANIFIESTO y NECRÓPOLIS, cuyas interpretaciones dejaron más que buenos resultados y fueron demostraciones de prolijidad, volumen y oficio, cualidades que afortunadamente el público supo reconocer y que hasta ayudaron a la hora de pedir bises.
Respecto al sonido, no hubo demasiado que analizar: se priorizó volumen sobre nitidez, algo que atentó al comienzo del repertorio de LEFT TO DIE y se notó incluso antes de abrirse el telón, con la banda probando frecuencias y un Matt Harvey entre ansioso y molesto pidiendo mejor retorno para los instrumentos. De todas formas, una vez aparentemente solucionada la cuestión, la banda comienza su show y el audio es de unos aceptables siete puntos. Claro que en un show con los decibeles tan altos el sonido puede tardar en acomodarse, pero para el final de Legion of Doom, la primera canción, todo parecía controlado. La elección de apertura no fue azarosa, considerando que, si bien LEFT TO DIE se trata de un supergrupo homenaje, este 2026 los vio editando su primer álbum de estudio, Initium Mortis… basado en canciones de la primerísima época de DEATH, donde apenas habían grabado unos demos y se hacían llamar MANTAS. Comentarios aparte, la inclusión de algunas canciones de esta producción en su show en vivo puede leerse como el rescate ingenioso de un material casi extinto, donde las canciones fueron regrabadas y perfeccionadas, aunque no deja de sorprender la falta de búsqueda en un material propio, sin depender de un legado en específico. De todas formas, al público no parece importarle demasiado, considerando la tibia recepción del material de MANTAS porque, todos lo saben, acá se vino a escuchar DEATH, y es por eso que cuando suenan Open Casket y enseguida engancha con Scream Bloody Gore, el calor aumenta y se arman algunas de las rondas de poco más salvajes que Uniclub haya presenciado, con vasos de cerveza por el aire incluidos. Con Leprosy queda claro que el material del primer DEATH funciona especialmente en vivo solamente por observar cómo se corean los riffs y los versos, lejos de las secciones laberínticas y las complejidades.
La banda entiende el efecto que las canciones generan en la audiencia y eso tal vez explica la arenga y el excelente humor que Harvey tuvo durante toda la noche, con una sonrisa plena y derrochando buena onda, algo en total oposición con Rozz, quien se limita a mirar el mango de su guitarra con un semblante apagado y con cara de estar pensando en alguna noticia amarga. Llamativamente (o quizás no, ya que había más de una remera de OBITUARY dando vueltas), a la hora de presentar a los músicos, quien más se lleva los aplausos y el cariño de la gente es Butler, quien demostró destreza técnica y logró destacar los graves de su bajo en la mezcla, en consonancia con la batería atacada sin piedad por Harrison.
Hubo otras dos canciones de Initium Mortis en el set (Archangel y Death by Metal) que una vez más pasaron sin pena ni gloria, cosa que no ocurrió ni por asomo a la hora de interpretar Choke on It, una de las canciones más filosas de Leprosy y oportunidad para Harvey de demostrar hasta dónde llegaban sus chillidos. A medida que promediaba la hora de show, comenzaba a generarse una duda genuina y era cuánto quedaba por demostrar, considerando que son solamente dos los discos a ejecutar y suponiendo que era altamente improbable que se los revisite por completo, sumado al tibio recibimiento de las canciones del material “original”. Como si esa duda se hubiese materializado en la cabeza de los músicos, Harvey anunció las últimas dos canciones: la primera sería la que da nombre al proyecto y luego llegaría Zombie Ritual, quizás la mejor canción del debut de DEATH. Lógicamente, fueron atravesadas por un huracán de mosh, cuernos en alto y un inesperado pero efectivo recuerdo general para Schuldiner con la arenga “Chuck, Chuck, Chuck…”.
Los músicos abandonaron el escenario casi de sorpresa, pero era demasiado evidente que faltaba algo, que había quedado más muerte en el tintero, por lo que volvieron a sus puestos para los bises que sin dudas iban a representar lo mejor del homenaje. Solamente serían dos canciones, una de cada álbum elegido, pero indudablemente lo mejor de los dos mundos: la infernal Pull the Plug con todo Uniclub arengando (¿tal vez el no hit de la carrera de DEATH?) y para cerrar Evil Dead, candidata a LA canción de la primera etapa del grupo de Florida. Sin mucho más que agradecimientos, LEFT TO DIE se retiró del escenario después de una hora diez de show y una performance impecable desde lo técnico. Desde lo humano, con cierto gusto a trámite (dio la sensación de querer liquidar el asunto en la menor cantidad de tiempo posible) y con la reflexión final de que semejantes músicos tienen las herramientas necesarias para encarar un proyecto conjunto que no dependa de un legado. Pero esa es otra historia. La historia de esta noche dejó en claro que les sobran habilidades para honrar la era más salvaje de una de las bandas más salvajes del mundo. Chuck Schuldiner debe poder descansar en paz: su legado está en buenas manos.
Texto: Franco Felice
Agradecemos a NGD Press por la acreditación al evento.
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