Año: 2026 | País: Argentina | Género: Power/Folk Metal | Sello: Independiente | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠♠♠ (9/10)
Hay proyectos que se construyen canción a canción y otros que se animan a pensar en una obra mucho más grande. BARLOVENTOS pertenece a este último grupo. Desde la Patagonia argentina, la agrupación lleva más de una década desarrollando una identidad musical que encuentra en el folk y el power metal sus principales puntos de partida, aunque sus horizontes son bastante más amplios. Este 7 de noviembre, con el lanzamiento de Relatos de los 7 Mares – Acto Final, llega el momento de cerrar una travesía que comenzó a tomar forma tres años atrás.
Nacida a fines de 2012 en la comarca de Viedma y Carmen de Patagones, BARLOVENTOS fue construyendo una propuesta que no se conforma con los recursos habituales del metal. Su formación de nueve integrantes incorpora violines, flautas, gaitas y acordeón a una estructura que también cuenta con guitarras, bajo, batería, teclados y múltiples voces. Una combinación que, sobre el papel, podría parecer un desafío mayúsculo y que, en la práctica, constituye uno de los principales rasgos distintivos de la agrupación.
Reunir semejante cantidad de músicos no garantiza, por sí solo, una propuesta sólida. Conseguir que cada instrumento encuentre su espacio, que los arreglos dialoguen entre sí y que la potencia del metal no termine sepultando los elementos tradicionales requiere mucho más que buenas intenciones. Es precisamente en esa convivencia donde ellos construyeron buena parte de su personalidad.
Relatos de los 7 Mares fue concebido como una obra dividida en tres actos, una travesía musical y narrativa que encuentra en el universo náutico, las leyendas y la mitología pirata el escenario ideal para desarrollar su identidad. Después de los dos primeros capítulos, la historia llega a su desenlace con ocho nuevas composiciones que completan el recorrido.
El viaje comienza con El último viaje, una introducción instrumental de espíritu marcadamente pirata. Una atmósfera esperanzadora, aunque atravesada por cierto suspenso, va creciendo progresivamente y prepara el terreno para lo que vendrá. A partir de allí, se despliega buena parte del arsenal folk metal. Guiando tu paso al andar, Port Royal y Seremos leyenda comparten una línea melódica donde las gaitas, los violines y los colchones de cuerdas adquieren un protagonismo especial. Hay estribillos épicos, de esos que invitan a levantar los brazos, puentes instrumentales que permiten apreciar la variedad de recursos de la formación y solos de guitarra que se integran naturalmente a las composiciones. Una combinación que encuentra un equilibrio interesante entre la potencia del metal y la riqueza melódica de los instrumentos tradicionales.
Pero si algo caracteriza esta travesía es que no pretende navegar siempre por las mismas aguas. La isla del tesoro y Náufragos introducen una faceta mucho más festiva, con pasajes que coquetean con lo bailable e incluso algunos guiños al ska. Hay algo de fiesta pagana en su espíritu, una invitación a olvidarse de las preocupaciones y sumarse a la celebración. Entre melodías que por momentos parecen sacadas de un videojuego, cambios de intensidad y estribillos reforzados por buenos arreglos vocales, la banda demuestra que también sabe divertirse sin resignar contundencia. La propuesta alcanza uno de sus puntos más altos en Fiesta pirata, probablemente uno de los momentos más contagiosos del álbum. Acordeón, colchones de cuerdas y órgano se combinan para construir una composición que parece diseñada para chocar jarras en alguna taberna perdida de los siete mares. Su espíritu festivo es irresistible, pero hay mucho más detrás: un pasaje instrumental previo al cierre, con un espectacular diálogo entre la gaita y los demás vientos, termina de confirmar el nivel de detalle que hay en los arreglos.

En medio de semejante celebración, Barba blanca introduce un pequeño cambio de ritmo. Una narración de marcada estética pirata, como si un tabernero estuviera recibiendo a los viajeros en su establecimiento, abre paso a una composición que baja apenas la intensidad. Las flautas encuentran un lugar destacado y el estribillo recupera ese espíritu esperanzador que atraviesa buena parte del álbum. Mención especial para uno de los mejores solos de guitarra de la placa, una intervención que sobresale por su construcción melódica y que demuestra que la banda también encuentra espacio para lucirse desde un costado más reposado.
Hay otro aspecto que merece una mención particular: el trabajo de Martín Fernández detrás de los parches. A lo largo de las ocho composiciones, la batería se muestra sumamente prolija, con un uso efectivo del doble pedal y una ejecución que sostiene la potencia del conjunto sin perder precisión. En una propuesta donde conviven tantos elementos melódicos y tradicionales, contar con una base rítmica firme resulta fundamental.
Y es precisamente allí donde aparece uno de los grandes méritos de la banda. Nueve músicos, múltiples instrumentos, voces y arreglos que podrían convertirse fácilmente en una acumulación de recursos encuentran, sin embargo, un funcionamiento colectivo muy bien resuelto. Cada elemento parece tener una razón de ser y el resultado es una propuesta que conserva su identidad metalera sin renunciar a la riqueza melódica del folk.
Relatos de los 7 Mares – Acto Final completa una trilogía que representa el proyecto conceptual más ambicioso de la agrupación. Pero también vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que merece reflexión: ¿cómo puede una banda con semejante despliegue musical y una propuesta tan definida continuar moviéndose en los márgenes de la escena nacional?
Ellos nacieron y crecieron lejos de los principales centros de exposición de la industria musical. Su recorrido independiente y su condición de banda del under no deberían opacar lo que sucede cuando sus composiciones comienzan a sonar. Quizás el próximo desafío ya no pase solamente por seguir perfeccionando una propuesta artística que tiene argumentos de sobra, sino por encontrar los canales de difusión que le permitan llegar a un público mucho más amplio.
Porque si algo deja en claro este último capítulo es que tienen con qué. La travesía de los siete mares llega a su fin, pero sería un error pensar que aquí termina el recorrido de una banda que todavía tiene mucho terreno por conquistar. Sin duda que será uno de los discos del año y brindemos porque el futuro traiga consigo más y mayores éxitos para ellos.
Integrantes:
- Julián Ariaudo: voz principal.
- Mauro «Dino» Caldironi: teclados y acordeón.
- Martín Fernández: batería.
- Lucas «Lucius» Obregón: flautas, violín y gaita.
- Sebastián Kopp: bajo.
- Maximiliano Merino: guitarra.
- Gustavo Faas: voces, gaita y relatos.
- Leandro Bundio: coros y guitarra acústica.
- Gabriela Iglesias: violín y voces.
Texto: Santiago Izaguirre
Agradecemos a la banda por la facilitación del material.

