Fecha: Viernes 16 de octubre de 2026 | Hora: 19 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: Uniclub | Banda invitada: DEAD ROOSTER & MISA NEGRA
Casi exactamente un mes después de su visita con LEFT TO DIE, el cantante y guitarrista Matt Harvey volvió a medirse con el público argentino, en el mismo lugar y con un proyecto con varias similitudes con el anteriormente mencionado. Es que GRUESOME no es una banda tributo a DEATH como LTD, pero sí una banda que nació con la curiosa intención de homenajear la trayectoria del grupo de Chuck Shuldiner con una llamativa metodología que implica tomar los conceptos y varias características de aquellos discos de antaño y “transformarlos” en composiciones originales. Un poco rebuscado, pero para que se entienda, basta con agarrar cualquier lanzamiento de GRUESOME y enseguida se hace evidente el homenaje, comenzando por la portada y culminando con la música, como si Harvey hubiese tomado riffs que no le convencieron a Chuck y los hubiese reescrito.
Toda esta acrobacia tiene como evidente intención nada más que complacer a aquellos fanáticos de DEATH que, por una cuestión generacional, no pudieron disfrutar de la propuesta original. Ni lento ni perezoso, Harvey entendió que si iba a trabajar con el legado de la banda más importante del género, iba a tener una cálida bienvenida de parte de la tribu huérfana. Sin embargo, yendo a los hechos, la capacidad de Uniclub estaba lejos de ser la ideal pocos minutos antes de que la banda saliera a escena, algo que cuando comenzaron a sonar las primeras notas de Trapped in Hell poco pareció importar, considerando que aquellos que iban a buscar una descarga cruda y violenta de death metal vieja escuela estaban en el lugar correcto y con la banda correcta: la ejecución de los músicos es infalible y las canciones fueron demostrando sus fortalezas y eficacia propias, sobre todo las destacadas A Darkened Window y Closed Casket, cuya ubicación en los primeros minutos del set sirvió para subir la temperatura y generar algunos pogos.
Puede que Harvey no sea el mejor ejemplo de originalidad dentro de la escena, pero lo que falla en este sentido lo compensa en performance, siendo constante su buen humor, contacto con el público y un impecable despliegue en su instrumento. En esta ocasión lo acompañaron la bajista Robin Mazen, el guitarrista Daniel González (actual POSSESED) y, tal como ocurrió en su última visita con LEFT TO DIE, el baterista Gus Rios no pudo ser parte de la tropa, siendo reemplazado por Pierce Williams, quien se llevó más de un aplauso gracias a su demoledora precisión en el kit. Esta es una noche de homenajes y más de una dedicatoria iba a mencionarse; tal fue el caso a la hora de interpretar Frailty, donde Harvey pidió unos cuernos en alto en memoria de Cronos, icónico líder de VENOM, quien dejó este plano hace pocos días. La lista avanzaba pareja, con la mayoría de las canciones pertenecientes a los discos Savage Land (2015) y Silent Echoes (2025) en partes iguales y generando el efecto esperado en la audiencia: una celebración de death metal veloz y sucio, algo que parece flotar en el aire y que todos entienden y donde nadie se atreve a pretender mucho más.
Esto es un culto al ABC del género, un flashback a las décadas del ochenta y noventa, donde la experimentación y los coqueteos progresivos todavía no eran algo tangible y las canciones se medían en base a la velocidad de sus solos y al doble bombo. La esencia de bandas como GRUESOME es justamente esa y el público lo sabe, por eso el disfrute está asegurado y hay pocas caras de disconformidad. El lado oscuro de esto es que por momentos la banda parece entrar en el peligroso terreno del piloto automático, dándole al show un halo de trámite o de zona de confort donde las canciones se suceden una tras otra con demasiado cálculo y las intervenciones entre una y otra caen en el cliché del concierto de metal. Esto es, claro, las típicas arengas y los discursos de corte tribunero (siempre de parte de Harvey; sus compañeros de banda rara vez levantaron la vista del suelo).
Respecto al lado técnico, el sonido ayudó: más allá de algunos desniveles al comienzo, donde todo sonaba excesivamente alto, las perillas se acomodaron y cada músico encontró su lugar en la mezcla, algo que permitió que la guitarra de González se luzca especialmente a la hora de ejecutar sus solos a la velocidad de la luz. La voz de Harvey sonó alta y chillona la gran parte de la noche, estableciendo sí registro en un punto medio entre el estilo desgarrado de Chuck Shuldiner y unos berreos propios del black metal. Luego de Shards e Inhumane llegó el turno del único tema con cierto culto alrededor de la banda y que logró que más de uno siga la letra: Condemned Identity fue la experiencia más salvaje del repertorio y el verdadero momento donde la banda se eleva en brutalidad y logra captar hasta la atención del más distraído. Con algunos guiños a las épocas de Human y de Individual Thought Patterns, la canción deja la sensación de que tranquilamente podría haber sido parte de alguna de esas dos placas, puntos de inflexión en el ascenso y la evolución del género. Luego de un agradecimiento un tanto extenso, llega el turno de Hideous y la banda abandona el escenario para casi inmediatamente volver.
Sería el turno de Savage Land y de la canción que le da nombre a la banda para lo que parecía una despedida definitiva, pero el cuarteto tenía un as bajo la manga que se tomaría alguna licencia respecto al propósito original de la agrupación: el cover de Black Magic de SLAYER. Una sorpresa inesperada y a la vez la sensación de que la banda podría arriesgar un poco más a la hora de correrse del libreto, quizás apostando por alguna composición original o algún rescate más profundo de alguna banda de culto, por ejemplo. La masa presente no pierde tiempo en este tipo de análisis y recibe la canción como la última Coca del desierto, algo que no solamente genera una evidente felicidad en Harvey, sino que a su vez reafirma que esta noche se vino a disfrutar, tomar cerveza y a hacer pogo en honor al viejo death metal. Seguramente los integrantes de GRUESOME se retiraron del escenario con una sensación de triunfo y celebrando una misión cumplida.
Al fin y al cabo, tenían una tarea muy sencilla y, más allá de la baja convocatoria, lograron que más de un fanático de la escena de Florida se entregue al desmadre durante cincuenta minutos.
Texto: Franco Felice
Agradecemos a Noiseground por la acreditación al evento.
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