Fecha: Martes 27 de octubre de 2026 | Hora: 19 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: El Teatrito | Bandas invitadas: MALA MUERTE, LESA HUMANIDAD & MATAN S.A.
Chris Barnes es una figura controvertida y particular en el death metal. Fundador de CANNIBAL CORPSE y responsable de su mejor época, a mediados de los noventa decidió patear el tablero y alejarse de la banda que ayudó a darle masividad (o algo así) al género para fundar SIX FEET UNDER y seguir pateando cabezas. También es alguien particular porque en los últimos años ha logrado que a veces se hable más de él que de su música, en episodios absurdos como su autoproclamación de ser el mejor cantante de death metal de todo el mundo en su perfil de Facebook o en declaraciones en entrevistas que alcanzan su pico de incomodidad cuando da rienda suelta a sus palabras. Para peor, los últimos lanzamientos discográficos de SIX FEET UNDER acusaron una recibida más que tibia, lo que peligrosamente acercaba a nuestro personaje al lugar de ser un buen recuerdo y ya, anclado en un puñado de discos que le permitieron brillar en su momento. Sin embargo, el mayor mérito de Barnes para muchos es la enorme influencia que logró plasmar con su estilo vocal. No es exagerado decir que su garganta y sus guturales profundos le sirvieron de manual a más de un cantante extremo de cualquier parte del mundo. Este pergamino le alcanza y sobra para mantenerse vigente más allá de las payasadas y al parecer también para convocar a un buen número de fanáticos argentinos, quienes lograron que la primera visita de SIX FEET UNDER al país se de en un Teatrito que estaba al borde de su capacidad: pocas veces se vio tanta aglomeración en el recinto de la calle Sarmiento.
Sabiendo que se trataba de una cita obligatoria para el metalero extremo promedio, la noche sirvió como excusa para un número un tanto atípico de actos de apertura: tres bandas nacionales que debían estar ahí, aportando el presente de la patria con voz podrida. Tres bandas que en todo momento de sus sets aprovecharon para agradecerle no solamente a aquellos que se acercaron temprano sino al mismo Barnes y la influencia que marcó en ellos. La primera banda en salir a escena fue BUENA MUERTE, trío de death con mucho groove y más de un buen estribillo que logró aprovechar la presencia del puñado de fieles que llegó primero. Lamentablemente el sonido, por momentos completamente saturado debido al alto volumen, empañó algunos momentos de su presentación, que de todos modos logró atención y aplausos. Luego llegaría LESA HUMANIDAD, agrupación que ya acusa un recorrido y una trayectoria que la lleva a aparecer en más de un escenario de corte extremo y que nuevamente volvió a cumplir: con el sonido mejor ecualizado, hicieron gala de su death técnico y veloz demostrando que tienen un espacio más que ganado y que también han sabido cosechar un público propio, algo que se notó en el agite que brotaba desde el campo donde se vio más de una remera de la banda local. A medida que el Teatrito iba dejando cada vez menos espacio para moverse, la tercera banda asaltó el escenario: MATAN S.A. comparte al igual que LESA HUMANIDAD un público propio que show a show va creciendo. Con una estetica muy trabajada y una propuesta tanto lírica como visual ligada al horror y a la parafernalia, el quinteto tuvo la demandante tarea de cerrar la triada de soportes local y dar paso a la bestia que todos esperaban.
La actuación de SIX FEET UNDER tuvo todos los elementos que hacen de un recital una noche memorable y significativa. Desde el sonido, fuerte -muy-, pero nítido hasta la actitud de los músicos. Pero en este caso es menester mencionar el rol que cumplió el público, con un agite y un nivel de intensidad que pocas bandas pueden jactarse de generar. No tiene sentido detenerse en cada canción y su reacción porque la respuesta fue unánime y pareja en todos los casos: desde el inicio asesino con War is coming y Silent Violence hasta las gancheras Feasting on the bone o Human Target, la masa que llenó El Teatrito no hacía más que entregarse al desmadre. La banda nota esto y no pisa el freno, cortando lo más posible el espacio entre canciones y agradeciendo la entrega. Algunos comentarios de Barnes invocan aplausos a rabiar, como cuando asegura que aquello que escuchó decir de que somos el público más ruidoso del mundo es cierto, o cuando agradece la paciencia por haberlo esperado tanto. Es que esta no solamente se trató de la noche debut de SIX FEET UNDER en Argentina sino que significó la vuelta de Barnes a un escenario argentino desde que visitó Buenos Aires con CANNIBAL CORPSE en el lejano 1994 en el Estadio Obras Sanitarias, fecha que a lo largo de la noche fue recordada por varios heavys veteranos que entre comentarios soltaban un “yo estuve ahí”.
El setlist se enfocó casi en su totalidad en la primera etapa de la banda, por lo que las canciones de Haunted (1995), Warpath (1997) y Maximum Violence (1999) ocuparon buena parte de la noche. Bombazos como Victim of The Paranoid o Lycanthropy alcanzaron el estatus de clásicos y fueron acompañados en todo momento por el público, no solo en la ya mencionada e incesante entrega física sino en el acompañamiento vocal, algo de lo que Barnes logra sacar provecho cuando por determinados momentos, fugaces, parece luchar contra la falta de aire. Sin embargo, lejos de opacar su performance esto lo ayuda a acomodarse y lanzar esos gruñidos que hicieron escuela en un género, así como también sus ya clásicos chillidos ultra agudos que tantos comentarios y memes de internet generaron. Obviamente que sus compañeros de banda hacen que todo termine de convencer: la base inquebrantable formada por el bajista Jeff Hughell y el baterista Marco Pitruzzella son un secreto bien guardado de la música pesada actual. La guitarra de Ray Suhy por momentos parece escaparse de sus manos debido a esos revoleos bruscos que hace entre canción y canción, actitud totalmente opuesta a la del otro guitarrista, quien también merece un comentario aparte: Jack Owen, otro ex CANNIBAL CORPSE de la primera época, está presente esta noche y hace ya varios años que es un fiel ladero de Barnes en su aventura de gurú del género. Con una actitud parsimoniosa y austera, el calvo guitarrista podría pasar tranquilamente por un músico de blues o jazz si se le observara en silencio, aunque en los momentos dónde sonaron Mr. Blood and Guts o Ghost of The Undead su guitarra parecía escupir riffs desde el mismísimo infierno. Más allá de esta compañía de lujo, está más que claro en el público e incluso en la energía de la noche que la estrella y el protagonista aquí es Barnes, celebrado e idolatrado por momentos como la figura icónica que realmente es y que tanto hubo que esperar para volver a ver de cerca.
Promediando la hora de show, la banda se saca un as de la manga y regala un inesperado cover de T.N.T., el clásico inoxidable de AC/DC que no dejó garganta sin vibrar y que se celebró como el himno tribunero que es. La versión no dista mucho de la estructura de la canción original, más allá de la obvia inclusión de la voz gutural de Barnes y algún que otro arreglo para hacerla más pesada. Completando la cuota de versiones la banda rescató Death of Glory de HOLOCAUST (quizás el momento donde los metaleros de culto aprovecharon para rescatar esta joya olvidada) y luego de una furiosa versión de Beneath a Black Sky la banda se fue del escenario dejando un dejo de fiesta inconclusa. Afortunadamente, no pasaron ni cinco minutos para que los músicos retornen a sus puestos y, previo a unas palabras de Barnes anunciando que se venían dos clásicos “old school”, la banda interpretó la verdadera artillería pesada: directo del monumental The Bleeding (1994) Stripped, Raped and Strangled desplegó toda su velocidad y virtuosismo con un Barnes aullando como poseído frente a un recinto que de alguna manera soportaba la fuerza del derrumbe. Como si fuera poco, aún faltaba el cierre con Hammer Smashed Face del clásico absoluto Tomb of The Mutilated (1992) lo que no solamente significó un cierre de lujo para la noche sino que permitió ver a dos ex CANNIBAL CORPSE línea fundadora ejecutar dos de sus mejores canciones. Con un Teatrito en ebullición permanente, la banda se despidió y Barnes no ahorró en elogios hacia la patria extrema.
SIX FEET UNDER pasó por Argentina y saldó una deuda con más de una generación que hizo de la voz podrida una religión. Su máximo referente demostró frente a un teatro lleno que su presente discográfico puede no ser el ideal pero también que poco le importa: hoy comanda una banda con la fuerza suficiente para hacerle frente a su propio legado.
Texto: Franco Felice
Agradecemos a Icarus Music por la acreditación al evento.
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