A 35 años del lanzamiento de una de las obras cumbres del heavy metal y hard rock argentino, Enrique Gómez Yafal —voz emblemática y pilar fundamental de KAMIKAZE— repasa en profundidad la historia, los mitos y las emociones que rodean a Kamikaze 3.
En una extensa y reflexiva conversación, el legendario vocalista detalla los pormenores del esperado show conmemorativo en El Teatrito, la emotiva ausencia y el homenaje ineludible al guitarrista Daniel Telis, los secretos técnicos detrás de la grabación original en los años 90 y el desafío de mantener la potencia vocal intacta tras más de cuatro décadas sobre los escenarios, entre muchas cosas más.
Escuchá la entrevista completa a continuación y reviví en la voz de Enrique Gómez Yafal las anécdotas, recuerdos y la pasión previa a esta esperada vuelta:
Estamos en comunicación con lo que es para mí una de las voces más emblemáticas, potentes, distintas y respetadas de la escena metalera argentina. Una figura que ha sido fundamental al frente de KAMIKAZE en toda su historia, nos estamos refiriendo a Enrique Gómez Yafal, a quien invitamos a charlar un poco acerca de este show que vamos a tener prontamente en El Teatrito y este nuevo todo este revival que hay con este gran disco que fue Kamikaze 3, un disco clave en la escena pesada argentina que rescata cosas que al momento de esos años por ahí nosotros no teníamos mucha chance de escuchar. Lógicamente, que darte la bienvenida y ya me contarás cómo ahora, cómo estás, pero te imagino lleno, metido en todo esto, lo que es la preparación del show, los ensayos, esta vuelta a reunirte con tus viejos amigos y con los que creo que nunca te desconectaste.
Bueno, te agradezco mucho la invitación. Para mí es muy importante. Es importante que nos recuerden, que estemos en sus cabezas, que el trabajo que hemos hecho tantos años fue para este disco, ni más ni menos que 35, pero la carrera íntegra de KAMIKAZE supera los 40 años. Entonces es bueno que la gente aún se acuerde y que este disco les parezca particularmente bueno. Fue un disco muy laburado, fue muy logrado. Y el ensayo, bueno, estamos a pleno. Y en una de las cosas, que efectivamente, tenés razón, una de las cosas más interesantes de todo este fenómeno es reunirme de vuelta con los amigos. Por ejemplo, con Horacio nos veíamos tanto, y con Martín sí más a menudo; incluso en mi época de CUERO y con MAGIAR compartimos shows. Pero con Patón por ahí hablábamos, pero no nos estábamos viendo. Y nos encontramos, nos dimos unos abrazos y nos enteramos de cosas de la vida. ¿No? Así que es como cuando uno se reencuentra con los compañeros de la escuela, es lo mismo, exactamente igual. Bueno, pasaron 20 o 30 años y nos tratamos como nos tratamos siempre, tenemos la misma confianza y hay mucho amor en esta banda.
Y vos sabes que es interesante esto que decís porque hace unos días atrás, cada tanto lo escucho, tengo el vinilo con mi Kamikaze 3, tengo la edición de Megatón y no me acordaba de que abajo de cada una de las imágenes en el dossier del vinilo, hay una frasecita como un lema que cada como un mensaje que tira cada músico y uno de tus mensajes es justamente: “Tocar rock and roll entre amigos, de eso se trata… ¿Es que hay algo más grande que eso?” Y, y creo que un poco esa instancia y esa historia se revitalizó cuando volvieron como KZ4. Y creo que ahora se vuelve como a trasladar al escenario, pero con un disco en particular y también reviviendo la imagen de los distintos miembros que pasaron por KAMIKAZE también, ¿no? Porque es un momento también, creo que, para la memoria, para no solo para la revalidación de este gran disco, sino me parece que también es como para la invocación de esas almas que estuvieron muy vinculadas a lo que fue la producción de Kamikaze 3, ¿no?
Sí, en particular Dany, que ya no está con nosotros, lamentablemente. Este show es en cierto modo una celebración al disco en sí; es lo que significa el disco de la memoria de los fans sobre ese disco que masivamente les interesó volverlo a ver y volverlo a comprar; es impresionante; pero también es un homenaje a Daniel, que es el compositor de varios de los temas de ahí y co-compositor de casi todos los arreglos y los solos. De modo que no hubiera existido Kamikaze 3 sin Daniel. Así que tenemos pensado hacer un breve instante —creo que va a ser muy conmovedor— en el cual lo vamos a recordar. Por eso no quisimos, además, que hubiera otro guitarrista en su lugar. Le pasamos todo el trabajo a Martín, y estuvo de acuerdo. Estuvimos de acuerdo los cuatro en no poner un músico que tocara las partes de Dany, porque nos pareció que era más cálido hacerlo simplemente en familia. El resultado no va a ser exactamente igual porque el estilo musical de Martín no es el estilo de Daniel y esa era justamente la gracia, ¿no? Pero bueno, yo creo que el trabajo de Martín es impecable, como fue siempre. Es un músico de muy alto nivel y se adaptó a las dos partes. Entonces, bueno, quedamos en familia, nos miramos nosotros y somos los que estamos ahí.

También pensaba eso… si habían pensado por ahí en incluir a este otro guitarrista, pero también me sonaba a que no era una mancomunión. Sí me pareció un acierto la chance de la vuelta del Patón porque en la época de KZ4 estaba como público y hoy le toca volver a subirse y dejar un poco su etapa de luthier, como para también transformarse en ese músico y ese que grabó este gran disco. Sé que es un disco que les llevó varios meses grabarlo, ¿qué recordás de toda esa etapa? Fueron varios meses los que duró.
El disco se grabó donde grabamos los tres discos de esa etapa de KAMIKAZE, en La Escuelita. Ahí en la calle Gascón. Algunos le decían la escuelita de Lebón (risas). Lebón era una especie de gurú. Él no tenía relación directa, pero él iba y conversaba y estaba presente, tipo muy agradable. En la escuelita lo mezcló Peter Baliani, un personaje extraordinario que yo lo conocí cuando estaba en 100DB. Es decir, lo fuimos a buscar para grabar el primero, no me atendió, lo perseguí, lo encontré en Panda; yo soy vecino, estoy a las 10-11 cuadras del estudio Panda y lo pesqué ahí trabajando, supe que trabajaba ahí y le dije: “Mira, tengo que hacer así, así y asá”. Y él me dijo: “Bueno, hagámoslo en la escuelita”. Así empezó la relación. En Víctima del Rock, el segundo, estuvo un tiempo, pero tuvo que viajar; entonces lo sustituyó alguien, pero el tercero lo manejó íntegramente él. Hicimos una locura, porque en la escuelita tenía un 16 pistas Tascam y habíamos conseguido un ocho pistas, si mal no recuerdo, Fostex, y una máquina para linkear los dos. Entonces, se grabó en 24, en realidad en 22, porque hubo dos pistas de track para linkear los dos grabadores. Entonces, se pudo ampliar bastante la capacidad de grabar con más pistas que yo utilicé muchas veces para la parte vocal. Si vos te fijás, la parte vocal del disco a veces tiene coros de cuatro y cinco voces. Y eso está hecho en pistas individuales que no hubieran estado disponibles si solo grabamos en 15/6. En fin, ya no era la prehistoria, pero estábamos, no sé, en el Pleistoceno (risas), pero tampoco era la edad moderna, todo análogo, por supuesto. Y se trabajó muy bien. Llevó su tiempo; la banda entró muy afilada. No fue problema de grabación de la banda y la banda tocó en vivo. Que eso sí fue diferente a los otros discos. Se marcaron cuatro y se tocó en vivo. Yo estaba en el control con Peter y les pasaban una referencia vocal y ellos lo tocaron como que fuera en vivo. Las dos guitarras al mismo tiempo, se grabó todo y toda la batería, todo al mismo tiempo. Entonces le dio un peso muy particular al disco. Además, Patón, que sustituyó a Parolari, tiene un estilo muy diferente al de Claudio. Entonces ya per se el audio y, por supuesto, no estaba Roberto, sino que estaba Horacio Pinasco con todo; era otra técnica de bajo y otro sonido, así que no sé, las piezas sumaron; yo te diría que fue una química que funcionó. Y el resultado es un disco que quizás está más volcado hacia un hard rock, aunque tiene partes complicadas, pero es más hard rocker que metal crudo. Es lo que estaba pasando en esa época en nuestras cabezas.
Claro, mira, es interesante lo que mencionas porque estábamos en el año 91/92, en toda esa época, habían empezado a surgir discos y grabaciones increíbles… en esa época estábamos a full con el álbum negro, los Illusion de los GUNS, la salida y la explosión de NIRVANA, y en Argentina en esa época, veníamos de toda la etapa esa feroz de V8 y su subdivisión, la salida de las nuevas bandas, la aparición de HORCAS con Reinará la tempestad, HERMÉTICA, que andaba en la época de Ácido Argentino. Estaba todo como muy explotado, ¿no? Y ustedes es como que con ese disco también le dieron un contraste distinto al heavy argentino. Porque nunca terminaron de ser una banda de metal clásico, pero sí una banda que se animó a meter metal con algo de hard rock, con mucha melodía y hasta con un look glameroso, si quisieras, ¿viste? Atrevido en todo sentido, ¿no? No sé si coincidís.
Nos sentíamos cómodos soltándonos un poco, en lugar de atenernos al uniforme de metal. Yo pasé por varias personalmente, pasé por varias etapas, arranqué con el uniforme del metal, y luego fue evolucionando; cuando regresé con CUERO, volví otra vez al formato del metal clásico. Pero porque la banda sonaba así. Cómo me sentía yo en la banda me hacía que yo me vistiera de un modo o me vistiera de otro modo, porque tenía que ver con el look general de la banda, con la propuesta general de la banda. Nosotros estábamos en esa época muy en Halley y todo ese palo. Están canciones como La reina del rock and roll o Lloviendo mi corazón, que fueron hitazos, pero si vos uno podría decir: “Es más hard rocker” que otra cosa. Nacido en la Argentina, también es un tema muy atípico. Muy atípico para lo que es el metal argentino, que es más bien tirando hacia el lado del thrash, lo que nosotros llamamos thrash en esa época, ¿no?, que ya no creo que exista más. O sea, hubo un metal muy duro, arrancó los 90 con un metal muy duro, con esa banda que vos mencionaste, y nosotros estábamos llegando ahí con una propuesta un poco diferente. Eso fue lo que pasó, pero si vos te fijás, las letras nuestras o las melodías nuestras siempre fueron muy particulares.

Sé que Horacio es el que estuvo metido en esta vuelta de hinchar un poco las guindas para con el “Che, juntémonos, hagamos algo”. Y también sé que vos siempre seguiste activo. Antes de KAMIKAZE, después de KAMIKAZE, después de KZ4, siempre seguiste haciendo cosas, ¿cómo fue ese nexo? Contame un poco de lo que fue la cocina de esta tocada de disco y cómo se fue ese primer ensayo, el volver a juntarse… cuatro almas que probablemente hace un montón que no estaban conectadas en una sala de ensayo.
Bueno, hubo un antecedente. Hace un año y medio alguien nos propuso hacer un show; fue una idea mía. Yo estaba en esa época con el YAFAL POWER TRÍO; Martín tenía MAGIAR, Horacio estaba con HUMANIMAL y Patón estaba haciendo trabajos como músico profesional, y a mí se me ocurrió: “¿Por qué no hacemos un show que sean las tres bandas?”, la de Martín, la de Horacio y la mía, y lo invitamos a Patón y hacemos luego cuatro o cinco temas del disco de KAMIKAZE. Se nos ocurrió así, no pensábamos en reeditar un disco, no pensábamos en llamarlo KAMIKAZE 3, nada. Les gustó la idea, nos juntamos en una pizzería acá cerca de casa y se hizo ese show en un teatro de La Boca, pero pese a que el productor es una persona muy bien intencionada, las cosas no salieron del todo bien; no hubo la publicidad que convocara a la gente. Además, la Boca era un poco lejos; el teatro era precioso, pero estaba inundado. Fue una experiencia francamente muy complicada, pero tocamos, hicimos los tres shows y al final nos quedamos los cuatro sobre el escenario cantando canciones viejas de KAMIKAZE. ¿Qué pasó? ¡Ardió el escenario! La gente estaba contentísima, no había muchos, pero estaban contentísimos, pero yo a mí se me pararon todos los pelos. Yo dije, “Okey, acá hay algo”. Es decir, esta banda tiene algo que no había estado en el POWER TRÍO, que no había estado cuando yo escuché MAGIAR y cuando escuché todo; con el respeto que se merece, son buenísimas bandas. Pero nos juntamos nosotros cuatro y arrancamos con… (piensa) me acuerdo de la canción Sin alma, La reina de rock and roll, ¡y wow! Ardió. Entonces, me quedó la cabeza. Nos abrazamos, terminamos el show, y nos fuimos a casa. Horacio el año pasado se acerca y me dice: “Bueno, mira, se van a cumplir los 35 años”. Sí, fue la máquina, Horacio fue la máquina de esta movida. Y él tenía contacto con la gente de 2M; hay una amistad por los discos, probablemente de HUMANIMAL. Y le dije: “Bueno, no te digo que no, veamos cómo evoluciona”. Entonces, él fue hablando con los demás músicos, y este año nos juntamos a principios de año y enseguida apareció la gente de Anubis (Jorge Montiel), que nos hizo la propuesta concreta para hacer el show.
Y la gente 2M inmediatamente dijo: “Editemos el disco”. Hicieron ambos un trabajo extraordinario. De una reedición del disco, lo remasterizaron, hicieron vinilos plater, que me recuerdan bien las viejas épocas de los 70. Me parece espectacular, pero con un arte y un trabajo con mucho amor. Son personas a las que se ve que algo les dimos en su momento al corazón y ellos nos lo devuelven de esta manera. Por supuesto, siempre es un negocio esto, pero está muy bien que así sea. Pero vos te das cuenta cuando la gente lo hace porque le gusta. Así que, bueno, nos volvimos a encontrar, pero estaba ese antecedente de haber tocado hace un año y pico en ese teatro, que yo dije: “Wow, esto es una locura… y efectivamente, cuando nos juntamos en la lupa, que hay acá cerca del General Paz y López de Vega, la banda arde. Puede haber algún errorcito de… “Che, me olvidé tal cosa, me olvidé tal otra”, no tiene ninguna importancia. Y el día de show son cuatro músicos super profesionales que te van a volar la cabeza. Así de corto, te digo.
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¿Cómo te sentís vos con el paso del tiempo en lo que respecta a tu interpretación vocal? Porque tu registro vocal para mí siempre exigió como muchísimo nivel técnico, potencia. ¿Cómo preparas hoy tu voz para poder rendir al máximo nivel? Independientemente de que más allá de que uno cierre los ojos y pueda no salir igual a lo que se escuchó hace 35 años, lógicamente, ¿no? ¿Cómo procesas esa historia como vocalista?
Todos los organismos de las personas son diferentes. Hay algunos que conservan un registro, por ejemplo, Halford o Brian Johnson, que es altísimo, con mucho poder y muy potente, aun sobrepasado de los 70 años, ¿no? Yo voy a cumplir 70 este año. Entonces, soy uno de los veteranos de los que seguimos mirando las margaritas de arriba, de los músicos de metal; quedan algunos que vienen de otra generación, Vitico, por ejemplo. Pero de la generación que me tocó a mí, yo arranqué ya a los 30 años; en vez de haber empezado a los 20, arranqué a los 30. Entonces, me la aguanto, pero el cuerpo te llama. Entonces, ¿qué es lo que hago yo? Bueno, primero, afino en una tonalidad un poco más permisiva, no tan alta. Y luego, si tengo que alterar algo, tengo dos ejemplos maravillosos para robar; uno es Freddie Mercury, que hacía en los shows en vivo, hacía lo que podía. Entonces, modificaba las canciones y seguía siendo Freddie Mercury; es exactamente lo mismo. Y yo si tengo que modificar algo para dar la nota; yo prefiero que la performance sea muy buena y no tratar de dar una nota que no está disponible ese día. Entonces, lo altero, le busco la vuelta; como las melodías las hice yo, puedo rehacerlas a gusto y piacere (NdE: placer). Y otra cosa, me fijé mucho en un detalle que mencionó justamente Rob Halford, que él ya no vocaliza antes de los shows. Yo vocalicé muchísimo; por ejemplo, toda la época de KZ, yo vocalizaba en casa, me hacía el curso completo, que dura más o menos media hora de distintos ejercicios, me subía al auto, llegaba al Roxy y me quedaba mosca ahí, y antes de salir, usaba mi anticriptonita, que es un café con leche (risas). El café con leche a mí me produce una sensación y me relaja las cuerdas vocales; al revés de lo que te dicen todos los demás: “No tomes café y tomá lácteos”; a mí me da el resultado contrario. Entonces, era un café con leche antes de salir a tocar y pasar un poco de la vocalización, los dos o tres ejercicios nada más y salir. Halford dice: “Yo no lo hago más porque si lo hago, no canto”. No me da la estructura física como para hacer dos horas de show y una hora y media de vocalización, porque te tenés que exigir cuando haces vocalización. Después el cuerpo te paga el pato. Entonces, lo que estoy haciendo ahora es lo que él sugirió. Primer tema, segundo tema, caliento en vivo. Tranquilo, son temas que no me van a exigir demasiado y después ya estoy calentito y lo veo para adelante. Así que hay que adaptarse; no nos estamos haciendo jóvenes, así que hay que adaptarse a lo que la realidad ofrece. Pero el resultado es muy bueno. Y si no, ustedes, que cante la gente. El viejísimo truco, en la parte supercomplicada que no la puedo cantar ni mamado. Ustedes y los tipos cantan, ¿sí? Es un poco un chiste y un poco verdad.
Sí, recordaba, decime si es verdad, pero yo en algún momento tengo retenido de la memoria como que leí hace muchos años cuando fue la presentación, creo que de este mismo disco. No me acuerdo del lugar, pero ya que me lo nombraste a Rob Halford, se me vino a la memoria un detalle: que en la presentación vos entraste con una moto al escenario y la moto se te cae y le rompiste los pedales a los chicos. ¿Algo de eso pasó? ¿Puede ser? ¿Qué te acordás de ese momento? (risas)
Tal cual… fue divertidísimo. Si hoy hiciera lo mismo, saldría con un triciclo que no se va a caer, por lo menos. El asunto es que no sabían que la gente de la producción tenía contacto con el importador. Y nos dieron una Virago 1200 (Yamaha), que es una moto pesada y grande. Lo más parecido que encontramos a una Harley. Entonces, los plomos la tuvieron que subir. Entre cuatro o cinco la izaron; debe pesar como 160 kg. La subieron al escenario, no había otro modo, con un cuidado que no se rayara, que no se golpeara, porque era un préstamo. Entonces, la pusimos en un rincón y yo tenía que cruzar el escenario, pasaba por delante de Martínez y de Roberto. Hicimos la prueba, yo arranco la moto, pasó, era perfecto, un poco de bardo. Y vuelvo a guardar la moto. Ya terminando la prueba de sonido, hicimos eso. Cuando vamos a salir a tocar, a Martín no le arranca el equipo. Lo que pasó es que yo había pasado por encima de los dos cables y se dañó el cable midi que comandaba la pedalera que estaba usando. Entonces nos cambiaban los sonidos. Nos dimos cuenta cuando salimos a tocar. Entonces, ¿qué hubo que hacer? Bueno, magia, se cambió y eso llevó fácil 45 minutos de demora, así que empezó tardísimo. Bueno, salgo, corrimos los cables del lugar, salgo con la moto y pateo la pata de la moto, exactamente lo que había hecho antes. Pero la Virago —lo sé porque después tuve un Virago—, mira lo que es el inconsciente, ¿no? Compré la moto esa y después me di cuenta de que era la moto que habíamos usado esa vez. Pero cuando la compré, la compré porque me gustó nada más. No lo recordé; el Virago tiene, cuando vos pateas la pata, hay un punto que tenés que superar y hace clic. Cuando hace clic, ahí queda trabado. Entonces, yo no me sabía eso; lo llevé hasta donde me pareció el tope, apoyé la moto, salimos a cantar y se movió y ¡paf! al suelo. Entonces, la problemática era no rayarle la moto que costaba casi 20.000 dólares al tipo que nos la había prestado. Por eso todos corrimos a levantarla. Una cosa ridícula, completa.
Eso no fue nada… después que teníamos toda una parte donde una bailarina iba a bailar flamenco al lado de Daniel y Martín tocando una parte de la canción de QUEEN, Innuendo. Yo había hecho todo un arreglo de teclados que lo había llevado grabado en un casete; había llevado en la casetera, en la caja directa, los cables, todo, y llevé a una persona, amigo íntimo mío, que tenía que hacer trick y apretar play. Entonces era la música de fondo de “dan dan dan dan dan dan” (la tararea), típica de Innuendo. Apretó el botón; jamás sonó. Y tuvimos que cantarlo a capella. Estaba ahí Walter Meza, estaba una amiga nuestra que ya falleció, y hacíamos los coros; yo toqué la guitarra, las guitarras eléctricas las toqué yo en Innuendo. Y los chicos tenían las acústicas para hacer la parte de esa. O sea, estábamos totalmente locos haciendo cosas que no sé; quizás es que no se estila más hacer algo de eso. Estábamos pasados de revoluciones, pero nos gustaba aceptar riesgos. Y ese show fue muy lindo; más allá de lo de la moto, estaba el teatro lleno. Fue en la calle Florida, en un subsuelo; el teatro estaba lleno mal, había gente sentada en los pasillos. Y, bueno, esa fue la presentación. Después ocurrió lo que ocurrió; la banda había cambiado el modo. Fue como que cambió la década, cambió el modo de nuestro trabajo. La banda estaba como con una producción que no estaba del todo, como que no podían quizás apoyar del todo a la banda. Entonces, un día dijimos: “Bueno, ¿qué estamos haciendo? Remando en dulce de leche.” Alguien tiene problema, pero el día de mañana, si alguien tiene problema, ¿estamos peleados? No, no pasa nada, está todo bien. Todos nos tomamos un descanso y el descanso duró varios años hasta el regreso de KZ.

Ya yendo un poco más propiamente al material que hace poquitito editó la gente de 2M, ¿tuviste alguna chance en la participación en lo que fue ese remaster o simplemente fue algo que lo dejaron liberado a 2M para que ellos lo armen a su criterio? Digo, arte de tapa, sonido, la inclusión de esos tres demos que están bárbaros; porque es re loco escuchar esos tres demos. Yo soy de la época del casete también y se escucha en las canciones hasta cuando la cinta está dañada en la versión digitalizada con el aire. Me intriga también saber si por ahí habías formado parte en ese proceso o no.
En el proceso de masterización no, lo dejamos a su criterio. Los chicos trabajaron muy bien; los conocí cuando hicimos la firma de discos en el shopping de Abasto, hace poco más de 15 días. Pues fueron los muchachos que hicieron la masterización; me agradecieron mucho la confianza, me dijeron que les encantó hacerlo y me di cuenta de que sabían trabajar, o sea, que trabajaron muy bien. En cuanto al arte, sí, la propuesta siempre provino del sello, pero nosotros le decíamos: “Esto más acá o esto más allá, o esto sí o esto no.” Pero básicamente la idea fue del propio 2M. Nos mantuvimos como una consulta en todo caso. Nos sorprendieron con un casete impreso, el propio casete, que es bastante inusual; o sea, vos sacás el casete de la cajita y está impreso el casete con los temas y con las cosas. No hay etiquetita ni nada de eso. Pero hicieron un gran trabajo. Del CD también nos pidieron fotos y eligieron ellos las fotos que les parecían que eran las más adecuadas y nosotros les dijimos: “Okey o no”. Si tratamos de usar fotos que eran conocidas, porque de un modo u otro salieron en alguna revista, pero no estaban en la versión original. Entonces, la de la contraportada del disco del vinilo es una de las series de la vez que, si te fijas, es la famosa moto (risas). Trabajaron muy bien, estamos muy conformes y muy agradecidos de lo que hicieron.
Por otro lado, para los que tuvimos la chance de poderlos haber visto también como KZ4, la memoria de Daniel Telis en todo esto, definitivamente, vos que formás parte de todos los cimientos y de todas las etapas de KAMIKAZE, es indispensable cuando uno habla también de la historia de KAMIKAZE. No solo en KAMIKAZE, sino que formó parte de la historia del metal argentino, ¿no? Porque él después fue abriendo el espectro y tuvo decenas y cientos de participaciones con otros músicos y bandas. Pero, ¿de qué manera vos crees que el legado de Daniel con este disco particularmente y su impronta en todo lo que fue KAMIKAZE va a estar presente en el escenario? O sea, ¿cómo sentís que ustedes lo traen a él a todo este paquete, a este revival y a toda esta historia de revalidación de esa etapa?
Bueno, primero con respeto a los temas que él compuso y a los arreglos que él compuso, dentro de las posibilidades de Martín de tomar el estilo de Daniel. Segundo, tenemos preparado un breve momento; vamos a hacer con Martín un par de temas acústicos. Luego vas a ver qué hay —no lo quiero spoilear—, pero hay una clara mención a Daniel. Va a ser muy claro. Ojalá que su esposa, su hija y su hijo, que no sé si está en Argentina porque vive en el exterior (en Italia), si van a estar presentes; ojalá que sí; por supuesto, están invitadísimos. Él está en nuestros corazones. O sea, vos lo vas a ver de punta a punta del show, porque vamos a tocar los temas de él, los temas de Martín, los temas míos y temas de otras épocas; por ejemplo, Víctima del Rock que es un tema que vamos a tocar, es clásicamente un tema de Daniel, al que yo le agregué el estribillo e hice una melodía. Pero los riffs y todo eso son todo de Daniel. Vamos a tocar Tu voz, mi voz, que es un tema precioso de Kamikaze 3, y que es muy inspirado en el trabajo de Daniel. Lo vamos a hacer con el respeto y la tristeza de que no esté, o sea, girar la cabeza hacia la derecha y no verlo es complicado, pero por otro lado sabemos por qué estamos parados ahí y sabemos que estamos parados en gran medida por él. Entonces va a ser constante, no sé si la mención, pero sí en nuestros corazones va a estar la hora y media a pleno.
En cuanto al legado de él, yo te diría que él se incorporó a KAMIKAZE cuando todavía estaba Miguel Oropesa en el teatro Fénix; lo recuerdo perfectamente, lo presenté yo, cerramos el telón, salí al escenario delante del telón y los presenté a teatro lleno, los presenté, bueno, este es el KAMIKAZE nuevo. Abrimos el telón y estaba Dany, estaba Miguel, que hicieron un duelo de guitarra muy divertido y tocamos un montón de material. Después hicimos una gira con Daniel y Miguel de esa época con dos guitarras; estuvimos en Córdoba con otras bandas. Nos fue extraordinariamente bien. Luego, bueno, se produjo que Miguel no quiso seguir adelante con la banda y ahí se produce el ingreso de Martín. Ya con el ingreso de Daniel y de Martín ya asentados, hicimos Víctima del Rock; ya se trabaja en una banda con dos shredders como guitarristas. Normalmente, la mayoría de los guitarristas argentinos en ese momento no eran shredders. Eran guitarristas que venían de escuchar como yo, de ver a los tipos que tocaban acá. Pero ellos traían material de Marty Friedman, traían material de CACOPHONY, traían material, por supuesto, de Malmsteen y lo tocaban en los ensayos. Entonces, esas dos guitarras shredders produjeron un sonido diferente, inevitablemente. Y además se componía diferente, por lógica, por el basamento musical que habían tenido ellos dos. Eso se vio mucho en algunos temas de Víctima del rock, pero sobre todo en Kamikaze 3.
Yo creo que el legado de Dany no lo podemos olvidar; yo no voy a olvidar nunca KZ4. Hay un tema en particular que es una toda una idea, una melodía muy oscura de Daniel, que yo le puse letra y música: Arde mi cuerpo este amanecer, que es una letra muy oscura, pero que con los años me di cuenta de que le escribí porque Dany ya había estado enfermo, se había recuperado, la estaba peleando a pleno, muy bien él, pero era probable que regresara la enfermedad. Y si vos lees esa letra, él está ahí. Está ahí. “Con el frío de la noche, o sea, helándome la piel, el fuego de la vida, el sol, ¿no? El fuego de la vida, abrazándome”. Y yo lo escribí porque lo escribí. Con los años me di cuenta de que se lo estaba escribiendo. Sin darme cuenta, me ha pasado muchas veces eso. De escribir algo y que luego después darme cuenta de lo que había escrito o por qué lo había escrito. Entonces, si bien no vamos a tocar ese tema porque es muy cómodo porque cada uno está, tengo siempre presente una comunión en esa época con KZ que tuvo que ver con la cuestión afectiva y ahora en este show también va a estar la cuestión afectiva.

Volviendo al tema de este disco en particular, también siento que Kamikaze 3 fue medio como también disruptivo en la estructura de la música que venía haciendo KAMIKAZE con No Me Detendrán o con Víctima del Rock; cambió por completo. Sé que hubo chance en algún momento, o vos insististe, o estaban todos metidos como con la grabación o la potencial grabación de seguir sacando algo por encima después de Kamikaze 3, y la chance quedó ahí trunca, porque la banda después de ahí entró en un receso.
¿Qué sentiste que tuvo este disco definitivamente de distinto en relación a los antecesores? No me detendrán y a Víctima del rock, en los cuales vos también tuviste la chance de poder participar.
Este disco es más melódico, tiene más trabajo vocal con melodías más claras. Yo después tuve un momento en particular; me pintó hacer canciones, no tanto metal crudo, sino canciones. Y eso tuvo el basamento; eran los climas que traían tanto Daniel como Martín. Yo me baso muchísimo; pese a que hay tres canciones que propuse yo, ahí son tres canciones de Dany y tres canciones de Martín propuestas. Yo trabajé en todas, pero tratándose de las canciones que ellos aportaban, traían riffs; Dany, por ejemplo, muchas veces traía la canción completa. Y yo le pedía: “Bueno, pero déjame que yo ponga la parte melódica”. A veces la parte melódica era de él e incluso la letra. Buscando el cielo, por ejemplo, es un tema íntegramente de Daniel, que es muy para arriba. Yo lo canté, quizás cambié algo, pero básicamente la letra es de él. En cambio, cuando él traía riffs, yo trabajaba esos riffs, me decían algo y escribía la melodía y la letra. No era lo mismo trabajar con Miguel, que nos conocíamos desde 100 DB, que trabajar con Daniel o con Martín, que todavía no había tenido la posibilidad de trabajar con Martín. Porque en Víctima del rock Martín se tuvo que tirar a la pileta y aprenderse los temas en una semana, porque tenía que grabar, había que entrar a grabar, teníamos fecha, todo. Entonces no tuvo mucha posibilidad de aportar.
Pero en Kamikaze 3 aportó La reina del rock and roll, Lloviendo mi corazón, Pájaros de acero, es decir, material muy importante de trabajo de Martín; yo trabajando con él la parte vocal y sugiriendo algún cambio y él a su vez trayendo de nuevo la cosa. Y bueno, yo trabajo en relación al músico con el que estoy trabajando. Como vocalista hago eso. En mi banda, donde toco la guitarra ya no, pero como vocalista, yo me pego al músico que trajo la idea. Y mi cabeza se conecta con el clima creado por el riff. Entonces, bueno, salen distintas cosas. Entonces, las canciones que fueron saliendo dado los riffs, salieron canciones más hard rockers y a mí me parecieron buenísimas. Por ejemplo, yo jamás pensé que Lloviendo en mi corazón iba a ser un tema que iba a explotar en la radio en Córdoba. Cuando fuimos a tocar a Córdoba nos dijeron: “Ah, este es un hit”. Y nosotros lo mirábamos al tema como diciendo: “Sí, es su tema que está en el disco”. Había pegado muchísimo y vas a ver cómo la gente lo canta. Bueno, ya lo viste con KZ, se volvieron locos cantando Lloviendo mi corazón. La reina del rock n’ roll es una locura; además, es una historia real.
También pensaba, no solo ahora en mi rol más periodístico, sino también como seguidor de la banda y conocedor del tema; nombramos en distintas instancias de la entrevista insoslayablemente siempre, de una u otra manera, parece Miguel también en todo esto. ¿A qué se debe un poco que Miguel –no sé los motivos, lo que vos me quieras contar–, hoy en día, él esté activo como KAMIKAZE en formato trío? Y si mal no recuerdo, ha participado en instancias críticas y re importantes de la banda. No en este álbum en particular, pero sí forma parte definitivamente de la génesis de la estructura de KAMIKAZE junto a vos, ¿no? Porque venían de 100 DB y toda esa historia.
No formó parte él en su momento de KZ4 y ahora no lo veo en el ambiente, en el núcleo, dando vueltas. ¿A qué se debe toda esa historia de que por ahí él no esté también o por ahí que pueda llegar a aparecer como invitado o que esté vinculado o nucleado de alguna forma en toda esta película? Lo que tengas ganas de contar. Desde hace años que me viene movilizando toda esa historia, ¿viste? Porque es como que ya ha pasado con otras bandas en la historia de nuestro metal que tenías la misma banda con distintos nombres, distintas formaciones y a nivel internacional también, pero ¿qué me podés contar en relación a eso? Seguís conversando, no te hablaste más, no se hablaron más; él tiene su cabeza en otro lado. ¿Qué me podés decir?
Primero, yo con Miguel tengo una amistad de cerca de 50 años. Yo lo quiero muchísimo. Hemos estado juntos en buenos y en malos momentos de la vida. Yo jamás tendré nada malo para decir de Miguel; al contrario, es mi amigo. Él no formó parte de Kamikaze 3 y esa es la razón por la cual no invitamos a nadie; no es que no invitaríamos a Miguel o a Roberto, no invitamos a nadie, quisimos hacerlo, como te decía al comienzo, los que estábamos ahí. Mantenerlo en familia como una cosa de corazón para tener presente a Daniel y no poner a nadie más. Por otra parte, Miguel y Claudio Parolari, que es mi vecino, estamos a 10 cuadras, y nos vemos cada tanto con Claudio, con la esposa. Hay una amistad de nuevo. Prácticamente de toda la época de KAMIKAZE, Miguel lo conocía de un poco antes, pero KAMIKAZE en sí lo fundamos Claudio y yo. Luego fuimos a buscarlo a Miguel y al primer bajista, Gustavo Perugino, que falleció hace poco. Tocaba conmigo en el POWER TRÍO. Bueno, ese era el original KAMIKAZE. Cuando termina lo de KZ, yo me vuelvo a dedicar al POWER TRÍO. Otro día es el POWER TRÍO y Miguel ya venía armando de hacía tiempo una versión de KAMIKAZE montada sobre las ideas de él. Tocó Claudio ahí a veces; a veces tocó Roberto; hubo otros cantantes, dos o tres cantantes diferentes. Hasta que llegó un momento en que él decidió: “Voy a cantar yo”. O sea, no quiero discutir más con los cantantes, voy a cantar yo. Y yo le dije, “Boludo, vos podés; si yo puedo tocar la guitarra, vos podés cantar”. Sin ninguna duda”. Dice: “Yo me hago mi banda tocando la viola y aprendí mirándote a vos; vos podés cantar perfectamente en tu banda”. Me pareció perfecta la idea. Él lo llamó KAMIKAZE a eso y siguió con esa idea y a mí me parece bien. No tengo más que desearles lo mejor. Yo no voy a los shows de ellos porque si voy a los shows de ellos, la gente me dice: “Subí, canta”. Es lógico, está Claudio, está Miguel, faltás vos boludo, subí y cantá.
Pero parece que no, que cante Miguel. Él está grabando o ya terminó o estaba a punto de terminar un disco nuevo, que coincidió por razones ignotas, pero yo no tengo nada que ver. Vino la gente de eh Anubis y me dijo: “Che, hagamos un show así, así, asá; la fecha es el 19 de septiembre”. Y viene la gente 2M y me dice: “Sacamos el disco, pim pam pum.” La fecha la maneja la compañía y la maneja el sello; yo no, y con la función tampoco tengo nada que ver con eso. Parece que coincidió de alguna manera con el trabajo del disco. No sé qué harán; seguramente lo sacarán. Pero la gente no es tonta, la gente sabe. Bueno, este KAMIKAZE es de Miguel, Claudio y Yetty. Y este otro, que es KAMIKAZE 3, nosotros estamos trabajando este disco porque es un show para conmemorar. El show es la presentación de KAMIKAZE 3. Usamos otro logo, que es el logo clásico que usamos a partir de Víctima del Rock. Yo creo que la gente no es sonsa y puede elegir ir a ver a uno o a otro. Si el radicalismo tiene el radicalismo de izquierda y el radicalismo de derecha, nosotros podemos tener el KAMIKAZE 1 y el KAMIKAZE 2. En el peronismo se pelean los de un lado con los de otro; nosotros también podemos tener dos kamikazes, no hay ningún problema. A mí no me molesta; al contrario, quiero que no le moleste él tampoco. No pasa por ahí. Nosotros estamos festejando, celebrando, porque festejar es otra cosa. Estamos celebrando los 35 años, media vida mía. Media vida mía (recalca). ¿Eh? Desde que salió ese día. Sí, qué locura, claro, sí.
Está bueno que lo aclares.
Es decir, tengo cero conflictos. Yo tengo cero conflictos con todas esas cosas.
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Recién me decías también que esta va a ser única fecha. Yo te iba a preguntar si existen posibilidades de que este festejo se traslade.
Bueno, primero va a tener que ocurrir este festejo y, si hay alguna idea de llevarlo a algún lado, nosotros seguramente escucharemos una propuesta. Pero no quita que la idea sea hacer este show. Ahora, después, si surge otra cosa, bueno, podría ser. Si vos me decís: “La banda va a quedar sonando, vamos a grabar un nuevo disco”. Yo te digo: “Mira, hoy no hay nada”. Canciones siempre hay. Martín debe tener 10; yo tengo 15. Canciones siempre hay. Eso no es el asunto; si una banda se forma y tiene una propuesta, ¿por qué lo haces? Este show está clarísimo (lo remarca) por qué lo hacemos y estamos todos de acuerdo. Una nueva cosa que pudiera ocurrir, tendríamos que ver, ¿por qué lo haríamos?
Sé que ustedes tienen un montón de canciones; es como decías vos recién, que siempre estás escribiendo o componiendo, o Martín también. ¿Puede llegar a ser una especie de puntapié para poder hacer algo en conjunto nuevamente? ¿O ni siquiera está charlado eso?
Con KZ pasó eso que vos decís, es decir, la idea fue reunirnos simplemente para tocar los viejos temas y recordar qué bueno que era todo eso. Como nos fue extraordinariamente bien, dijimos: “Che… (piensa) y Carlos Tórtola que es otro muchacho que falleció lamentablemente y que produjo toda esa cosa.” Carlitos dijo: “Bueno, ¿por qué no hacen un disco?” Hicimos un DVD con las canciones viejas; bueno, ¿por qué no hacen un disco nuevo? Y lo pensamos y dijimos: “Teníamos 10 o 12 años menos, ¿no?”. Entonces, dijimos: “Sí, hagámoslo.” Estuvimos como un año íntegro componiendo. Y después se grabó el disco en varios meses; en total debemos haber estado cerca de 2 años trabajando. Hasta el ¡boom!, que lo presentamos en el Roxy y se filmó un DVD extra que nunca ha salido como DVD, pero está subido en YouTube, tema por tema. Está filmado en siete cámaras, en un audio de la san puta, con una máquina digital, muy bien hecho todo eso. Hicimos el disco Cadenas con un larguísimo trabajo, larguísimo trabajo… (suspira). Ahora, ¿estamos en condiciones de poder hacer eso? Hoy yo no te puedo decir que sí ni que no. No lo sé. ¿Estaría bueno? Y habría que ver las condiciones, si nos sentimos con la energía de poder hacerlo. No lo sé. Prefiero dejarlo picando…
Sí, yo creo que la misma fecha va a hablar por sí sola, ¿no?
Probablemente.
Sin spoilear el show, ¿cuál es la idea de este 19? ¿Tocar el disco de punta a punta de corrido, así como lo escuchamos en nuestros oídos? ¿O hacer un mix? Y lógicamente, como me mencionaste en algún trayecto de la nota, tocar alguna que otra gema también de KAMIKAZE. Entiendo, ¿cuál es la idea un poco con K3?
La idea es arrancar con el disco, tocarlo prácticamente todo y mechamos alguna otra cosa, porque cuando estructurás un show es importante que haya picos y valles para ir llevando a la gente para que sea más digerible; hay algunas pequeñas cositas. Después está la parte acústica, luego regresamos y, al final de todo, hay una sorpresa que los va a divertir mucho. Lo van a cantar, vos lo vas a cantar, ¿ves? Bueno, aquí es una para divertirnos nosotros también. El show estará muy lindo; yo repasándolo en el ensayo decía: “Qué buen tema, qué buen tema, qué buen tema, qué buen tema” (risas), “eso es buen material, muy buen material”, una vuelta. Y tocado crudamente, la banda suena cruda. Tocada crudamente, tiene ese costado de hard rock, pero como está afinado un poco más abajo, por razones vocales. El disco está grabado un semitono abajo. Y ya estamos tocando un semitono más, o sea, un tono abajo, lo que sería un drop D, entonces suena más crudo, suena más pesado, te diría. Patón tomó los temas que hacemos de Víctima del Rock, los tomó dentro de la idea de cómo los tocaba Claudio. Claudio va a venir, va a estar. Estuvo en la Boca; cuando tocamos esos cuatro o cinco temas, él estuvo en la zona, charlando con Patón. La gente se alucina que hay problemas en KAMIKAZE y no hay problemas. Al menos nosotros no hemos tenido. Yo sin duda que no. Así que bueno, el show va a estar muy bueno, es muy directo, muy concreto, con esa partecita breve del medio de acústica que tiene que ver con la puesta.
Y va a volver a pasar un poco lo que pasó hace 12, 13 años atrás; ya no recuerdo cuándo fue la vuelta de ustedes al escenario con KZ4. Con este cruce generacional, te van a aparecer los viejos fans, con sus hijos, sus nietos, todas esas emociones re locas, ¿no? Que voy casi yo a ciertos personajes que ustedes saben que lo siguieron en toda la vida, ¿no? No sé, por nombrar Halley, Cemento, Arlequines, qué sé yo, por todos los lugares, teatros que habrán pasado, como KAMIKAZE, ¿no? Y te subís al escenario, se prendieron las luces, saliste y empezás a ver un montón de caras y a decir: “Loco, mirá, este con su nieto”. Esas sensaciones deben ser algo re loco y lindas para ustedes también en toda esta historia.
Es muy emocionante, muy emocionante. Yo ya lo viví un poco cuando se hizo la firma de autógrafos en el shopping de Abasto. Vino un montón de gente. Yo dije: “Bueno, vayamos, hagamos las firmas”. Pensaba… irán cinco o seis, ¡y se llenó de gente!, fue un montón de gente. Gente grande, gente más joven, venían pibes con el disco original y les preguntaba: “¿De dónde sacaste esto?” Es de mi viejo, es de mi vieja (risas). ¡Eh, firmámelo! Yo qué sé… (piensa) o compraban el disco. Venía un muchacho que vino muy correcto, con el sobretodo y el saco con corbata, venía a la oficina con la valija, pasó por ahí y empezó a sacar discos y que le firmara y decía: “Yo te veía a vos en el Fénix o decir, todos esos lugares que tocamos en todos esos lugares”. Eh, o en Cotorra, ¿te acordás de Cotorra en la avenida San Juan? Ay, mamita, eso sí era el Pleistoceno, ¿no? (risas). Tocábamos arriba de dos mesas de pool con una lamparita de 100 W arriba de la cabeza, eso es todo. Y se tocaba ahí igual. A nosotros nos tocó la época de V8; sobre todo PAPPO ya venía. PAPPO BLUES había hecho ya un desastre; después, LA PESADA fue muy importante, algo muy importante, y PAPPO ya sabía. V8 se coló en esa época, hicieron ese Ferro con Mundy, y después, bueno, los que vinimos luego; el hermano del baterista, que era Miguel Oropeza, nos enseñó cómo se hacía, nosotros éramos unos tarados, que no sabíamos ni cómo se cortaba una entrada. En 100 DB. Empezamos de la nada, de cómo se hace esto. Era a corazón; hacer canciones e ir a tocar era, no sé, como ir a la batalla. Entonces, bueno, después vinieron todas esas bandas, fueron 1000, de lo que yo llamo la segunda tanda del metal. Entonces, aprendimos a hacerlo a los golpes y fuimos creciendo, consiguiendo con mucha dificultad gente que apoyara; el manager, sobre todo management, era muy difícil conseguir management. Bueno, hice un poco de digresión, ¿no?

No, interesantísimo, porque en esa época vos, con esa propuesta distinta que estaba entre manos de KAMIKAZE, ¿cómo sentías que los miraban las otras bandas?
Eso me lo han dicho muchas veces las personas que iban a ver la banda. Me lo dijo el otro día César Fuentes Rodríguez en la nota de él: “Yo los fui a ver en una esquina en la Villa de Juan B. Justo”; yo me acuerdo de ese show. Y él dijo: “Estos tipos no suenan como las demás bandas”. Y eso, me lo dijo mucha gente. Nosotros no copiábamos a nadie, escuchábamos nuestro selecto grupo que era OZZY solista, Bark at the Moon, DIO solista, Holy Diver, AC/DC con Back in Black, JUDAS con Clamando Venganza, MAIDEN, Acto de Locura. Esa época nos tocó. Entonces, escuchábamos toda esa música, pero era una picadora de carne. Ensayábamos acá enfrente, donde vivo ahora; estaban Gusy, Miguel, Claudio y yo. Y lo que pasábamos eran ideas sacadas de ahí. A uno le gustaba más OZZY, al otro le gustaba más SABBATH, a otro le gustaba más DIO, a otro le gustaba más JUDAS. Y se hacía una mezcla que era interesantísima. Nunca sonamos a otra banda, sonábamos a KAMIKAZE. Y éramos muy prolijos. Para ser pre profesionales o casi amateurs, éramos muy prolijos y le prestábamos mucha atención al show en vivo. Trabajábamos el show en vivo, cómo movernos, qué ropa usar. Hoy vos le contás esto a alguien y es como que alguien te diga: “Sí, el fútbol se jugaba con pelota de trapo”. Francamente, es hasta ridículo contarlo, porque está tan tecnologizado todo hoy, que un día va a faltar un músico y van a poner un holograma que va a tocar, ¿viste? Ya se hace. Yo lo tengo en la memoria. Me río de eso, pero me río con amor; es decir, me tocó vivir eso, nos tocó vivir empezar de la nada hasta tener una producción y llenar tres Teatros Fénix, con 900 personas cada uno. No es fácil.
Sobre todo, las condiciones técnicas y tecnológicas de esa época, lo que ha cambiado y ha variado a la actualidad, ¿no?
Nos fabricábamos los bafles, tocábamos con parlantes Lea, Decode… yo todavía lo tengo. Por ahí en el suelo hay un viejo Decode que lo modifiqué todo; bueno, yo entiendo electrónica, pero con Miguel nos hacíamos los instrumentos, nos hacíamos las cabezas, modificábamos las guitarras, hacíamos la circuitería para poder sonar. Hoy vas y te lo comprás y ni siquiera es caro. Las cosas de alta gama sí son caras; es una locura lo que están cobrando por una guitarra. Lo fabricábamos nosotros. Martillo, íbamos a pegar afiches, engrudo, papel, el Chevrolet de mis viejos, triqui triqui a pegar afiches; entonces, se hacía, todos hacían eso. Todos hacían eso. Y la constancia y hacer buenas canciones produjo el efecto.
Etapas que vivimos que ya no se viven más, como ni siquiera los afiches en los diarios, como se vivía antes, ¿viste? En los suplementos que uno esperaba enterarse de las fechas ahí y cuántas cosas, ¿no? Comprar la revista del palo para saber qué pasaba. Hoy en día tenemos una imagen dando vuelta del show de KAMIKAZE por todos lados, ¿viste? Y nosotros, como medio también digital, lo difundimos y se ve de otra manera, ¿no? Así que, muy contento con esta vuelta.
Al menos de mi parte, te agradezco todo este tiempo. Desde nuestro medio de prensa, la verdad, valoramos muchísimo tu presencia. Para nosotros es re importante contar con las voces de aquellos que fueron mentores y gestores del metal en Argentina. Vos sos uno de ellos y la verdad que estamos muy contentos de poderlos ver de vuelta arriba en el escenario. Yo soy particularmente uno de los que se puso muy contento al haber visto la chance de poder ver esta obra de vuelta en vivo, tocada de punta a punta. Así que bueno, nada, agradecerte y lógicamente dejarte un instante y un momento a vos como para la reflexión, más allá de todas las reflexiones que hicimos durante esta linda nota. Te dejo un momento para que puedas dirigir a la gente que te quiere y que te siguió durante todo este tiempo en todas tus etapas en estos más de 40 y pico de años, Enrique; son 35 solo del K3 y otros tantos…
En principio, agradecerte a vos por el cariño, por la constancia y por darme este lugar para poder expresarme y mostrarle a la gente de qué está hecha esta banda. Vamos a estar muy emocionados. Yo me doy cuenta ya en el ensayo de que hay emoción. ¿Por qué? Porque nos lo han mostrado; por ejemplo, la vez que hicimos la conferencia de prensa, un montón de gente se acercó y se acercan de un modo muy particular. El que se acerca acá a mi casa, se acerca con el corazón en la mano. Yo no sé si a todas las bandas les pasa, a nosotros nos pasó siempre eso. Lo mismo pasó con la firma de autógrafos. Se llenó de gente que venía con una sonrisa de oreja a oreja. Eso no es fácil, y quiere decir que algo les dimos. Y yo diría que más que algo, sin darnos cuenta, simplemente haciendo lo que creíamos que había que hacer, les dimos algo que les llenó el corazón. Este show va a ser exactamente así. Va a ser un show de corazones a corazones. Y en la cuestión técnica, la banda suena fabulosamente bien. Les va a sorprender incluso que suene más pesado que el disco. Pero bueno, así es, esa es la música de hoy. ¿Cómo nos sentimos nosotros hoy? Pero siempre es de corazón a corazón. Y la gente nos ha creído a lo largo de los años, nos ha creído. Y eso es un capital que es muy difícil de conseguir. Que el público te crea, que diga: “Sí, yo escucho lo que dice”, y no la está careteando, lo está diciendo de verdad. Así que bueno, sepan eso, sepan que lo nuestro va a ser un abrazo gigante a los que vengan y recibiremos el abrazo de ellos con mucho gusto, como hemos hecho siempre.
Será el 19 de septiembre en El Teatrito con dos bandas invitadas que son amigos, los chicos de ÍCARO y los de LOMBARDÍA. Esto arranca a las 19 hs. y nosotros no sé, estaremos tocando alrededor de las nueve, calculo. Así que bueno, gracias de nuevo a vos y bueno, nos vemos allá.
Para nosotros un placer, así que lo mejor en ese show en los últimos días de preparatoria. Hoy hablaba justo, crucé unos mensajes con Horacio y me dice: “Sí, sí, sí, estamos a full, queda poquitito, 15 días; cuando nos queramos dar cuenta, estamos arriba del escenario”. Así que bueno, por muchos más años arriba del escenario con esa energía, con esa onda y, desde nuestro lugar, lo mejor siempre.
Gracias, gracias a vos. Saludos a tu gente. Un abrazo y nos vemos.
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