Entrevistamos a Gabriel Chaile de WERKEN: “Se trata de resistir y seguir luchando sin dar el brazo a torcer”


WERKEN es una de esas bandas que construyen su identidad a partir de las influencias que escuchan y la mezclan con el lugar del que provienen, y ambas dimensiones conviven de manera natural. Desde hace más de quince años, el grupo nacido en Comodoro Rivadavia viene desarrollando una propuesta que combina la fuerza del heavy y el thrash metal con una profunda conexión con la Patagonia, transformando ese paisaje inmenso, áspero y desafiante en parte fundamental de su lenguaje musical. Lejos de recurrir al folclore como un simple recurso estético, la banda fue construyendo una personalidad propia, donde la identidad, la naturaleza y la resistencia atraviesan tanto sus composiciones como su forma de entender el metal.

 

Con Hielo Eterno, su cuarto trabajo de estudio, WERKEN reafirma esa búsqueda a través de doce canciones que condensan todas las etapas de su evolución artística y reflejan una banda que encontró definitivamente su propia voz. En la antesala de la presentación oficial del álbum en la Ciudad de Buenos Aires, prevista para el viernes 15 de agosto, tuvimos el placer de conversar con Gabriel Chaile, baterista y miembro fundador del grupo. A lo largo de la charla hablamos sobre el proceso creativo detrás del disco, la importancia de representar a la Patagonia desde la música, los desafíos de sostener una identidad durante tantos años y las expectativas de cara a un show que promete ser uno de los momentos más importantes de la carrera reciente de la banda.

La cita será el 15 de agosto, cuando WERKEN presente oficialmente Hielo Eterno en Buenos Aires, en una noche especial donde el nuevo material convivirá con las canciones más representativas de su trayectoria. Antes de ese esperado encuentro con el público, los invitamos a recorrer esta conversación con Gabriel Chaile para conocer un poco más de la historia, la filosofía y el presente de una de las propuestas más sólidas del metal patagónico.

 

Tenemos disco nuevo, Hielo Eterno, y se viene la presentación del mismo el sábado 15 de agosto en El Emergente de Capital. Hay muchas cosas para hablar, así que, primero que nada, contame cómo estás y cómo te trata este 2026.

Estoy con los chicos desde el 2020 y, en este 2026, venimos trabajando intensamente para lo que será la presentación oficial del disco en Buenos Aires. Es una gran oportunidad para nosotros poder mostrarlo fuera de nuestra ciudad, Comodoro Rivadavia.

Siempre se ha mencionado, al menos por estos lados, que se describe a WERKEN como “metal patagónico”, un término que resulta algo particular. Si tuvieras que explicárselo a alguien que jamás ha visitado la Patagonia, como es mi caso, ¿Qué elementos de ese territorio habitan en la banda, más allá del paisaje, y se impregnan en su música?

Bueno, primero, ¡El nombre! La palabra werken en lengua mapuche significa mensajero. Aquí en el sur, gran parte de nuestra descendencia proviene de ahí; nuestras familias, abuelos o tíos tienen sus raíces en esa cultura. A la música se la define como patagónica porque incorpora muchos elementos autóctonos. No digo que usemos un bombo legüero, pero sí incluimos ciertos tintes en algunos pasajes de las canciones. No diría que WERKEN es 100% patagónico, pero la esencia de lo patagónico reside en esos detalles.

Al escuchar a algunas bandas del sur, se percibe un sonido o un matiz característico que difiere del resto del país. La Patagonia suele asociarse con el silencio, el viento, el frío y la inmensidad, cuestiones que parecen opuestas a lo que representa un show de metal. ¿Sentís que esa contradicción alimenta la personalidad de WERKEN?

Es muy probable. No te lo puedo asegurar con total certeza, pero creo que ayuda mucho.

Después de tantos años tocando, y conociendo tu carrera musical más allá de WERKEN, ¿Alguna vez sentiste que representaban un pedacito de Comodoro Rivadavia en cada gira o cada vez que venían para acá? Porque ya cuentan con bastante experiencia visitando estos lados.

Sí, mirá… por ejemplo, con WERKEN hicimos una gira en el 2022 que abarcó Buenos Aires, Río Negro, Neuquén y que después culminó en Comodoro. En Buenos Aires hemos encontrado mucha gente de acá del sur, ¿viste? Y se sentía identificada con el mensaje o con un poco de ese cariño que te da tener una banda de tu ciudad estando lejos. En Neuquén, más que nada, se siente bastante, ¿no? Cosa que me pasó distinto con MÁRTIR, digamos. Pero sí, con WERKEN se siente eso.

Bien. Volviendo al tema de la identidad de la banda: hay grupos que cambian mucho con cada disco, ya sea por experimentación o por decisión propia. Otras veces parece que escriben siempre el mismo disco año a año. Sin embargo, con Hielo Eterno, se siente una evolución sin perder la identidad. ¿Cómo creen que lograron eso?

Respecto a la identidad de WERKEN y cómo nos perciben afuera, mantenemos una línea basada en el heavy metal y el hard rock, pero siempre con matices. En el primer disco, por ejemplo, incluimos tintes progresivos para alejarnos de lo convencional. En el segundo, con cambios de integrantes, profundizamos en esa faceta progresiva. En el tercero, Tierra salvaje, buscamos un sonido más cercano al thrash, algo más crudo y menos prolijo. En este último disco, donde los dos guitarristas, el bajista y yo ya grabamos el 100%, aportamos nuestras propias influencias para darle actualidad a la banda sin perder nuestra esencia. No queríamos que fuera un heavy metal estático, así que incorporamos elementos de power metal, pasajes progresivos y algunos machaques más cercanos al hardcore, pero siempre sosteniendo esas melodías clásicas del género, muy al estilo de IRON MAIDEN.

Claro. Y siempre se han mantenido fieles a temáticas como la identidad, la naturaleza, la lucha y la resiliencia en sus letras. ¿Estos temas surgen porque los buscan deliberadamente o es algo que aflora inevitablemente al escribir sobre sus propias vivencias?

No, eso va surgiendo en el día a día en realidad, es lo que pasa en toda la Patagonia.

Bien. Obviamente, vos estás en la banda desde que salió Tierra Salvaje, más o menos por esa época. Claramente el grupo ya tenía una trayectoria, ¿pero en qué momento sentiste que pasaron de hacer temas sueltos a decir: “tenemos un disco completo con toda la idea cerrada”?

Qué buena pregunta. Mira creo que cuando terminamos los últimos temas del disco, que tienen una impronta más folclórica, nos dimos cuenta de que la obra ya estaba cerrada. Particularmente, cuando compusimos La nevada, que es una especie de zamba, sentí por primera vez que el disco estaba realizado como una obra nuestra. A veces es complicado saber cuándo un disco está terminado porque siempre sentís que algo falta o sobra, pero esa vez todos tuvimos esa misma sensación de haber concretado una obra propia. Después, quedará en la gente juzgar si lo toma bien o mal.

Claro, tal cual. En este ámbito, la música se hace por gusto y después la recepción va por otro lado. No recuerdo exactamente cómo fue el momento cuando salió El fugitivo allá por el 2023, pero ¿En aquel entonces ya planeaban que formara parte de un disco futuro, que terminó siendo Hielo Eterno, o simplemente tenían ganas de lanzar un tema y salió ese?

Fue una prueba piloto en realidad: ese video, más bien, sirvió para testear la afinación en 432 Hz. Actualmente estamos tocando en Re, pero en aquel momento probamos en 432 principalmente para ayudar a Sandro con su canto, ya que estaba en proceso de recuperar su voz. Para el disco, el tema se volvió a grabar íntegramente en Re, a 440 Hz, que es la versión que está disponible en las plataformas; en ese video solo quedó el registro en 432 como parte de ese experimento con la afinación. De todas formas, la canción ya estaba contemplada como parte del álbum.

Claro. Resulta interesante cómo ese lanzamiento terminó presagiando lo que eventualmente sería Hielo Eterno. Más allá del significado literal del nombre, ¿qué representa ese concepto para ustedes? ¿Es una forma de protección, un aislamiento o quizás un símbolo de resistencia? ¿Qué los llevó a elegir Hielo Eterno como título?

Eso surge de todo lo relacionado con la Antártida y lo que vienen a buscar de la gente que habita acá, quienes protegen su pedazo de tierra. En las tapas de los discos siempre aparece el indio en torno a una historia que va evolucionando: en el primero, el indio quiere dar un mensaje y tiene a su gente detrás. En el segundo, es el Jinete en la Tormenta que está buscando el camino. La tercera etapa es cuando el indio llega al Gran Buenos Aires y se encuentra con el caos; allí se refleja todo lo que fue llegar a una ciudad totalmente distinta a lo que se vive en un pueblo de la Patagonia, alejado de las grandes civilizaciones. El concepto de Hielo Eterno representa al indio cuando regresa a su tierra y descubre que están tratando de invadir lo último que queda en el sur; vienen por el agua y por todos esos recursos. Refleja que ya vienen por el último rincón del mundo que queda aquí abajo.

Bien. Con todo esto que mencionás, y habiendo escuchado algunos temas del disco, me queda dando vueltas la idea de la supervivencia. El núcleo central parece ser la resistencia, ¿no? Siento que esto va de la mano con lo que hace el metal extremo con el paso de los años.

Va por ese lado también, tal cual. Porque quizá más adelante alguien escuche alguna frase o le quede grabada una parte de un tema que tome como una forma de resistencia. En algún momento alguien lo va a escuchar y creo que le puede hacer un clic. A veces uno ve las cosas tarde, pero como decís, de esto se trata: de resistir y seguir luchando sin dar el brazo a torcer. Con el paso de los años el metal siempre se mantuvo; si bien tuvo sus altos y sus bajos, siempre permaneció. Esa resistencia siempre estuvo ahí y no fue una moda; es una lucha que se lleva adentro.

Hace un momento mencionaste que, al terminar de cerrar la idea con La Nevada, sentiste que ya tenían un disco sólido. ¿Considerás que esa canción resume el concepto de banda de WERKEN o hay alguna otra en el álbum que refleje mejor esa esencia? Al menos desde tu perspectiva y lo que ha sido tu etapa en la banda.

Me dejaste pensando, mirá. Digamos que sí, pero me quedaría con Hielo Eterno. La homónima del disco es la que mejor nos representa ahora.

Y en cuanto a tu rol como baterista, ¿Sentiste en algún momento durante la grabación que este disco marcaba un salto de calidad respecto a los anteriores, o que mantuvieron la misma línea de trabajo que venían desarrollando desde tu ingreso?

No lo pensé de esa manera. Más que nada, se trató de trabajar en función de la canción. En este disco contamos con José Barría como productor, que es el hermano de David (NdR: guitarrista de la banda), con él, y también junto a Sandro, nos enfocamos mucho en la composición. No nos preocupamos demasiado por si este álbum sería mejor que los anteriores; cada disco representa una etapa distinta. El primero fue más simple; el segundo, en cambio, tuvo mucho más trabajo, aunque no lo llamaría virtuosismo. Quizás el tercero no tuvo el impacto que esperábamos, pero en este nuevo material buscamos un sonido lo más orgánico posible. Simplemente dejamos que fluyera sin planificar tanto.

Este disco ya tiene unos meses de vida; si mal no recuerdo, salió a finales de diciembre, por lo que casi podríamos considerarlo un lanzamiento de este 2026. Pasado este tiempo, llega la presentación oficial el 15 de agosto en Buenos Aires, que es el motivo principal de esta charla. ¿Existe alguna razón en particular por la que decidieron presentarlo en Buenos Aires antes que en su propia ciudad?

Bueno, concretar la presentación en Buenos Aires fue gracias a Diego (NdR: Álvarez, de Álvarez Producciones), quien confió en nosotros y ya venía trabajando con la banda hace varios años. Antes de terminar el disco, cuando Elías Sáez, que tocaba conmigo en otro proyecto, ya se había sumado al bajo, fuimos a tocar a San Antonio Oeste en una fecha junto a LETHAL. Diego estaba ahí, nos escuchó, y como ya nos conocía de nuestra gira por Buenos Aires en 2022, le gustó mucho; nos dijo “Esto suena diferente, están sonando distinto a lo que venía escuchando”. Entonces le pasamos algunas canciones del disco que todavía estaba en proceso de edición y mastering, a Lucas de Cuervo Records. Y bueno, Diego después de escucharnos en vivo y oír estos adelantos que te dije, nos propuso: “Muchachos, quiero que la presentación oficial sea acá en Buenos Aires”. Decidimos apostar el 100% a esa oportunidad antes de hacerlo en nuestra ciudad, como es lo habitual, porque queríamos dar lo mejor de nosotros ante alguien que, desde afuera, confió tanto en nuestra propuesta.

¿Hay algún tema, lógicamente de los nuevos, que en vivo adquiera un significado completamente distinto al de escucharlo en estudio, ya sea con el disco en mano o a través de Spotify?

El último soldado. Para esa canción hicimos un videoclip; no sé si va a estar disponible antes de la presentación o después, pero relata cosas de Malvinas. Y yo creo que, en vivo, esa canción adquiere un significado distinto al de escucharla en el CD o en las plataformas.

Claro, aparte van a tener la posibilidad también de usar, o de hacer uso, mejor dicho, del gran escenario del Emergente, ¿no? Un poco más profesional que otros bares por ahí. ¿Ustedes prepararon algo fuera de lo musical dentro de ese estilo o van netamente a sonar bien, digamos?

No, ya estamos trabajando con visuales. Implementamos proyecciones desde aquella vez que tocamos en San Antonio con LETHAL; creo que ahí Diego también notó ese detalle. La intención es salir un poco de lo convencional que una banda suele presentar. Actualmente, tenemos tres o cuatro canciones que contarán con el videoclip de fondo. Como todo está sincronizado con metrónomo, estamos ajustando los detalles para ofrecer algo distinto y aprovechar al 100% la pantalla del lugar.

¿Están preparando un setlist especial para el 15 de agosto, aprovechando esta presentación, o van a ir bien al hueso por presentar todos los temas nuevos?

Va a haber un mix. En la lista incluimos siete canciones del nuevo álbum y el resto es una selección de nuestros trabajos anteriores. En total, creo que vamos a hacer unas 17 canciones. Hay dos pares de temas que van pegados, termina uno y arranca el otro inmediatamente porque están enganchados.

Y una vez que la fecha pase, porque lamentablemente eso va a suceder tras tanta preparación y expectativa, y el festival termine, ¿Qué te gustaría que la gente recordara de ese show, ya sea a título personal o como banda? No me refiero a una canción en particular, sino a una sensación general.

Y que se lleven algo lindo. Que la gente que no ha podido, más que escuchar, ver a WERKEN en vivo, se lleve la sensación de que también hay bandas fuera de Buenos Aires con un montón de potencial. Como te decía, esta es una oportunidad muy grande para nosotros, la idea es que el público, más allá de lo musical, se encuentre con un show integral, tratando de salir un poco de lo común. En lo personal, me gustaría que la gente se lleve una buena impresión. Después de tantos años y tantos cambios de integrantes, a veces los recitales salen bien o no tanto, y no hablo por las productoras, sino por la banda en sí. La idea, mía y de los chicos, es que vean a la banda en vivo y digan: “mirá qué buen laburo, qué compacto que suena”. Y que lo visual acompañe, porque así como entra por el oído, también entra por los ojos.

Ya adelantaste que se viene un nuevo videoclip que quizás esté listo antes de la presentación; crucemos los dedos para que así sea. Pero una vez que pase el show, ¿cómo sigue la agenda de WERKEN, dentro de lo que puedas contar? ¿Tienen planeados más videos, una gira más extensa o fechas sueltas? ¿Cómo lo vienen planificando?

Bueno, como te decía, estamos trabajando en este video y también en la elaboración de otro. Creo que la industria musical actual es muy consumista en imágenes; a veces sacar un disco es el documento de una banda, pero mucha gente no llega a escucharlo completo en las plataformas. La idea de los videos es que el público vea una canción, la busque, y con el tiempo salga otra; así, cuando te das cuenta, ya escuchaste gran parte del álbum. Respecto a la agenda, tuvimos invitaciones para tocar en Comodoro y en otros puntos de la Patagonia, casi hasta Bahía Blanca, pero priorizamos la presentación en Buenos Aires. Decidimos apostar por esa fecha y luego retomar los compromisos aquí. Después del 15 de agosto, tocaremos en Comodoro con Beto Zamarbide, te tiro la primicia porque todavía no salió el cartel oficial, solo lo subió la productora hace unos días. Tenemos tres fechas más por confirmar según el tema de los pasajes y cerraremos el año el 12 de diciembre en Ingeniero Jacobacci. Vamos a un festival allí como presentación del disco y seríamos cabeza de cartel, según la impronta que quieren darle los organizadores. A partir de ahí, la agenda para el año que viene ya está abierta con varias invitaciones, pero falta confirmar los días.

Claro, porque ahora que el disco ya está en la calle y lo tenés en la mano, es más fácil que en otras oportunidades, no? Se da esto de presentar canciones nuevas, hacer amigos o reencontrarse con viejos conocidos. Por otro lado, además de tu experiencia previa con otras bandas, te ha tocado tocar lejos de Buenos Aires muchas veces. ¿Aprendieron algo en la ruta que digas: “Estaría bueno que una banda porteña tenga la oportunidad de aprenderlo”?

Es el tema del trayecto. Venir al sur o ir a la cordillera implica muchas horas de viaje, y en el camino encontrás un montón de gente que conoce a la banda. Calculo que para una banda de Buenos Aires, tener la oportunidad de rutear es otra sensación; te llevás una experiencia distinta. El cariño de la gente se siente de otra forma porque pasás por pueblos a cargar combustible y no te imaginás que allí hay alguien que te escucha. Llegar a un pueblito donde apenas hay internet y ver que ya conocen tu música, o que alguien lleva tatuado el nombre de la banda… no es que se me caigan las lágrimas, pero te hace sentir que estás presente, que lo que hacés llega a lugares que no imaginabas. Aunque los trayectos sean largos, si tienen la oportunidad de salir hacia el norte, como ser Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Córdoba, o venir para el sur, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Chubut, Neuquén, rutear es una experiencia hermosa. Es muy distinto a viajar en avión; de Buenos Aires a Comodoro son dos horas, bajás del avión, agarrás el equipaje y te vas al hotel o a comer con la organización. Hacés la prueba de sonido, tocás, charlás un poco y al otro día ya tenés que partir. Es muy poco el lapso que compartís con tus compañeros. En cambio, cuando vas ruteando, vas manejando con los chicos, parás en una estación a cargar agua para el mate o en una parrilla a comer algo; son otras sensaciones. Ahí la amistad se profundiza, compartís tu tiempo en el viaje como si estuvieras de vacaciones.

Claro, desde mi casa hasta Comodoro Rivadavia hay unos 1.800 kilómetros de distancia, y cada alternativa tiene su mística, pero qué rescatás de cada experiencia? ¿preferís rutear esos 1.800 kilómetros o ahorrar tiempo y tomarte un avión?

Y, una es el tiempo y la otra es la espalda (risas) nosotros hemos ido a Buenos Aires manejando, yo también lo he hecho con otras bandas, y son unas 22 horas de viaje. Es muy lindo y todo, pero agota mucho la vista y siempre está el peligro de la ruta. Son sensaciones distintas: si tenés la oportunidad de tomar un vuelo, hacelo; pero si querés vivir la experiencia del camino, hay que pasarla. No sé cómo hace LA RENGA, que ellos rutean siempre, pero es otra vivencia. Es algo distinto, no sé… hay que estar ahí. Por ahí te termina gustando o por ahí decís: “No, loco, esto no lo quiero hacer más”. Tiene sus pros y sus contras, claro.

Mirando un poco hacia atrás… Como hablábamos, vos estás en el grupo desde el disco anterior y, si pudieras volver a hablar con aquel Gabriel que fue a los primeros ensayos de WERKEN a probarse y a mostrar lo suyo, ¿Qué consejo le darías sabiendo todo lo que vino después?

Primero, le daría las gracias por no haber bajado los brazos y por haber apostado a esto, a pesar de que en el medio pasaron muchas cosas. Le aconsejaría que trate de estar en una sola banda, y que sea la principal. Y otra cosa buena sería que, si puede, estudie algo más relacionado con lo musical. No sé, por decirte, estudiar un poco de técnica de sonido; de hecho, he investigado mucho sobre eso porque tengo un amigo que trabaja conmigo. Un consejo clave hoy sería estudiar un poco de producción. Porque uno a veces no se da cuenta, pero ya pasaron seis años. Y si bien paramos dos años por distintas transiciones de la banda, se fue un integrante que tuvo sus problemas y estuvimos frenados durante la grabación hasta que retomamos, ese fue justo el momento donde uno se replantea muchas cosas. Pero como consejo, le diría que hubiera estudiado.

Mencionás algo muy importante: hubo dos años de inactividad porque un integrante se alejó y surgieron diversos imprevistos. Si te ponés a pensar, dos años pueden ser poco para una banda, pero en la vida de una persona es un tiempo considerable. ¿Llegaste a pensar seriamente que WERKEN podría dejar de existir?

Sí, totalmente. Fue justo durante la etapa de grabación de este último disco, por eso estuvimos parados dos años. Si bien no fue algo que habláramos formalmente entre todos, uno de los chicos tenía problemas personales; no con nosotros ni con la banda, sino familiares. Se había separado, tenía que viajar y, como trabaja en el campo, durante la semana no estaba. De los cuatro fines de semana del mes, quizás podía estar solo uno, y también tiene un hijo aquí, entonces se complicaba mucho. Sandro también pasaba por temas familiares y tenía que viajar al exterior. En un momento llegué a pensar que quizás yo no seguiría o que la banda llegaría hasta ahí. Pero con los chicos que entramos en 2020, que somos los que estamos ahora, excepto el bajista que se sumó el año pasado, cuando retomamos a principios del año pasado, sabíamos que no sería el fin. Aunque, siendo honesto, en algún momento sí lo sentí así.

¿Y qué consejo darías sobre cómo sobresalir de esas situaciones? Cuando sentís que las cosas no pintan bien, pero de alguna forma se logra salir adelante.

Y, como a priori, es hablar, ya somos grandes y para resolver las cosas hay que hablar. Hay que dar la cara y, bueno, bajar la cabeza cuando uno se equivoca para poder seguir adelante. Podés estar en el proyecto o te podés bajar, nadie lo va a tomar a mal, pero lo principal es sí o sí hablar. La comunicación es muy importante. La banda es casi como una familia, por así decirlo, porque convivís mucho tiempo; es como estar en el laburo, ¿viste? Convivís con mucha gente. Es distinto, pero en la banda estás haciendo algo que te gusta, tocás con amigos y con gente con la que te llevás bien y te entendés. Pero llegan determinados casos donde la relación por ahí se desgasta, no con uno mismo, sino por los problemas y las cosas de cada uno. Hay etapas de la vida también, pero charlando y hablando la gente se entiende. Ya no tenemos 15 años como para enojarnos, hacer un moño e irnos. Acá ya somos grandes, los chicos ya son padres de familia, algunos están casados, todos trabajan… o sea, ya somos gente adulta que tiene una familia detrás, y las cosas se arreglan hablando.

Bien. Con más de 15 años de historia para la banda y unos seis años de trayectoria con vos, ¿Qué es lo más importante que rescatás de todo este aprendizaje? Quizás redunde un poco en lo que mencionaste recién, pero ¿cuáles dirías que son las lecciones más valiosas que te llevás?

El trato con la gente. Aprendí mucho de eso cuando viajaba y de la forma de relacionarte estando en una banda. Por ejemplo, no es un grupo que recién empieza, es una formación que ya tiene muchos años, y también recibí comentarios. Aprendí con el tiempo que no hay que llevarse por lo negativo, sino ir siempre por lo positivo. Si alguien hace un comentario malo, trato de no engancharme; lo escucho, porque por algo lo está diciendo, quizás tuvo una mala experiencia, pero aprendí que hay que saber escuchar a las personas sin ignorarlas, pero también sin entrar en el conflicto. Aprendí eso, el trato con la gente, porque al ir a distintos lugares ves que no todos son iguales: hay ciudades donde las personas son muy parecidas en su forma de hablar y de tratar a quien viene de afuera, y después vas a pueblos o ciudades donde la manera de comunicarse con vos es muy distinta.

Como mencionamos antes, hay bandas que buscan el éxito comercial, otras dejar una huella y algunas simplemente hacer música. Cuando pasen veinte años y alguien nombre a WERKEN, ¿Qué te gustaría que fuera lo primero que recordaran?

Bueno, hablando desde el sur, fuimos una de las primeras bandas que logró salir, que tuvo un largo recorrido no solo en Buenos Aires, sino en todo el país. Es muy difícil hacer una gira nacional, pero WERKEN ya lo ha logrado. Me gustaría que la gente recuerde que se puede salir adelante. Estando lejos, y aunque dicen que “Dios atiende en Buenos Aires”, se puede llegar. Con trabajo y dedicación es posible. No hace falta vivir obsesionado con el éxito comercial; a veces, una canción puede pegar y, en ese momento, te planteas si realmente quieres apostar todo a esto. He visto a muchos que hablaban mucho pero, llegado el momento, tuvieron que frenar. Pero, de acá a veinte años, me gustaría que la gente se quede con la idea de que, si lo buscas y te esfuerzas, se puede lograr.

Gaby, primero que nada, quiero agradecerte por tu tiempo y predisposición. Me gustaría dejarte este espacio por si querés promocionar las redes de la banda, el show o cualquier otro detalle que desees destacar.

Ante todo, muchas gracias Luis por el contacto y la oportunidad. Quiero agradecer también a Diego Álvarez, a Lucas de Cuervo Records, a Caro Tejeda por su ayuda, a mis compañeros de banda y a todo el equipo que trabaja con nosotros, como Marcos y Ricardo que son parte de Farwest. Gracias por confiar en nosotros y darnos esta oportunidad.

Nos pueden encontrar en las redes: en Instagram y YouTube como @werken.metal, en Facebook como WERKEN, y también estamos en Spotify.

Los invito especialmente al show del sábado 15 de agosto; es muy importante para nosotros que se sumen todos los que quieran presenciar lo que es WERKEN en vivo. Una vez más, gracias a vos y a Metal-Daze por este espacio para mostrar nuestro trabajo.

Entrevista: Luis Galluci

Foto de portada: Prensa banda

Agradecemos a Walter Bordón de Farwest por la gestión de la entrevista.
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