Entrevistamos a Hernán Montenegro de LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO: “La furia puede tener una carga emocional más fuerte”


Desde Mar del Plata, LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO construye una identidad atravesada por el hardcore emocional, el post-hardcore, el screamo y una idea de música pesada donde la melodía no suaviza la herida, sino que la vuelve más profunda. Formada por Hernán Montenegro en voz y letras, Nahufix en guitarra y voz, Gus en guitarra y Gastón Malvasio en batería, la banda tomó su nombre del libro de Mariana Enríquez y convirtió esa influencia en un territorio propio: canciones cargadas de tensión, atmósferas oscuras, gritos quebrados, riffs filosos y una sensibilidad que no esquiva ni el duelo ni la bronca social.

Después de Cinco Canciones (2023), Cuatro Canciones de Invierno (2024), una serie de singles editados durante 2025 y el compilado 8 Canciones para ver morir el sol, el grupo llegó a Hasta que el mar nos lleve (2026), un EP producido por Gori —músico, cantante, guitarrista y productor argentino, líder de FANTASMAGORIA y exintegrante de FUN PEOPLE— donde termina de consolidar una búsqueda cada vez más definida. Allí conviven pasajes densos, estallidos de furia, lirismo sombrío y una mirada amarga sobre la pérdida, el cansancio y la precariedad de estos tiempos. Sin caer en etiquetas cómodas, LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO aparece como una de las propuestas más intensas del nuevo mapa pesado argentino: una banda que entiende el ruido como catarsis, pero también como lenguaje emocional, político y generacional.

La obra de Mariana Enríquez aparece en el nombre de la banda, pero también en el clima que construyen. ¿Qué encontraron en su literatura que sintieron cercano a una música tan cargada de tensión, oscuridad y desgarro?

Desde muy chico me costó encontrar referentes nacionales en el arte. Me gustaba leer y me gustaba la música, pero, si hago memoria de aquellos referentes literarios y musicales que me volaron la cabeza, el ojo siempre estaba puesto en Europa o en Estados Unidos. Así como Ricardo Iorio, con HERMÉTICA, fue mi puerta de entrada a las bandas locales, Mariana Enríquez fue la puerta que me permitió conectar con la literatura nacional. Al mismo tiempo, quizás por su faceta de periodista o por su pasión por la música, siempre sentí una conexión especial con su pulso narrativo y con los climas que genera. A la hora de encarar LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO, yo ya estaba lo suficientemente sumergido en su obra como para tender puentes entre esa tensión y esa oscuridad literaria y la música que hacemos.

En varias canciones aparece esa conexión con el universo de Enríquez, pero la banda no queda reducida a un simple tributo. ¿Cómo trabajan esa influencia para que sea parte de la identidad sin transformarse en un límite?

En esta banda pasa algo —para bien o para mal— y es que el resto de los integrantes está interesado, sobre todo, en la música. Me dan vía libre para abarcar la estética y el mensaje que quiero; para ellos, lo principal es el sonido. Esa libertad permite que el universo de Mariana sea una influencia central, pero no como una jaula, sino como un territorio desde donde se puede construir una identidad propia. Al mismo tiempo, ella está influenciada por mucha música y literatura que también coincide con lo que a mí me gusta, por eso siento que no existen límites. Jamás me pasó de escribir una letra y pensar: “No sé cómo voy a hacer para que esto encaje”. Las piezas encajan solas porque creo que ambos bebemos de la misma agua. Cuando ella menciona que fue a ver a tal banda o que está leyendo ciertos libros, suelen ser los mismos artistas que me apasionan o libros que ya leí.

Ustedes mismos se definen como una banda de “hardcore emocional”. ¿Qué sentidos encierra para ustedes esa etiqueta y qué aspectos del proyecto sienten que sintetiza mejor?

Usamos esa definición en un comienzo porque la banda tomó forma en un momento en el que algunos medios especializados hablaban del “hardcore emocional”. Como compartíamos ciertas similitudes, me pareció el camino más sencillo para explicar lo que hacíamos. Sin embargo, con el tiempo entendí que el “hardcore emocional” o el “post-HC” funcionan más bien como una especie de paraguas que permite experimentar con distintas texturas, climas y formas de intensidad. Hoy no sé cómo definir a LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO, y tampoco me interesa demasiado hacerlo. Me atraen los artistas que buscan fórmulas nuevas constantemente y evitan quedarse en un lugar seguro a nivel sonoro. Creo que esa búsqueda queda demostrada en nuestros EPs y se volverá aún más evidente cuando grabemos nuestro disco debut.

En su música conviven melodía, furia, gritos y climas densos. ¿Qué les permite ese cruce entre hardcore, post-hardcore y música pesada que quizás no les permitiría un formato más clásico o rígido?

Me gusta el término “música pesada”; no me parece tan rígido. Bajo ese concepto cabe desde el doom hasta el black metal. ¿Acaso DEAFHEAVEN no es música pesada? Ellos también tienen melodía, furia, gritos y mucho, pero muchísimo clima. En nuestro caso, jamás grabamos una canción pensando en permisos o en si algo encaja dentro de una etiqueta. Si me gusta lo que suena y si el instrumental me permite expresar algo real, se usa. Me da igual que suene diferente a lo que hicimos antes, porque justamente ahí aparece una parte importante de la identidad de la banda: no repetir una fórmula, sino encontrar la forma más honesta de decir lo que necesitamos decir.

Si miran el recorrido desde los primeros temas hasta hoy, ¿en qué sienten que cambió más la banda: en el peso de los riffs, en la construcción de atmósferas, en las letras o en la forma de descargar la intensidad?

Tengo una forma particular de encarar la música: para mí es algo sagrado. Sé que mi visión es la “equivocada” para el 90% de las personas, que suelen armar bandas solo para divertirse. Por eso, cuando recién formamos el grupo, no emitía opinión y me limitaba a escribir las letras. Sin embargo, en medio de charlas nocturnas, Muzzu me pidió mi visión sincera sobre el proyecto y se la di. Eso cambió gradualmente nuestra perspectiva y se fue notando en el arte, en las canciones y en lo que buscamos hoy en día. Creo que la banda creció cuando empezó a entender que la intensidad no estaba solamente en tocar más fuerte o más rápido, sino en construir un mundo propio donde las letras, el sonido, las atmósferas y la estética fueran parte de una misma idea.

Entre Cinco Canciones, Cuatro Canciones de Invierno, los singles posteriores y ahora Hasta que el mar nos lleve, se percibe una evolución bastante marcada. ¿Qué diferencias encuentran entre aquella primera etapa y este presente?

La banda fue cambiando constantemente su forma de expresarse. Cinco Canciones EP éramos Muzzu y yo jugando; en ese momento no teníamos pensado armar un proyecto formal. Cuatro Canciones de Invierno se llamó así porque fueron los primeros cuatro temas que compusimos con Gus y Nahufix. Por otro lado, los singles que lanzamos fueron canciones que no iban a formar parte del EP Hasta que el mar nos lleve. Tomamos esa decisión porque Gus, que en aquel entonces era el principal compositor, tenía diferencias creativas con lo que buscábamos el resto. A él nunca le gustó que hiciéramos cambios en sus composiciones, por lo que dejamos esos temas como singles y agrupamos en el EP aquellos que compartían una misma aura. Para el disco debut hablamos entre todos y definimos una dirección clara: “El álbum va a tener esta visión, va a tomar estos recursos y se va a enfocar en trabajar un sonido específico”. Gus no estuvo de acuerdo con ese planteo y por eso decidimos seguir caminos diferentes, priorizando siempre el objetivo de lograr una obra que nos haga sentir orgullosos.

Este nuevo EP gira alrededor del duelo, la pérdida y una bronca concreta frente a un mundo injusto. ¿Sintieron que había una necesidad de empujar más a fondo ese costado oscuro y áspero de la banda?

Sí. Y, a juzgar por el estado del mundo, esa necesidad va a seguir llevando la música y las letras por un sendero cada vez más oscuro. Esta banda está formada por cinco laburantes. ¿Querés saber qué hablé ayer con mi baterista? Que trabajó de ocho a ocho. ¿Qué hablé con mi guitarrista? Que lo van a obligar a sacrificar su franco por un tema “laboral”. El laburante está indefenso porque, alrededor nuestro, tenés pares que están a favor de eso. En lo personal, trabajo once horas por día y cada vez es más difícil llegar a fin de mes. Cuando hablo de esto, mis propios compañeros me dicen: “Tal vez tengas que sacrificar el café”. A eso llegamos como humanidad: miseria avalada por miserables. Los que me lean tal vez piensen: “Uff, qué pesimista”. Pero no lo soy. Soy un observador. Y esa observación, inevitablemente, termina filtrándose en la música, en las letras y en la manera de entender la oscuridad: no como una pose, sino como una respuesta frente a lo que pasa.

Hablan de un equilibrio entre pasajes atmosféricos y momentos de furia. En términos de sonido, ¿Hasta que el mar nos lleve es el material donde mejor lograron tensar esos dos extremos sin que uno le quite fuerza al otro?

Así es. Hasta la fecha, canciones como Y así es como entra la luz o El color de la noche logran ese equilibrio. Si bien los temas ya estaban armados antes de entrar a grabar, creo que la producción y el trabajo realizado en el estudio permitieron que esa búsqueda se profundizara. Lo atmosférico y lo furioso no aparecen como dos partes separadas, sino como dos formas de una misma tensión. La calma también puede ser violenta si está bien construida, y la furia puede tener una carga emocional más fuerte cuando viene precedida por un clima que la contiene. En ese sentido, Hasta que el mar nos lleve nos permitió encontrar una forma más precisa de trabajar esos contrastes.

La producción de Gori suma un nombre con peso propio dentro de la música alternativa y pesada argentina. ¿Qué aportó al EP y en qué sienten que ayudó a volver más filoso o más definido el sonido de la banda?

Gori aportó mucha experiencia, además de brindarnos una gran confianza en el proyecto por cómo se gestó todo. Al ser laburantes, no tenemos demasiados contactos, por lo que lo que sucedió fue muy especial. Al formar parte de la comunidad de QUEMAR UN PATRULLERO, Gustavo Olmedo le recomendó la banda. Un día, Gustavo me avisó que Gori quería que le escribiera porque estaba interesado en producirnos. Que alguien que hizo tanto en la música te diga algo así te hace sentir que vas por el camino correcto. Fue un año de hablar de música y de la visión de la banda, con él aportando detalles para que las canciones quedaran lo mejor posible. Siento que Nahufix, Muzzu y yo aprendimos mucho de lo que vivimos con él. Además, consiguió el estudio y al encargado de la mezcla, quienes también sumaron muchísimo al resultado final. Su aporte no fue solamente técnico: también nos ayudó a ordenar la identidad sonora de la banda y a entender mejor qué elementos había que potenciar para que el EP sonara más filoso, más definido y más nuestro.

Si alguien viene del hardcore, del post-hardcore o incluso del metal más emocional y se encuentra por primera vez con Hasta que el mar nos lleve, ¿qué cree que va a reconocer enseguida como la marca más fuerte de LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO hoy?

Estoy demasiado metido en este proyecto para responder eso, así que decidí consultar a dos personas externas. Una de ellas es periodista musical, viene de la escena de la música pesada y me comentó que, si alguien de la vieja escuela se encuentra con el EP, se va a topar con algo que no sabrá definir bien si es hardcore o metal, pero definitivamente no pensará en metalcore. Además, destacó que se encontrará con una banda con un concepto muy definido. La otra persona viene de escuchar mucho post-HC y me dijo lo siguiente: “Creo que cuando te encontrás con este EP, ves canciones fuertes y crudas. Al escucharlo por primera vez, me trajo mucha reminiscencia de los primeros discos de post-hardcore, de otra época quizás menos comercial, donde las bandas se bancaban solas su sonido”. Espero que sus palabras ayuden a responder esta pregunta, porque quizás ahí aparece algo que para nosotros también es importante: que la banda pueda ser reconocible sin tener que ser encerrada en una sola etiqueta.

Entrevista: Carlos noro

Fotos: Prensa

Agradecemos a HP Prensa por la gestión de la entrevista.
| Metal-Daze Webzine | Marca Registrada | Todos los Derechos Reservados © |

0 0 votes
Puntaje del Artículo
guest
0 Comentarios
Más recientes
Más antiguos Más votados
Translate »
error: ¡CONTENIDO PROTEGIDO!
0
Nos encantaría conocer tu opinión, comentá!x