Fecha: Sábado 18 de julio de 2026 | Hora: 19 hs. | Ciudad: Comodoro Rivadavia (Chubut) | Lugar: Centro Gallego | Bandas invitadas: SIN ANESTESIA, MISSERIAH y DEUDOR
En medio de su gira ¡Ustedes mandan!, HORCAS se presentó una vez más en Comodoro Rivadavia, donde ya es como un amigo de la casa, pero lo hizo en un lugar y contexto diferentes a los acostumbrados: el Centro Gallego -que le abría sus puertas al metal después de más de dos décadas- y el Mundial, en la previa de la final con España, aún con los ecos de la victoria sobre Inglaterra. La argentinidad a flor de piel, el feedback constante entre Walter Meza y un público enardecido, familias enteras unidas en una misma pasión, un setlist plagado de himnos, niños en el escenario haciendo emocionar a más de uno y un final que llegó a desempolvar el techo del recinto, fueron las postales de una tarde-noche para el recuerdo, con el condimento especial que le dieron los locales DEUDOR, MISSERIAH y SIN ANESTESIA como antesala.
Lo que se vivió el sábado 18 de julio en Comodoro Rivadavia, dejó en claro nuevamente que los clásicos -hablando de bandas- son una apuesta a ganar, y más tratándose de referentes que siguen lanzando álbumes y girando a través de los años. Si bien la escena del metal argentino continúa renovándose y diversificándose, son muy pocos los que tienen gran convocatoria a nivel federal, tal vez porque la nostalgia garpa más en un público que se aferra a una época. Más allá de que el Centro Gallego no contó con un lleno total, la energía que se generó fue como una detonación. HORCAS provoca esa devoción en su gente, no solo desde lo musical, sino también desde el carisma invaluable.
Antesala para todos los gustos
Pero empecemos por el principio: la jornada arrancó pasadas las 19:00, con DEUDOR y su propuesta de metal pesado y groove. Hugo Kysa en voz, Fernando Silva en guitarra, Fabián Núñez en bajo y Maxi Ríos en batería, ofrecieron un set de siete temas: P’ Ambar, Despierta, Brindemos, Ceder, Deudor, Enfermo placer y Manada. Llegamos para los últimos tres y pudimos comprobar una ajustada performance de una banda que volvió renovada a la acción hace un par de años, luego de un importante tiempo sin tocar.
Mientras el público iba poniendo en ambiente al lugar, a las 20:00 llegó el turno de MISSERIAH. Con su death metal vieja escuela, la agrupación fundada en 2023 presentó los siete temas de su álbum debut, Masacre -lanzado en junio de este año-, y un medley de SEPULTURA. Así, pasaron Arrepentimiento, El psicópata, Distorsión, Masacre, El descuartizador, el mencionado medley, Frustrados y Hacia el purgatorio.
El grupo compuesto por Leandro Battezzati en voz y guitarra, Facundo Sánchez en guitarra, León Battezzati en bajo y Lucas Mansilla en batería -todos muy jóvenes-, representa a la sangre nueva del metal comodorense y se afianza cada vez más en el escenario.
En esta oportunidad, los pibes se pusieron al hombro un show que tuvo algunos inconvenientes de sonido en los primeros dos temas -en cuanto a los volúmenes de voz y viola-, pero ese contratiempo no opacó su actuación, encabezada por un frontman que maneja distintos guturales y tiene presencia escénica. Ya están en buen camino, sobre todo, porque apuestan a lo suyo con convicción.
Mientras la gente seguía ingresando de a poco, a las 20:40 salió a la cancha SIN ANESTESIA, con su thrash directo a la sien. Esta vez, Cristian Hernández (voz), Mathias Fuentes (guitarra) y Brian Casanova (batería) no pudieron contar con su bajista Ignacio Carzoglio por cuestiones personales. Su lugar -también en los coros- lo ocupó Leonel Gsus Bellido, quien tuvo un desempeño a la altura de las circunstancias, en una banda donde la actitud es tan importante como lo musical.
A lo largo de 35 minutos, dejaron el escenario en llamas con siete temas: Represalias del misántropo, Caníbal, Contra todo, La cruz invisible, El oscurecimiento, La única constante (es uno mismo) e Hijos del poder.
Con dos EP’s en su haber y varias presentaciones, se erigen en uno de los representantes más promisorios de la región. Lo que plasman en estudio, se potencia en vivo y así se pudo evidenciar en una noche histórica.
Un festejo interminable
Después de un corto descanso, el Himno Nacional Argentino se hizo eco a las 21:40 en la audiencia y, al grito de “¡Viva la Patriaaaaaa!” de Walter Meza, le siguieron Golpe a golpe y Mano dura.
“Ooolé olé olé oléééé… Horcaaaas… Horcaaaas…”, vociferó la audiencia y Meza se mostró agradecido. “Quiero levantar este vaso de vino y agradecer a toda la gente que hizo posible que estemos esta noche. En momentos difíciles, ustedes hicieron el aguante. Hemos venido a este lugar (NdR: el Centro Gallego) cuando lo estaban construyendo, hace como 25 años. Sabemos lo que cuesta hacer una producción en Comodoro Rivadavia, donde se cagan en la gente. Gracias a todos por venir esta noche y demostrarles que el heavy metal está más más vivo que nunca”, aseguró.
Pasaron Ciego para ver y El diablo y quedó bien claro que la intención iba más allá de brindar un concierto de metal. “Por la dignidad de nuestro pueblo, trabajo, salud. ¡La Patagonia se la banca! Hay gente que no tiene trabajo acá. Solo pedimos dignidad. ¡Me chupan un huevo los políticos, la concha de mi hermana! Si sufrimos con todos. Y no depende de nosotros, muchachos. ¡Arriba esos puños! ¿A ver?”, arengó, para arremeter con Infame.
Las guitarras afiladas de Sebastián Coria y Lucas Bravo y la base implacable de Norberto Topo Yáñez en el bajo y Cristian Romero en batería, sumados al vozarrón y al carisma de Walter Meza, conformaron un combo demoledor. El buen sonido y la respuesta del público, terminaron de completar una gran noche.
Días oscuros le dio paso a un breve receso, mientras un audio de IA con la voz de Mariano Closs anunciaba: “Atención, señoras y señores, pausa de hidratación”. Ese recurso -con otros textos- se utilizaría más tarde con Lionel Messi, James Hetfield y Dave Mustaine. Una humorada que festejó el público.
La vuelta fue con Sangre fría y el agradecimiento de Meza a “los amigos de RAZZIA”, recordando algún asado con la banda de Comodoro, como así también “a la familia Catoy” por recibirlos en cada visita.
Para presentar Fuego, bromeó: “Esta canción es de cuando éramos jóvenes y teníamos rodillas sanas”. Y no quedó ni uno sano en el pogo, para llegar a la mitad del show con Punto final. “Esta canción habla de no echarle la culpa a los demás porque no logramos lo que queremos. A toda la gente que está en una depresión, vamos a darle una mano. El amigo tiene que estar presente en épocas de mierda, de egoísmo”. Las palabras del frontman.
El emotivo Vencer y el recuerdo de Osvaldo Civile, Norberto Pappo Napolitano, Ricardo Iorio y Willy Quiroga, le dio paso a Tormentoso sufrir, del disco Vence, el último que grabó Civile.
Seek and destroy, con Sebastián Coria en voz principal y Lucas Bravo en coros, fue el primer cover de la noche. Luego harían un medley de MEGADETH y METALLICA (Symphony of destruction-Creeping death), pero uno de los puntos más altos y emotivos lo tuvo Argentina, tus hijos, con un final donde el cántico “¡Argentina, Argentina, Argentina!” hizo estremecer el lugar y sonó un fragmento del Himno a dos violas.
Aún habría más momentos sublimes, como cuando subió al escenario Gustavo Pollo Maese, guitarrista de SINDROME -banda de Caleta Olivia-, para interpretar la emotiva Esperanza ante la ovación de la gente.
Como si fuera poco, antes de que arranque Sueños, un grupo de niños se subió al escenario mientras Meza remarcaba que “el heavy metal es familia”. La emoción del cantante fue notoria en medio del tema.
Ya en la parte final del show, mientras lucía una gorra de DEUDOR, le dio paso a Cristian Romero para que hiciera un solo, que fue sucedido por el primer fragmento de Are you gonna go my way, de LENNY KRAVITZ.
Nuevamente, Meza hizo mención de la realidad económica que está viviendo la ciudad y agradeció el esfuerzo de quienes hicieron posible la presentación de HORCAS en Comodoro. “Gracias por apoyar la movida, por pagar la entrada, por venir a hacer el aguante. Sabemos la situación que está pasando Comodoro, al cerrar muchas empresas petroleras. Sabemos lo que están viviendo y el esfuerzo que están haciendo. Nosotros también estamos haciendo un esfuerzo, al venir a tocar para ustedes. Muchas gracias”, resaltó.
Ahí nomás, Solución suicida desató una locura que no se terminaría ahí, porque se vendrían otras dos joyas de la primera época, como Devastación y Muerto en la calle. El clásico final con Destrucción, sacudió los cimientos del Centro Gallego, literalmente. Hasta llegó a caer polvillo del techo. Un cierre épico para una presentación movilizadora, cargada de símbolos, historia, realidad y, sobre todo, mucho heavy metal que invita a sumarse a las nuevas generaciones.
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