Año: 2026 | País: España | Género: Death Metal Melódico | Sello: ROAR (Reigning Phoenix Music) | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠♠♠ (9/10)
Desde sus inicios, los españoles de BLOODHUNTER supieron diferenciarse gracias a un enfoque conceptual sólido y una identidad profundamente ligada al death metal melódico más agresivo, funcionando muchas veces como un homenaje implícito a la mejor etapa de ARCH ENEMY. Su música siempre encontró equilibrio entre brutalidad y atmósfera, apoyándose en temáticas vinculadas a civilizaciones antiguas, poder, conflicto humano y la trascendencia. Con el paso de los años, la banda evolucionó de manera natural, perfeccionando sus composiciones y ampliando los límites de su sonido sin abandonar jamás su esencia extrema. Con la llegada de Sons of the abandoned, BLOODHUNTER parece decidido a marcar un punto de inflexión en su carrera, apostando por un trabajo mucho más personal y honesto, probablemente el más importante de toda su trayectoria en ese sentido. Esta vez, el foco deja de estar puesto únicamente en lo épico o conceptual para mirar hacia adentro y explorar temas como la identidad, la vulnerabilidad, los conflictos personales y el precio de seguir el propio camino. Por primera vez, las letras nacen directamente desde un lugar mucho más emocional, abordando demonios internos, ambientes tóxicos, desconexión generacional y la sensación de sentirse perdido dentro de una sociedad dominada por el individualismo y los valores superficiales. Y si bien contar entre sus filas con Diva Satánica, quien tuvo un paso muy comentado por NERVOSA, elevó considerablemente la exposición de la banda, sería injusto reducir el impacto del álbum únicamente a su figura. Porque detrás aparece también el enorme trabajo de Dani Arcos y Guillermo Starless en guitarras, Fabian Tejeda en bajo y Adrián Perales en batería, todos fundamentales para entender la contundencia del disco.
Tras una introducción de guitarras cargada de épica, The devil’s own explota de lleno y establece rápidamente el panorama sonoro del álbum: una verdadera aplanadora de death metal melódico repleta de redobles dinámicos, patrones de doble bombo demoledores y la feroz interpretación vocal de Diva Satánica dominando el centro de la escena. Algunos arreglos de teclado y piano aparecen para reforzar transiciones y aportar atmósfera, pero el núcleo sigue siendo puro melodeath de altísima calidad, muy cercano al espíritu de la mejor época de Angela Gossow. A medida que avanzan las canciones, resulta difícil señalar un elemento por encima del resto porque la arquitectura sonora del disco está extremadamente bien balanceada. Adrián Perales ofrece una batería precisa y demoledora, alternando técnica y potencia con enorme naturalidad, mientras que el trabajo de guitarras sobresale constantemente gracias a riffs filosos, solos virtuosos y una capacidad notable para entender exactamente qué necesita cada canción en el momento justo. Fabian Tejeda, por su parte, sostiene una pared de graves sólida y contundente, quizás sin demasiado protagonismo individual, pero completamente esencial dentro de la mezcla. Conforme el álbum avanza también aparece una importante variedad dinámica. No todo gira alrededor de la velocidad extrema: canciones como The outspoken o Code aeternam muestran estructuras más progresivas y sincopadas, mientras que otras como No one beats death o Ephemeral youth se apoyan sobre tempos medios mucho más pesados y controlados. Esa diversidad deja claro que BLOODHUNTER está lejos de ser una banda de un solo truco tanto a nivel compositivo como interpretativo. Los invitados especiales también cumplen un rol importante dentro del álbum. En The path that never ends aparece la indomable Laura Guldemond, vocalista de BURNING WITCHES, cuya voz poderosa y operística aporta todavía más intensidad a una canción donde las guitarras de Dani Arcos y Guillermo Starless literalmente arden entre riffs y solos demoledores. Por otro lado, The threshold of hell cuenta con la participación del icónico Fernando Ribeiro de MOONSPELL, ofreciendo una actuación impecable junto a Diva. Entre ambos construyen una dinámica vocal cercana al clásico esquema de “la bella y la bestia”, aunque llevada hacia un terreno mucho más moderno y cargado de matices.
El instrumental The night is darker before dawn muestra quizás el costado más introspectivo del disco, aunque también termina funcionando como uno de los momentos menos efectivos. La pausa rompe un poco el impulso general del álbum, aunque sirve para destacar una faceta mucho más delicada de Dani Arcos y Guillermo Starless, incorporando elementos acústicos y ciertos arreglos de inspiración clásica y latina que aportan variedad al conjunto. El tema final, Human insecticide, le da un poco de variedad al catálogo de canciones, y es hasta un punto donde recuerda que esta canción tiene una sensación de deja vu, que es cuando uno recuerda que este tema ya existe, y no es más que un lindo homenaje a los a infravalorados ANNIHILATOR, una de las bandas pioneras del thrash canadiense, que con su ritmo trepidante y continuo le permite a Diva desplegar toda su voz rasposa para seguir el ritmo vertiginoso del álbum. Como detalle técnico final, el trabajo de Tue Madsen en mezcla y masterización termina de elevar un material que ya de por sí resulta impresionante. La producción consigue potenciar cada capa sonora sin perder agresividad ni claridad, permitiendo que Sons of the Abandoned se posicione cómodamente entre los lanzamientos más fuertes actuales y, con algo de suerte, ayude a la banda a conquistar nuevos seguidores fuera del circuito habitual del melodeath.
Con Sons of the abandoned, BLOODHUNTER se consolida definitivamente como una banda que no teme evolucionar, desafiar expectativas y exponer sus propias cicatrices. El disco funciona como una declaración de identidad, resistencia y supervivencia dentro de un mundo que constantemente exige concesiones. En una industria saturada de lanzamientos semanales, asumir riesgos sigue siendo una necesidad para destacar, y los españoles claramente está a la altura del desafío. El resultado es un álbum de death metal melódico feroz, dinámico y cargado de energía, capaz de llevar a la banda hacia un nuevo nivel dentro de la escena. Mientras BLOODHUNTER siga vivo y sediento de sangre, todavía habrá razones para seguir agitando la cabeza al ritmo de su música y levantando los cuernos hasta el último aliento.
Texto: Luis Gallucci

