Treinta años después de su lanzamiento, Efecto Tequila sigue siendo un lugar especial dentro de la historia de LETHAL y del metal argentino. Una obra que forma parte del recorrido de una banda fundamental para entender el desarrollo del género en nuestro país y que, tres décadas más tarde, vuelve a ser motivo de celebración.
En la previa de la presentación por los 30 años de Efecto Tequila, que tendrá lugar en Uniclub el próximo 19 de septiembre, tuvimos el gusto de charlar con Tito García, histórico vocalista y líder de la banda, para recorrer junto a él distintos momentos de la historia de la banda, volver sobre aquel disco, hablar de su regreso a los escenarios después del tiempo que debió permanecer alejado de la actividad y conocer un poco más sobre el presente de una banda que continúa escribiendo su historia. LETHAL celebrará los 30 años de este disco en Uniclub, en una noche ideal para repasar una obra fundamental en su trayectoria y compartir nuevamente sus clásicos con el público. Las entradas se consiguen directamente con las bandas o con la producción.
Estamos en la previa del show del 19 de septiembre del Uniclub; se cumplen 30 años del disco Efecto Tequila. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando nombramos Efecto Tequila? ¿Una canción, una imagen, una persona, alguna sensación particular?
Sí, obviamente la música te lleva a un momento especial en la vida. Por eso creo que es tan importante: te traslada a distintos momentos vividos. Una de las cosas que siempre me quedó grabada, entre muchas otras, es, por ejemplo, Estalla Buenos Aires, que fue inspirada en un momento en el que volvíamos de tocar en Uruguay. Estábamos regresando a Buenos Aires en el ferry y, al llegar al puerto, nos enteramos de que algo había pasado en la ciudad. En el primer momento de incertidumbre no sabíamos muy bien qué era; veíamos corridas, desesperación en las noticias y en las caras de la gente. Cuando bajamos, coincidió que se escuchaban sirenas y vehículos pasando; había bastante caos. Pasamos a un par de cuadras con los equipos cuando nos fueron a buscar y nos enteramos de que esa misma mañana, hacía apenas un rato, había estallado la Embajada de Israel. Ese recuerdo me quedó grabado en la cabeza porque son momentos tensos de lo que puede llegar a ocurrir en un país. En eso se inspiró la canción Estalla Buenos Aires, la cual, como bien dice la letra de forma casi literal, fue plasmada en ese preciso instante.

Después hay otros temas como Muerte por TV también, que bueno, eso sigue tan vigente como hace 30 años atrás; en cuanto prendés la televisión, a la mañana te despertás y lo primero que te aparece es muerte, asalto, corrupción, despelote, muerte, Muerte por TV, que es lo que habla la segunda canción, y después ponerle, yo sigo hablando, yo te sigo contando más o menos. Ponerle promesas es básicamente también lo que ocurre hoy en día, promesas que se olvidaron al pasar. Son todas las reuniones, las promesas políticas que ocurren durante las campañas, sobre todo en las campañas presidenciales, pancartas, movilizaciones, cosas que prometen tanto de un lado como del otro, que al final de cuentas nunca se cumplen. El pueblo sigue oprimido como siempre; desde que tengo uso de razón, yo vengo de una clase trabajadora, humilde, y desde que tengo uso de razón siempre pasó, y creo que va a seguir pasando aún más, porque todos mienten, todos dicen lo que quieres escuchar en el momento indicado, como para ganar un voto, como para ganar una elección, o para lo que sea, y bueno, un poco de eso habla la letra de promesas que se olvidaron al pasar. Son los primeros temas que abren el disco, y creo que siguen tan vigentes como hoy en día.
Antes de seguir con el hilo conceptual de lo que trata el disco, ¿vos sentís que Efecto Tequila es un disco que representa a LETHAL en lo musical, o representa quiénes eran ustedes y cómo estaba el país en la época?
Sí, obviamente representa a LETHAL, porque es imposible que a lo largo de 40 años, que se van a cumplir ahora, el año que viene, quede todo estático, y que LETHAL siga haciendo estáticamente lo mismo. Representa una época de LETHAL, que era la época… Las vivencias que vos tenés a través de los años no son las mismas; no es lo mismo que las distintas etapas en el momento en el que vos estás componiendo música, las cosas que pasan en ese tiempo, las influencias de ese momento, lo musical y lo personal también. No son distintas etapas que se van cumpliendo a través de los años, porque nada permanece estático, como dije antes. Entonces, Efecto Tequila pertenece a una etapa LETHAL en la cual básicamente dejábamos de ser un quinteto para ser un cuarteto, ya que Charly dejaba la banda por razones de salud, y Efecto Tequila marcó también una etapa en cuanto a eso, en cuanto a la formación de la banda, y ya te digo, las vivencias difíciles que estábamos soportando en esa etapa de la vida, más allá de la composición de los temas, en lo que te decía antes, las vivencias que vos vas teniendo, las cosas que van pasando, es como que van marcando sin creerlo, porque uno no se propone hacer tal o cual cosa, sino que las vivís en ese momento, y es lo que te sale en ese preciso momento; creo que es así.
Bien, pasaron 30 años; a modo de referencia, yo tengo 31 años, así que imagínate, para mí ha pasado una vida, aunque imagino que para vos fue un capítulo. ¿Vos sentís que hay algo de aquel Tito que grabó Efecto Tequila que todavía reconoces a la hora de subir al escenario?
Sí, por supuesto, el Tito es siempre el mismo, con más años, con más experiencia, con las mismas ganas, con las ilusiones, quizás hemos pasado por etapas donde con las ilusiones no tan intactas, vamos a ser realistas y sinceros, uno cuando arranca tenés un montón de ilusiones, pero bueno, también hay muchos traspíes en la vida, que te van pasando y que te van marcando también, pero en cuanto a las ganas, el poder, el compromiso sobre todo, el compromiso con uno mismo y con el público, con la gente que te sigue, con la gente que viene a los shows, el respeto con el cual nosotros nos manejamos bajo esos principios, porque si bien esto empezó, como te dije, cuando uno es adolescente, creo que tengo mucho razón, los nueve años que toco la guitarra, canto, lo haces divirtiéndote sin mirar demasiado lejos, en el tiempo empezás haciéndolo como para divertirte, tocar con amigos y pasarla bien, con el correr del tiempo es como que uno se va perfeccionando y profesionalizando, entonces al hacer todo ese camino es como que vas adquiriendo más responsabilidades también con vos, entretanto vas a hacerlo cada vez mejor y con el público que te va a ver, que está parando una entrada para ir a verte y compartir eso que te está pasando a vos, esa alegría de poder hacer música y compartirla, y creo que en ese aspecto sigo siendo el Tito de siempre, un poco más grande con algunas limitaciones, como te dije antes, sobre todo ahora después del accidente, pero bueno, la vida misma es la vida, pero lo importante es seguir adelante, creo que esa es la razón.
Excelente. Y justo antes de meternos en eso, hablabas del concepto del disco y de cómo fueron años bastante convulsionados, donde mencionaste que, lamentablemente, muchas cosas se siguen repitiendo. Dentro de esas canciones que forman parte del álbum, ¿hay alguna que, quizás, haya cambiado su significado con el paso del tiempo?
La verdad es que no. Creo que reflejan una realidad que se vive día a día y que todas las canciones marcan algo; es nuestra manera de decir las cosas. Como te decía antes, las letras siguen tan vigentes hoy como hace 30 años, porque venimos arrastrando problemáticas que ojalá cambien en algún momento. Estamos bastante golpeados y desilusionados con la situación política general del país, y nuestras letras suelen abordar esos temas sociales. Aunque también hay algunas más personales o momentos de diversión interpretando temas de otros músicos, como los covers que incluimos en Efecto Tequila, que sirven para recordar influencias musicales y disfrutar de tocar, en el fondo siento que las letras nos siguen representando plenamente en lo que decimos hasta el día de hoy.
También mencionás algo muy interesante: fue el primer disco en el que LETHAL pasó a ser una banda de cuatro integrantes. Si no recuerdo mal, Charly Guillén ya no formó parte de este trabajo y falleció poco tiempo después. A la hora de encarar un álbum con una guitarra menos, considerando que en este estilo las dos guitarras son fundamentales, ¿lo sentiste como un desafío o como una nueva aventura en la forma de componer? ¿Qué sentías en esa época?
Sí, la verdad que lo sentimos muchísimo en esa época, porque fue un golpe emocional muy duro. En ese momento no nos encontrábamos; vimos todo el proceso de Charly, quien en las últimas giras ya estaba enfermo y había días en los que no podía tocar. En aquel entonces girábamos intensamente, a veces un par de semanas en un micro de gira, y Charly sufría un desgaste impresionante. Luego de un show particular, sus defensas quedaban tan bajas que al día siguiente por ahí tenía 40 grados de fiebre y se tenía que quedar en el hotel; teníamos que tocar y él no estaba en condiciones físicas para hacerlo, por lo que salíamos con una guitarra menos. Así ocurrió en las últimas giras con él, donde ya no se encontraba bien física ni mentalmente. Fue entonces cuando nos dijo: “Muchachos, bajen los equipos en casa porque no puedo seguir adelante; no me siento bien anímicamente”. Su hermano Marcelo Guillén, quien era nuestro manager en ese momento, también nos dijo: “Chicos, yo tampoco puedo seguir; estando mi hermano así de grave en casa, me siento muy mal continuando con la gira y todo lo que eso implica”. Todas esas cosas nos golpearon bastante. Fue difícil pensar en otro guitarrista para reemplazarlo; si queríamos, podíamos buscar y habrían venido músicos, pero sentíamos que Charly era irreemplazable para nosotros. Seguimos ensayando sin él porque pasaba lo mismo que en las giras: ya no podía asistir. Así, de a poco y sin proponérnoslo, nos fuimos afianzando entre los cuatro y empezamos a componer temas juntos. Como suele suceder con el tiempo, las cosas fluyen espontáneamente a partir de las necesidades y del momento. Decidimos continuar como cuarteto, nos acostumbramos a esa dinámica y seguimos hacia adelante.
Bien, obviamente que cada disco marcó su etapa también, pero Efecto Tequila estuvo atravesado por varias cuestiones extramusicales. ¿Vos crees que al día de hoy, de toda la discografía, es uno de los discos que más se enalteció con todos estos desafíos que surgieron, o quedan en un segundo plano?
Asimismo, representó un período complejo en lo operativo. Hoy, con la perspectiva histórica, parece algo insólito, pero eran situaciones habituales del momento. La idea inicial contemplaba únicamente un EP de cuatro canciones, tal como habíamos acordado en su momento con Iguana Records, pero después de desvincularnos de BMG y la posterior incorporación al catálogo de Roadrunner, la compañía exigió un disco de duración completa, y resolvimos sumar composiciones previas como Rompiendo el Silencio, El Paso Final y Warriors para completar el repertorio. Aunque las presiones administrativas resultaban desgastantes para la agrupación, superamos la adversidad y quedamos plenamente satisfechos con el resultado registrado en el estudio. También quedó postergado el tour latinoamericano comprometido junto a ÁNGELES DEL INFIERNO y BARÓN ROJO, pero cada etapa de LETHAL tiene sus virtudes, sus contratiempos y una identidad irrepetible dentro de nuestra trayectoria.
No sé si vos no te vas a acordar, pero esa época era levantarse en la mañana y decir: ¿Cuál es el riesgo país hoy? “Ahora 500, mañana era de 430”, o sea, vivíamos más pendientes del riesgo país que de la hora, y era un tema que corría también en esa época. Había un montón de factores menores también que influyeron para que ese disco sea Efecto Tequila. Después, otra de las cosas que pasaba era que el nombre un poco se decidió también porque justo un amigo había viajado a México y había traído tequila y unas cuantas bebidas. Y bueno, en un día del ensayo, pasaron todas las cosas que pasan en ese momento y que no las planificas (risas); si bien fue un ensayo donde, bueno, terminamos bastante mamados, pero bueno, fueron días donde justo estábamos en la composición de los temas y estas cosas van fluyendo en el momento que por ahí le dan el nombre al disco. Hoy por ahí decís: “¿Por qué Efecto Tequila?” Y bueno, nosotros sabemos muy bien por qué Efecto Tequila, por un montón de cosas más: por la parte mexicanizada, y por eso el disco está representado con una piedra donde está el dólar, simbolizando el capitalismo, y el nativo, el indio colgado y sometido bajo el capitalismo, bajo el dólar, y también es un poco lo que representa la tapa del disco, si vamos al caso. Si abrís la tapa, está el efecto tequila; las botellas aparecen como el descontrol de lo esencial.
Hay una falacia que dice que todo tiempo pasado fue mejor, y vos ya mencionaste ahora todos los conflictos que hubo detrás del Efecto Tequila. Pero también tuvo su beneficio: ustedes estaban en una buena salud en términos de gira, firmados con Roadrunner Records, que es algo que hoy por hoy una banda de Argentina sería casi imposible de lograr. ¿Vos creés efectivamente que todo tiempo pasado era mejor?
Si lo comparás con la actualidad de LETHAL, es difícil decidirlo. Tuvimos mucho apoyo y giramos muchísimo; si voy a lo que tocamos y a las posibilidades que tuvimos, diría que un poco sí, pero creo que los 80s fueron un semillero de bandas de metal, no solo acá, sino a nivel mundial. Tuvimos la suerte de pertenecer a esa etapa en la que surgió el metal en Argentina, especialmente con V8, que fue de las primeras en transformarse en una banda de metal con todas las letras, junto a muchas otras que surgieron en esa época y que son muy respetadas. Después, el uno a uno nos permitió salir en micros de gira durante semanas; hubo años en los que hicimos más de 200 shows en un año, tocando de miércoles a domingo. En cuanto a eso, podría decir que fue mejor porque hoy en día es imposible hacer algo así por una cuestión de costos, pero actualmente tenemos otras ventajas: la tecnología ha avanzado muchísimo en cuanto a difusión. Hoy grabas un disco en la habitación de tu casa y apretando un botón en YouTube o en las redes sociales podés hacerte conocido en cinco minutos de acá a Japón, algo que antes no pasaba. Cada época marca un tiempo en el cual estás inmerso, por lo que es difícil asegurar algo; quizás dentro de 40 o 50 años digan que esta etapa fue la mejor. Para mí, no todo tiempo pasado fue mejor: cada época tuvo sus verdades.
Claro, si vamos al caso contrario, al pasar los años uno empieza a renegar de ciertas cosas que por ahí hizo de joven y que podrías haber hecho mejor, o las tendría que haber hecho de otra forma. ¿Hay alguna canción, alguna decisión o aspecto de lo que fue Efecto Tequila que hoy dirías: “Che, esto lo hice así, pero lo haría totalmente distinto”?
En cuanto a lo musical, no, porque volvemos a lo de siempre: nosotros siempre compusimos los temas según el momento histórico que nos tocaba vivir. Quizás cambiaría el no haber firmado esos contratos draconianos con las compañías discográficas, contratos de por vida donde los temas que vos mismo compusiste ya no te pertenecen y no podés manejarlos libremente o tenés que pedir permiso. Imaginate que en esa época, para una banda de metal, grabar en un estudio valía entre 150 y 200 dólares la hora. Por el afán de grabar un disco, aceptábamos firmar contratos donde perdíamos los derechos de autor a favor de la productora. No solo nos pasó a nosotros, sino a un montón de bandas que hoy no tienen control sobre sus propios temas. Con las herramientas, la perspectiva y la tecnología de hoy en día no lo volveríamos a hacer jamás; uno preferiría autoproducirse o llegar a arreglos donde mantenga los derechos sobre sus obras. Pero en lo estrictamente musical no cambiaría nada, porque la música refleja exactamente cada etapa de nuestra vida.
Siguiendo el curso natural, en los últimos meses, te tocó atravesar una situación física complicada, que te alejó de los escenarios. Ahora no recuerdo alguna otra circunstancia donde estuvieras fuera de las giras, pero después de tantos años de tocar seguido, ¿descubriste algo sobre vos mismo durante este tiempo al estar privado del escenario?
Sí, ¡que soy bastante irrompible (risas)! Hablando en serio, me estoy recuperando bastante bien. Fue un accidente laboral, totalmente inesperado y que no tuvo nada que ver con andar en moto. Muchos me preguntaron si me había pasado algo con la moto, porque suelo andar en ella, pero no: se me cayó un molde de una inyectora que pesaba unos 700 kilos sobre el pie mientras trabajaba. De un segundo a otro la vida te cambia así. Gracias a Dios no perdí el pie, aunque sufrí una fractura expuesta de tibia y peroné con aplastamiento, además de luxación de tobillo. En esta etapa de recuperación pude recobrar la tranquilidad para componer algunas canciones, tocar la guitarra en casa y bajar los decibeles de cómo venía. Llevaba un ritmo muy acelerado, con muchas horas de trabajo, de calle, de gira con los pibes y de gimnasio; a las corridas todo el día. De repente la vida te da un cachetazo y te frena. Esto sirve como muestra de que hay que tomarse las cosas con más calma. Aprendí que en estos meses de tranquilidad y dolor hay que bajar las revoluciones. Este tiempo me sirvió para reflexionar sobre la vida, sobre lo frágiles que somos y sobre la enorme necesidad que tengo de volver a los escenarios. Extraño mucho eso, pero me reconforta tomar la guitarra acústica, componer temas y mantenerme activo hablando con los chicos a la distancia, ya sea por teléfono o mensajes.
Aun estando en casa, pude seguir adelante y contar con la colaboración de amigos cantantes que ocuparon mi lugar para cumplir con los compromisos que la banda ya tenía pautados. Estos shows no se organizan de un día para otro, sino con meses o hasta medio año de anticipación. Había compromisos asumidos, palabra dada y gente trabajando en la venta de entradas y la puesta en escena. Había que sortear esos obstáculos y, por suerte, conté con estos amigos, colegas y compañeros de ruta que pudieron reemplazarme para que la banda siguiera adelante. Varios de ellos van a estar acompañándome el 19 cuando vuelva a subir al escenario. Solo tengo palabras de agradecimiento para todas las personas que me ayudaron. Este parate me permitió darme cuenta de que en el ambiente del metal hay muchísima gente buena de verdad. A pesar del sufrimiento, estas enseñanzas de la vida traen grandes satisfacciones.

A esta altura ya no tenés nada que demostrar. Con la carrera que tenés, después de tantos años y de este impedimento, te noto con ganas también. ¿Qué es lo que a vos todavía te obliga o te hace querer decir “quiero seguir haciendo música con LETHAL, seguir girando y demás”?
Creo que primero es una satisfacción personal; uno hace música porque es la manera que tiene de expresarse. En mi caso, hablo como artista, porque, al igual que un actor de teatro, a los músicos las cosas nos fluyen desde las ganas de transmitir algo. En mi caso, a través de la guitarra o del canto, puedo decir con palabras o letras cosas que quizás de otra forma no me saldrían. Siempre fui una persona muy tímida, desde chico, y encontré en la música la manera de expresar lo que no puedo en una charla cotidiana. Por eso hay gente que, cuando me ve fuera del escenario o en el trabajo, me dice que soy muy callado y le cuesta creer que sea la misma persona que ven arriba del escenario. Básicamente, es eso: poder seguir expresándome a través de canciones y compartirlas con amigos y con el público me hace bien. En el momento en que pisás el escenario, sos verdaderamente vos y todo lo demás pasa a ser un accesorio. Te preparás para esas dos horas y, aunque se pasen volando, te quedás esperando la próxima tocada para volver a ser vos mismo. Eso es lo que me mantiene vivo y lo que me sostuvo durante este traspié, esperando este reencuentro que va a ser el 19 de septiembre en Uniclub. Así que los invito a todos a venir porque me van a dar la fuerza necesaria para seguir con mi recuperación. Quizás no esté al cien por cien desde lo físico, pero voy a dar todo lo que esté de mí para que sea una gran noche.
¿Vas a hacer la gran Dave Grohl con la silla o vas a intentar cantar normal?
Voy a intentar cantar parado; si es necesario, voy a estar con la silla, pero por suerte la estoy dejando y de a poco me incorporé con muletas. Si me duele mucho en algún momento, capaz me arrimen una banqueta, pero voy a intentarlo, voy a poner toda mi fuerza para estar bien; mejor dicho, la música me va a dar la fuerza necesaria para sortear cualquier obstáculo, porque ese es el poder de la música y del metal también, que es una música poderosa y que corre por la sangre de nuestras venas. Y aparte, ahora la voy a tener metal en los huesos (risas); el metal lo voy a tener con los clavos y la chapa que me pusieron.
Para ir cerrando, ¡vamos al motivo principal de la charla! ¿Qué es el show en Uniclub, donde tocarán bandas soporte con músicos jóvenes y asistirá mucho público joven? Para muchos será la primera vez que los vean en vivo. ¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones entiendan sobre LETHAL que quizás no perciben solo escuchando los discos?
¡Muchas cosas! Lo principal que les pido es que vengan temprano, porque arranca a las 19 hs. Van a estar tocando GOLGOTHA, PISTONHEAD y POST MORTEM, que son bandas de primerísimo nivel. Les pido que no vengan solo a ver a LETHAL, sino desde el primer momento, porque todas las bandas necesitan el apoyo del público, desde la primera hasta la última. Sobre todo en Capital, donde las fechas terminan temprano en Uniclub; a las 19 hs. empieza y a las 23 hs. ya nos tenemos que ir, a diferencia del conurbano, donde la gente suele llegar más tarde. Por eso el pedido es que vengan temprano para bancar a todas las bandas. Todos fuimos en algún momento la banda que abría y necesitamos ese apoyo. Después de 40 años podemos estar encabezando en este lugar, pero arrancamos igual: sin redes sociales, repartiendo volantes hechos a mano y pegando carteles en la calle con mi camioneta. Todos pasamos por esa etapa inicial. Así que, por favor, amigos, vengan a compartir lo que va a ser una noche especial con bandas que suenan de primera.
Buenísimo, ¿qué consideras que es más difícil para vos? ¿Hacer que un disco sobreviva y esté vigente después de treinta años o que una banda sobreviva treinta años?
Creo que un poco de las dos cosas: por un lado, se trata de intentar emular el disco a pesar del paso del tiempo y recrearlo en este momento. Obviamente, va a sonar al LETHAL de hoy, con otra formación, pero creo que nunca perdimos la esencia; la hemos conservado a través de los años. Por otro lado, hacer que la banda sobreviva treinta o cuarenta años también es sumamente difícil hoy en día, porque todo fluye mucho más rápido y las cosas suelen durar segundos, como cuando pasás el dedo en TikTok o Instagram. Que una banda sobreviva cuarenta años, porque el año que viene cumplimos cuatro décadas, pero ahora festejamos los treinta de Efecto Tequila, y eso es tremendo. Siento un orgullo especial por eso. Hemos pasado por miles de tormentas y, aun así, sobrevivimos. En estos tiempos donde un grupo graba dos o tres discos y se separa, o donde hay músicos en varias bandas al mismo tiempo, mantenerse unidos a lo largo del tiempo es un logro increíble.
Bueno, Tito, te agradezco el tiempo y la predisposición. ¡Te dejo este espacio por si querés invitar a la fecha, promocionar redes o dejar alguna reflexión! Estos últimos minutos son tuyos.
Bueno, queridos amigos, habla Tito, cantante de LETHAL. Me estoy recuperando de un accidente que me mantuvo cuatro meses alejado de los escenarios, así que los invito a todos a que vengan el 19 de septiembre a Uniclub. Vamos a estar tocando junto a GOLGOTHA, PISTONHEAD y POST MORTEM en lo que va a ser una fecha muy especial, al menos para mí. Los invito a acompañarme y compartir este reencuentro tan esperado tras este accidente. Va a ser una noche increíble en la que recrearemos el disco Efecto Tequila a treinta años de su salida. ¡Están todos invitados, amigos! ¡Espero verlos ahí, y un abrazo grande a todos los comandos letales!
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