OLD MAN’S CHILD llegará por primera vez a la Argentina el jueves 24 de septiembre para presentarse en Uniclub. No será solamente el debut local de una banda histórica: también permitirá presenciar el regreso de un proyecto que permaneció veinticinco años fuera de los escenarios y cuya actividad en vivo siempre fue excepcionalmente reducida.
Formada oficialmente en 1993, aunque sus orígenes se remontan a REQUIEM, banda de death y thrash metal creada en 1989, OLD MAN’S CHILD apareció durante uno de los períodos más intensos y creativos de la música extrema noruega. Mientras gran parte de la segunda ola del black metal buscaba una expresión deliberadamente primitiva, hostil y cruda, el grupo conducido por Galder tomó otra dirección: conservó la velocidad y la oscuridad del género, pero las combinó con melodías de guitarra, teclados atmosféricos, estructuras elaboradas y una producción cada vez más definida.
Esa identidad comenzó a consolidarse en la demo In the Shades of Life y quedó definitivamente plasmada en Born of the Flickering, su primer álbum, editado en 1996. Discos posteriores como The Pagan Prosperity, Ill-Natured Spiritual Invasion y Revelation 666 – The Curse of Damnation ayudaron a expandir las posibilidades del black metal melódico y sinfónico sin eliminar su agresividad. Por esa razón, OLD MAN’S CHILD debe ser comprendida junto a nombres como DIMMU BORGIR, EMPEROR y THE KOVENANT, aunque siempre conservó una personalidad más concentrada en los riffs y en la visión individual de su creador.
La historia del grupo resulta inseparable de Galder, cantante, guitarrista, compositor y multiinstrumentista que progresivamente convirtió a OLD MAN’S CHILD en una obra personal. En varios discos grabó las guitarras, el bajo, los teclados y las voces, acompañado por bateristas capaces de responder a la complejidad de sus composiciones. Entre ellos estuvieron Gene Hoglan, responsable de la batería de Ill-Natured Spiritual Invasion; Nicholas Barker, quien participó en In Defiance of Existence; y Peter Wildoer, presente en Slaves of the World, último álbum del grupo, publicado en 2009.
En 2000, Galder ingresó a DIMMU BORGIR y durante casi veinticinco años se convirtió en una de las piezas centrales de su formación. Esa actividad internacional fue relegando a OLD MAN’S CHILD, que continuó editando discos, pero dejó de tocar en vivo. La situación cambió en agosto de 2024, cuando el músico abandonó DIMMU BORGIR para volver a concentrarse en su propia banda. El regreso a los escenarios se produjo en 2025, un cuarto de siglo después de sus últimas presentaciones. Hoest, líder de TAAKE, colaboró como cantante durante los dos primeros conciertos, pero luego Galder recuperó su lugar frente al micrófono.
La formación que llegará a la Argentina reúne a Galder en voz y guitarra, Terje “Cyrus” Andersen en guitarra, Christian “Elvorn” Hagen en bajo y Kenneth “Tjodalv” Åkesson en batería. Los tres músicos que acompañan a Galder están vinculados a SUSPERIA, mientras que Cyrus también trabajó en vivo con SATYRICON y DIMMU BORGIR. La presencia de Tjodalv posee un valor especial: participó en el nacimiento de OLD MAN’S CHILD, grabó su primera demo y Born of the Flickering, y fue uno de los primeros integrantes de DIMMU BORGIR.
El repertorio actual recupera principalmente los primeros cuatro discos, el período más celebrado de su catálogo. Galder incluso reconstruyó desde cero los teclados originales para reproducir los sonidos utilizados durante los años noventa. A eso se suma la preparación de un nuevo álbum, el primero desde Slaves of the World, confirmando que esta reunión no busca limitarse a administrar la nostalgia.
La primera visita de OLD MAN’S CHILD resulta importante porque permitirá ver a uno de los proyectos que verdaderamente participaron en la transformación del black metal noruego. No es una banda contemporánea imitando el sonido de los noventa, sino uno de sus creadores originales, nuevamente activo después de un silencio escénico de veinticinco años.
Cinco canciones fundamentales
- King of the Dark Ages, de Born of the Flickering. Oscuridad medieval, melodías sombrías y la identidad de su primera etapa.
- Doommaker, de The Pagan Prosperity. Velocidad, riffs filosos y una estructura directa sin abandonar los arreglos melódicos.
- Towards Eternity, de Ill-Natured Spiritual Invasion. Uno de sus puntos creativos más altos, impulsado por la extraordinaria batería de Gene Hoglan.
- Unholy Vivid Innocence, de Revelation 666 – The Curse of Damnation. El costado más elaborado, atmosférico y sinfónico del grupo.
- Black Seeds on Virgin Soil, de In Defiance of Existence. Precisión técnica, riffs cortantes y la potencia de Nicholas Barker.
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