Año: 2026 | País: Alemania | Género: Post Rock/Shoegaze | Sello: Magnetic Eye Records | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠ (6/10)
Dejándose guiar por las etiquetas, el primer pensamiento que atraviesa al escuchar el nuevo trabajo de BEES MADE HONEY IN THE VEIN TREE es que este cuarteto alemán hace un post rock con sus clásicos elementos: crescendos eternos, paredes de distorsión y acoples de guitarra ensordecedores. Ahora, para aquel que disponga de un poco más de curiosidad o paciencia, se dejan ver algunos condimentos que diferencian la propuesta de esta banda de los cientos de clones que andan por ahí: experimentos con el shoegaze, la psicodelia e incluso, como se han permitido en trabajos anteriores, el doom. Este carácter híbrido les ha dado resultados satisfactorios en, por ejemplo, Aion (2023), su trabajo anterior. Pero es justamente esa búsqueda inquieta la que ahora en In Between Strides pareciera hacerles perder la brújula, al menos por momentos, dando como resultado un trabajo con episodios de reposo un tanto excesivos y peligrosamente evasivos para todo aquel que no disponga de la tolerancia que un disco de este estilo requiere. Para que se entienda mejor, que haya canciones como Respise, donde un yeite acústico se repite en loop durante casi la totalidad de la canción, logra que la tentación de adelantar al siguiente tema aparezca. Algo similar ocurre en Elisa, donde las capas de ruido blanco terminan por desorientar cualquier atisbo de melodía o motivo, hundiendo la experiencia en unos casi eternos nueve minutos.

Sin embargo, hay que ser justos y reconocer que en aquellos tracks donde la banda parece despertar y olvidarse de las ambientaciones excesivas, logran una cohesión y una construcción más que disfrutable: basta con chequear Clutching At Straws para apreciar el lado salvaje que parece esconderse a lo largo de gran parte del disco. Con fraseos violentos pero emotivos, sumados a la voz melódica del cantante Simon Weinreich, la canción se enarbola sin dudas como lo más destacado de la placa, mérito que comparte con el cierre de la mano de Return, Precipice y su energía siniestra dominada por los tonos bajos y las capas de acoples. Es levemente decepcionante tener que esperar al cierre del álbum para apreciar a la banda en toda su gracia, tanto compositiva como técnica, pero tiene su recompensa: tanto la dupla de guitarras confirmada por Weinreich y Lucas Dreher como la batería estruendosa de Marc Dreher se dejan oír como uno de los grandes atractivos de la banda.
No hay dudas de que BEES MADE HONEY IN THE VEIN TREE es una agrupación con herramientas valiosas y que, cuando parecen soltar su energía, logran composiciones emotivas e interesantes. Cuentan con una rareza dentro del género, que es la inclusión de un cantante, y demuestran que es un arma a jugar a su favor, algo que queda claro en la primera canción del disco Departure, donde la sensación de estar escuchando una jam en la sala de ensayo se diluye gracias a la irrupción de la voz de Weinreich y, sin dudas, la salva del agotamiento.
El gran desafío en In Between Strides pareciera ser entonces la escucha ininterrumpida, esa clave que logra que un disco penetre en el inconsciente de la forma que corresponde, algo que, teniendo casi la mitad de un álbum ocupada por sonido ambiente, se complica un poco. Le quedará al postrockero refugiarse en los muy buenos destellos de energía y agallas que la placa ofrece, por efímeros que sean. Si no, siempre es buena idea escuchar lo último de RUSSIAN CIRCLES.
Texto: Franco Felice

