Entrevistamos a Felipe Andreoli de MASTERS OF VOICES: “La canción siempre está por encima de cualquier interpretación individual”


Masters Of Voices llega a Buenos Aires el 9 de julio de 2026 en el Teatro Vorterix con un seleccionado vocal de peso pesado: Eric Martin, Tim “Ripper” Owens, Jeff Scott Soto y Edu Falaschi. En esa maquinaria de clásicos del hard rock, el heavy metal, el AOR y el metal melódico, el bajo estará en manos de Felipe Andreoli, pieza histórica de ANGRA y uno de los músicos brasileños más respetados de su generación.

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Nacido en São Paulo y bajista desde la adolescencia, Felipe Andreoli construyó una carrera marcada por la precisión técnica, la versatilidad y una identidad sonora reconocible dentro del metal sudamericano. Su ingreso a ANGRA a comienzos de los años 2000 lo ubicó en una etapa decisiva para la banda, con discos y giras que consolidaron una nueva era del grupo a nivel internacional. A la vez, su recorrido se expandió hacia proyectos como ALMAH, el trabajo solista de Kiko Loureiro, 4Action y distintas colaboraciones que lo llevaron por escenarios de varios continentes. Productor, docente y músico de recursos amplios, Andreoli llega a Masters Of Voices no como un acompañante de lujo, sino como uno de esos bajistas capaces de ordenar, empujar y darle columna vertebral a un repertorio donde cada canción carga historia propia.

Masters Of Voices reúne repertorios muy distintos: MR. BIG, JUDAS PRIEST, JOURNEY, TALISMAN, ANGRA y ALMAH. ¿Cómo se prepara un bajista para tocar canciones que pertenecen a lenguajes tan diferentes sin que el show parezca un compilado sin identidad?

En realidad, para mí tocar todo este repertorio es algo muy natural, porque encaja perfectamente dentro del universo musical en el que siempre me he movido, aunque cada banda tenga su propia identidad. MR. BIG, por ejemplo, es una banda con la que crecí. Incluso tuve una banda tributo, así que conozco muy bien esas canciones. Lo mismo ocurre con JUDAS PRIEST, JOURNEY, TALISMAN, YNGWIE MALMSTEEN y muchas otras referencias que han formado parte de mi trayectoria como músico. Mi papel es interpretar estas canciones respetando siempre los arreglos originales y aquello que las hizo especiales para el público. Al mismo tiempo, creo que cada músico termina aportando su propia voz y personalidad a la interpretación. Como soy, ante todo, un bajista de rock y metal, me resulta muy natural moverme entre estos diferentes repertorios sin que suene forzado, manteniendo la esencia de cada canción y, al mismo tiempo, aportando algo propio.

En un proyecto así, donde el nombre fuerte está puesto en las voces, ¿cuál es el lugar real de la banda? ¿Tiene que ser invisible, sostener todo desde atrás, o también puede imprimir carácter propio?

No creo demasiado en la idea de que músicos con personalidad e identidad propias puedan ser completamente invisibles. Sin embargo, en un espectáculo como este, las verdaderas protagonistas no son necesariamente las voces, sino las canciones. Son temas que forman parte de la vida de la gente y que tienen un significado muy especial para quienes los escuchan. Mi función, al igual que la de cualquier músico o cantante sobre el escenario, es hacer justicia a esas canciones y lograr que lleguen al corazón del público, ofreciéndoles la mejor interpretación posible. Por supuesto, cuando la prioridad es la canción, no tiene sentido intentar llamar la atención con exhibiciones innecesarias. Pero siempre existe la posibilidad de que cada músico aporte su propio matiz y haga que la experiencia sea divertida y auténtica, sin perder de vista lo más importante: la música misma.

Cuando una canción está tan asociada a una voz y a una banda determinada, ¿qué se respeta sí o sí y qué se puede mover para que funcione con otros músicos en vivo?

Creo que siempre existe cierto espacio para que los músicos que interpretan estas canciones aporten algo de su propia personalidad. La prueba es que muchas bandas han atravesado cambios de formación, incluso de cantante, y aun así esas nuevas incorporaciones dejaron una huella tan fuerte en el repertorio que, para muchos fans, esas canciones también les pertenecen. En un proyecto como este ocurre algo similar. Todos somos músicos con una personalidad artística bien definida, pero también somos lo suficientemente profesionales como para entender que estas canciones merecen respeto y fidelidad a sus arreglos originales. Por eso, el equilibrio surge de manera muy natural.

Venís de una escuela como ANGRA, donde el bajo no es solamente base sino también contrapunto, melodía, velocidad y precisión. ¿Cómo se traslada esa forma de tocar a canciones de hard rock más directo o de heavy metal más clásico?

Jamás intentaría hacer que las canciones de otras bandas sonaran como ANGRA. Es evidente que tengo una forma muy personal de tocar, pero esa personalidad suele manifestarse principalmente cuando participo en la creación de los arreglos. Incluso dentro de ANGRA, cuando toco canciones que no grabé originalmente, procuro ser muy respetuoso con los arreglos. Tal vez yo habría tomado decisiones distintas si hubiera participado en la grabación de esas canciones, pero el público las conoce y las ama tal como fueron registradas. Lo que sí puedo hacer es utilizar toda mi experiencia, mi técnica y mi sensibilidad musical para hacer justicia a esas composiciones. Al final, la canción siempre está por encima de cualquier interpretación individual. La canción es lo primero.

Con Edu Falaschi compartiste una parte central de la historia moderna de ANGRA. En este contexto, ¿se activa una memoria musical distinta cuando vuelve a sonar ese repertorio con él al frente?

Sin duda. Toqué con Edu durante muchos años, tanto en ANGRA como en ALMAH, y nuestra relación va mucho más allá del escenario. Existe una amistad personal que, afortunadamente, se ha fortalecido nuevamente en los últimos tiempos, especialmente a partir de los shows de reunión de ANGRA. Por eso, cuando subo al escenario con Edu, me siento muy cómodo, como en casa. Nos conocemos muy bien, tanto musical como personalmente. Y cuando dos músicos tienen ese nivel de conocimiento mutuo, muchas veces una simple mirada basta para entender lo que el otro quiere comunicar. Es algo muy especial cuando se alcanza ese tipo de complicidad.

Hay temas que el público no escucha solamente como canciones: los escucha como recuerdos personales. ¿Cómo se toca una canción clásica sin quedar preso de la nostalgia?

Como mencioné antes, creo que existe un equilibrio muy importante entre interpretar un clásico y hacerlo con tu propia voz. Mi sonido de bajo es diferente, mi forma de tocar es diferente y también lo es mi manera de entender estas canciones en comparación con los bajistas que las grabaron originalmente. Nunca intento hacer algo que esté fuera de contexto. Cuando aporto algo de mi personalidad a una canción, siempre procuro hacerlo dentro del lenguaje y de la intención que esa obra ya tiene. Creo que la experiencia acumulada a lo largo de tantos años tocando y grabando me permite encontrar ese equilibrio con bastante naturalidad.

En el heavy metal muchas veces se habla del cantante, del guitarrista o del baterista, pero el bajo suele ser el lugar donde se decide si una banda camina o no camina. ¿Qué tiene que pasar abajo para que cuatro cantantes tan distintos puedan lucirse arriba?

Como bajista, entendí hace muchos años que el papel del bajo es, ante todo, un papel de fundamento. Se trata de preparar el terreno para que los demás instrumentos puedan brillar cuando llega su momento. Creo que el bajo, junto con la batería, es el responsable de dar pulso y dirección a la música. Muchas veces, cuando el bajo está haciendo perfectamente su trabajo, puede pasar desapercibido, y eso está bien. En ciertas canciones, su función no es llamar la atención. Por otro lado, hay repertorios donde el bajo tiene un rol más protagónico, como en MR. BIG o en muchas canciones de ANGRA. Pero incluso en esos casos, la prioridad sigue siendo la misma: construir una base sólida para que la música y los cantantes puedan expresarse de la mejor manera posible.

¿Qué tipo de ensayo exige un show de estas características: se trabaja más sobre la fidelidad a las versiones originales, sobre los tonos de cada cantante o sobre la dinámica general del espectáculo?

Cada cantante tiene sus propias preferencias sobre cómo debe interpretarse el repertorio. Hay algunos que prefieren una versión muy fiel a la grabación de estudio, mientras que otros se sienten más cómodos tomando como referencia alguna versión en vivo que se volvió especialmente conocida. Nuestro trabajo consiste en entender exactamente qué necesita cada cantante para sentirse cómodo sobre el escenario. Muchos de ellos interpretan estas canciones en tonalidades diferentes a las originales. Por eso, cuando nos preparamos para una gira de estas características, dedicamos mucho tiempo a conversar sobre el repertorio, las versiones que vamos a utilizar y las afinaciones más adecuadas para cada artista.

Tim “Ripper” Owens, Jeff Scott Soto, Eric Martin y Edu Falaschi vienen de escuelas vocales muy diferentes. Como músico de base, ¿se toca distinto detrás de una voz más agresiva, una más melódica, una más AOR o una más ligada al power metal?

Creo que más que la voz, es la propia canción la que determina el grado de agresividad o de suavidad con el que voy a tocar. Cada composición tiene una identidad, una energía y una intención determinadas, y es eso lo que guía la interpretación de toda la banda. Cuando existe una buena química entre los integrantes, ocurre una especie de magia en el escenario que permite que todos se entiendan de manera casi intuitiva. Con Edu Cominato, Léo Mancini y Marcelo Barbosa ya existe una conexión muy sólida, tanto a nivel personal como musical. Estoy seguro de que esa química será fundamental para ofrecer a los cantantes la base y el apoyo que necesitan para dar lo mejor de sí.

Brasil tiene una relación muy fuerte con el metal melódico y progresivo, y Argentina siempre tuvo un público muy intenso para ese tipo de música. ¿Qué lectura hacés hoy de esa conexión entre la escena brasileña, el público argentino y este tipo de shows latinoamericanos?

Tocar en América Latina siempre es algo muy especial. De hecho, creo que hasta nos malacostumbramos cuando tocamos con frecuencia en países como Brasil, Argentina o Chile. Cuando la gente dice que aquí está el mejor público del mundo, realmente no es una exageración. Un repertorio como el que presentamos en Masters Of Voices es el escenario perfecto para generar una reacción increíble del público. Y cuando eso sucede, se crea un intercambio de energía muy poderoso entre los músicos y la audiencia. Por eso estoy muy entusiasmado y con muchas ganas de esta gira. No solamente por la oportunidad de compartir escenario con músicos y cantantes extraordinarios, sino también por volver a visitar países latinoamericanos que siempre nos reciben con una pasión y un cariño realmente únicos.

Entrevista: Carlos noro
Fotos: Prensa
Agradecemos a Nicolás Tavella por la gestión de la entrevista.
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