SAVAGE MANIA – Demonic Assault


Año: 2026 | País: Suecia | Género: Thrash Metal | Sello: Fireflash Records | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠ (7/10)

Bollnäs, una ciudad ubicada al norte de Suecia, es la cuna de una joven banda que irrumpe con fuerza gracias a Demonic Assault, un debut tan feroz como prometedor. Técnicamente, el álbum no es un lanzamiento completamente nuevo, ya que SAVAGE MANIA lo había publicado de manera independiente hace aproximadamente un año, disponible únicamente en formato digital. Sin embargo, tras firmar con Fireflash Records, el material finalmente tendrá también su merecida edición física, algo más que lógico considerando el impacto que puede generar entre los seguidores del thrash más crudo y visceral que son fieles al formato.

Desde el primer minuto queda claro cuál es la propuesta del cuarteto sueco: un golpe directo, salvaje y sin demasiadas concesiones, profundamente arraigado en el ADN del thrash metal de los años 80’s. Inspirándose abiertamente en los grandes héroes del género, SAVAGE MANIA descarga una potencia implacable donde prácticamente no existen respiros, siendo la introducción el momento más calmo de todo el recorrido. Con una atmósfera inquietante y sombría, esa breve apertura prepara el terreno para el estallido inmediato de Undead rebirth, donde un riff claramente emparentado con el espíritu de SLAYER marca el inicio de la masacre sonora. Y esa influencia no aparece solamente como un guiño: a lo largo del álbum pueden encontrarse múltiples pasajes que evidencian cuánto impactó el legado del legendario grupo estadounidense en el sonido de la banda sueca. Los responsables de este disco son Viktor Lundberg en bajo, Viktor Suominen en batería, Jesper Jönsson en guitarra y Oliver Rytkönen en guitarra y voces, conformando una formación que, pese a su juventud, demuestra una química muy sólida y una claridad estilística sorprendente para tratarse de un debut.

Con menos de media hora de duración, Demonic Assault funciona como piña al mentón: un ataque de thrash metal puro y duro donde prácticamente no hay lugar para momentos flojos ni desviaciones innecesarias, que termina siendo una de las mayores virtudes del disco. No es un álbum que busque reinventar el género ni sorprender desde la innovación técnica o conceptual, lo que genera entusiasmo es otra cosa: la intensidad salvaje y el compromiso absoluto con la agresividad. El foco está puesto en la brutalidad, en el riff filoso y en la violencia sonora constante, algo que convierte canciones como Master of Hell en auténticas bombas para cualquier fanático más desaforado. La agresividad y cierta mentalidad rebelde atraviesan todo el trabajo, aunque la banda también encuentra momentos para incorporar variantes cercanas al punk o incluso al speed metal. The face of death, por ejemplo, deja entrever algunos solos que recuerdan a los primeros años de KREATOR, mientras que Remorse evidencia una influencia muy marcada de MOTÖRHEAD integrada de manera completamente natural dentro de la estructura thrash del álbum.

Algo similar ocurre en Storm of steel, donde aparecen ciertos matices cercanos al espíritu destructivo de WHIPLASH. En el tramo final del disco, aunque las composiciones continúan moviéndose dentro de la misma línea estilística, algo que en este contexto jamás representa un problema, la banda sigue sosteniendo la intensidad con temas frenéticos como Fasttrack, que dura menos de dos minutos a puro vértigo, hasta desembocar finalmente en la canción homónima que cierra el trabajo. Allí parecen condensarse muchas de las virtudes principales del álbum: riffs demoledores, velocidad constante y un solo de guitarra particularmente estridente y caótico que funciona como broche de oro para una verdadera exhibición de riffing y energía descontrolada.

Demonic Assault termina sintiéndose como una auténtica joya de culto para cualquier amante del thrash metal más visceral y auténtico. Y probablemente parte de esa frescura tenga relación directa con las condiciones bajo las cuales fue grabado. El álbum fue registrado en apenas dos días dentro de un salón de skate utilizando una unidad móvil de Aftersound, una metodología que lejos de perjudicar el resultado termina potenciando todavía más la crudeza y espontaneidad del disco. El resultado es uno de los debuts de thrash metal más salvajes y genuinos que recuerdo en los últimos años, capturando de manera muy efectiva esa esencia peligrosa y callejera que definió a tantos clásicos de los años 80’s. La propuesta de SAVAGE MANIA como ya dijimos, no intenta reinventar absolutamente nada dentro del género, sino revitalizarlo, a través de una combinación explosiva entre energía vieja escuela y entusiasmo juvenil desbordante. Musicalmente, el álbum remite constantemente a obras fundamentales como Hell awaits de SLAYER o a los primeros trabajos de DESTRUCTION y KREATOR, recuperando esa sensación de caos controlado y violencia permanente que muchas bandas modernas parecen haber perdido en favor de producciones demasiado limpias o calculadas. Con menos de treinta minutos de duración, Demonic Assault se transforma entonces en una declaración de principios cargada de furia, velocidad y actitud, consolidando a SAVAGE MANIA como una banda a seguir muy de cerca dentro del circuito más underground y salvaje del thrash metal actual.

Texto: Luis Gallucci

Agradecemos a United Forces PR por la facilitación del material.
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