BLACK LABEL SOCIETY en vivo en Argentina, 2026: “A VOS AMIGO”


Fecha: Martes 28 de abril, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: Teatro Flores | Banda invitada: ESPINOZA

La nueva visita de BLACK LABEL SOCIETY al país se da en un momento dónde su líder y principal compositor Zakk Wylde atraviesa un renovado nivel de popularidad y exposición. Es que a su rol como guitarrista de unos reformados PANTERA en constante actividad se suma el peso de haber participado en el concierto despedida de OZZY OSBOURNE y todo lo que eso conlleva, algo que la muerte del madman propulsó a la categoría de mito. Por todo esto, y sumado al hecho de que la última visita de BLS había sido en 2019, la productora se vio obligada a colgar el cartel de “sold out” a ambas presentaciones que el cuarteto ofrecería en Buenos Aires: una el lunes 27 en Groove y otra al día siguiente en El Teatro Flores el cual estaba abarrotado como pocas veces. La realidad demostró que el proyecto de Wylde siempre fue bien recibido en suelo argentino pero esta ocasión tiene algo de especial y particular y los motivos son más que claros: en el aire hay una sensación de homenaje a quien fue la figura número uno del género y cuya ausencia todavía le cuesta asimilar al metalero promedio. Por algo la cantidad de remeras de BLACK SABBATH o de OZZY solista casi que superaban en número a las de la banda que iba a tocar esa noche, y la oportunidad de poder disfrutar en vivo de la primera actuación de Wylde en el país, luego del trágico hecho, tenía un condimento emocional más que palpable. Esta sensación de homenaje que impregnó la noche se hizo presente desde es acto soporte, dónde los muchachos de ESPINOZA se anotaron varios puntos al momento de interpretar Triunfo de ALMAFUERTE y generar así la efervescencia en clave local y recordar a quien fue el estandarte pesado de estás pampas, otro ausente al que también cuesta dejar atrás. Incluso la previa de BLACK LABEL SOCIETY cumple con el mandato de la nostalgia y el recuerdo: con el telón sobre el escenario y minutos antes de que la banda salga a escena, un curioso smash de War Pigs y Whole Lotta Love encendió los primeros momentos de agite e incluso se armó algún pogo.

A Zakk Wylde solamente le basta con levantar el puño y exhibir su guitarra para encender la mecha, lo cual queda demostrado cuando Funeral Bell y ese riff a prueba de balas da inicio a la fiesta y durante cinco minutos todo es celebración y vasos de cerveza en alto. La lista de temas, idéntica a la de la noche anterior, comprende específicamente el trabajo post The Blessed Hellride y tiene fuerte presencia en los últimos 15 años de la banda, sirviendo de excusa para probar en vivo Engines of Demolition, última placa discográfica del cuarteto editada este mismo año. A medida que la lista avanza, Destroy & Conquer y A Love Unreal dejan un tendal de groove y precisión, y la certeza de que BLACK LABEL SOCIETY juega de local en nuestro país no hace más que crecer: la entrega es total, sin discriminar discos ni climas, al punto que al momento en que Zakk se sienta al piano para interpretar la emotiva balada In This River la ovación y los cantos no cesan en ningún momento, aunque matizados por la cuota sentimental y ni hablar cuando el líder anuncia que dedica esta canción a los hermanos Abbott, a quienes hoy homenajea por el mundo junto a sus ex compañeros de PANTERA. La capacidad de manejar ambos climas es destacable en Wylde y el resto de la banda acompaña de forma sólida, llenando cada espacio que marea rockera sostiene. El bajista John DeServio no ofrece un despliegue tan llamativo sobre el escenario pero desde su lugar y en aparente apatía construye un muro de graves difícil de ignorar junto al baterista Jeff Fabb. Es sin dudas el rol del segundo guitarrista Darío Lorina el más admirado e incluso quien da la sensación de ser un ladero inmejorable para el rol de guitar hero que Wylde expone. Con un gusto inmejorable para solear y una técnica soberbia, Lorina se lleva unos cuantos aplausos luego de los solos de Heart of Darkness y Set You Free

En determinado momento la noche vuelve a su color original de homenaje y el público no puede más que sorprenderse cuando el riff de No More Tears llega a sus oídos. Interpretada por la mitad y con un desempeño vocal dudoso por parte de Wylde, la canción sirve como el primer homenaje a OZZY de parte de Wylde quien decide recordar el primer disco de estudio que grabó con el principe de las tinieblas allá por finales de los 80. Más como un permitido en clave cariñosa que como una interpretación sólida, la inclusión de la canción en el setlist inaugura la parte más esperada de la noche y es la que incluye un repertorio basado mayormente en Mafia y The Blessed Hellride, la dupla más celebradas de la discografia de BLS. Así, Fire It Up y especialmente Suicide Messiah se esparcen como una bomba atómica a lo largo del Teatro y ponen a prueba la resistencia del público, a esta altura conservando una admirable entrega física a excepción de algún desmayado que fue retirado oportunamente.

Con un Zakk que comenzaba a acusar cansancio en una voz que no flaqueó a lo largo de la noche, llegó el segundo momento de recordar a OZZY y Zakk, nuevamente al piano, interpretó la reciente balada Ozzy’s Song dónde le declara todo su amor y agradecimiento en una letra que hizo lagrimear a más de uno. Con imágenes de un joven Osbourne en las pantallas, los incesantes “Ozzy, Ozzy” generaron un efecto dramático pocas veces visto en un recital de Heavy Metal, mientras Wylde no dejaba de señalar ocasionalmente al cielo y se besaba la punta de los dedos. Promediando el final y luego de una jam instrumental, la banda da otro golpe certero y cierra con Stillborn, uno de los puntos altos de The Blessed Hellride que recuerdan por qué se trata de uno de los discos más excitantes del metal de los últimos veinte años. Sin demasiado por parte de la banda pero con un Zakk subido a la tarima y regalando púas, la banda se retira y la lenta procesión de salida comienza mientras comentarios acerca del buen sonido y la lista de temas se dejaban escuchar. 

La nueva visita de BLACK LABEL SOCIETY a la Argentina se hizo esperar pero valió la pena. En la que fue una noche de distorsión y homenajes a próceres de la música pesada, Zakk Wylde reafirmó que su campamento tiene un estatus poco menos que icónico en nuestro país.

Texto: Franco Felice

Fotos: Cortesía Julián Sabra (producción) 

Agradecemos a HP Prensa por la acreditación al evento.

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