Fecha: Sábado 7 de febrero, 2026 | Hora: 20:00 hs. | Lugar: Teatro Flores | Ciudad: C.A.B.A. | Bandas invitadas: No hubieron
O´CONNOR lo hizo otra vez. ¿Qué más muestras debe dar este hombre para reconfirmar que es uno de los valores más grandes de nuestra nación metalera? Su paso por HERMÉTICA fue deslumbrante y nadie discute eso. Su carrera con MALÓN revalidó lo hecho anteriormente y su proyecto solista, proyecto que ya va camino a treinta años, siguió la misma senda del éxito, mientras que en paralelo, de manera fructífera, revivió sus inicios con LA H NO MURIÓ. A pesar de esto, siempre existirá gente que lo va a defenestrar, ya que han hecho propia una riña ajena. Lo sucedido tras la disolución de HERMÉTICA, con la disputa entre Ricardo Iorio y el resto de la banda, es una pelea aún misteriosa y que, al parecer, luego de tantos años, morirá en la tumba. Pero, por otro lado, es un poco como discutir si mejor fue el Diego o si lo es Messi, pregunta que carece de sentido. ¿Por qué comparar cuando podemos disfrutar de tener a los dos mejores del mundo? De igual modo, en nuestra escena metalera, ¿por qué enaltecer a uno o denigrar al otro cuando ambos han dado tanto y sin lugar a dudas son pilares de nuestra música y de ese género que tanto amamos? No quiere decir que lo hecho por los dos guste, sino que es respetar la posición que ambos tienen, el rango que la vida les dio por el aporte a nuestra música y a nuestro país.
El año pasado, en el Teatro Vorterix, Claudio O’Connor decidió reunirse en el escenario con DARLOTODO. La banda liderada por Penumbra es una formación joven, de carrera corta, pero en progreso constante y con gran proyección, que ha sabido amalgamarse a la perfección con él y sus ideas. Tanto es así que tienen programado entrar al estudio este año y dar a luz a su primera colaboración conjunta. Esto, nuevamente, revalida que no fue una reunión más del montón. Es parte de una nueva unión que, como todas las anteriores en donde participó O´CONNOR, tiene aroma a que saldrá bien. Y, al igual que en el Vorterix, este año redoblaron la apuesta con una cita que tuvo lugar el 7 de febrero en el Teatro de Flores, con un recinto colmado que apostó, otra vez, a este nuevo proyecto.
Minutos pasadas las 20 horas, DARLOTODO abrió el telón para los presentes, que tímidamente fueron llenando cada hueco del teatro. La banda de Lucas Aguirre (voz), Adrián Basile (guitarra), Juan Francisco Massot (bajo) y Penumbra (batería) calentó la previa con un repertorio escueto, pero muy enérgico, y que, si bien el grueso de la gente fue a ver otra cosa, la calidez y la buena vibra emanada hacia el escenario fue notoria y muy bien recibida por los músicos. Hay una disonancia clara entre ambas propuestas de la noche, ya que una pasea por el nü metal, mientras Claudio O’Connor transita un heavy más clásico y sin concesiones. A pesar de esto, y tras lo demostrado el año pasado, la expectativa frente a este nuevo show entre ambas bandas era enorme y la venta de merchandising así lo demostró. Tras poco más de 25 minutos, concluyó la actuación del equipo de Penumbra, quien, tras una buena ovación, con muchos elogios sobre todo para Lucas Aguirre, quien finalizó el espectáculo de rodillas, literalmente dándolo todo, dejó la mesa lista para el plato fuerte.
“…Baila la hinchada, baila, baila de corazón, somos los negros, somos los grasas, pero los chetos no”. Con ese himno que se escucha siempre que toca O´CONNOR con cualquiera de sus proyectos, fue aumentando la temperatura de Flores, hasta que las luces se esfumaron y se escuchó “…Habemus papam”. Con Claudio O’Connor vistiendo su outfit clásico, remera con la imagen de un torso esquelético y un largo tapado, La Maldad abrió el show, tal como sucedió en el Vorterix. Con un recinto colmado, saltando a la par de los riffs de Pehuén Berdún, quien ofició de guitarrista en esta oportunidad, y la batería rabiosa de Penumbra, la lista continuó con Caníbal, tema de su disco más taquillero, Yerba Mala Nunca Muere, convertido ya en todo un clásico, e incrementó aún más la presión en el lugar, presión que tocó las nubes con Se extraña araña. Esta canción, elegida para hacerla video en noviembre de 2025, ocupa un lugar en el podio de las más solicitadas y prueba fehaciente es el descontrol que generó. No dejó un pie en el piso. Todos saltando de manera sincronizada mientras entonaban la melodía de la intro. Manteniendo esta energía, dieron paso a 1976, donde resaltó la imagen de Penumbra, quien, tras los parches, imprimió gran velocidad y mucho groove, para luego bajar un cambio en tiempo, mas no en intensidad, dándole lugar a Río extraño. Hasta el momento, un vocalista que se mantuvo fiel a su estilo, con poca charla, pero buena actitud escénica. Siempre, como es costumbre en él, agitando su brazo derecho mientras acompaña los golpes de la batería con su cabeza y camina de lado a lado del escenario.
El primer cover llegó de la mano de Yo caníbal, tema original de PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA, que, como era de esperar, hizo cantar hasta a los barmans. No hace falta ser del palo para entonar esas estrofas tan populares. La lista prosiguió con Quién pudiera, Salí a buscar, Diminitudes y Pagando por tu actitud, manteniendo hasta aquí el mismo repertorio y en el mismo orden que lo hecho en el Vorterix. Si bien los laureles siempre son y serán para Claudio O’Connor, hay que quitarse el sombrero al hablar de Pehuén Berdún, el ex violero de PLAN 4. La destreza que maneja ese muchacho con la guitarra, sumado a su impronta y gran actitud, lo convirtieron en el eje de la noche. Se entiende que todo gira en torno al ex HERMÉTICA en esta jornada, pero lo hecho por Berdún estuvo casi al mismo nivel que lo del protagonista.
Rock para el negro Atila, además de otro cover de los REDONDITOS e invadir Flores generando nuevamente una adhesión completa en coros, fue el quiebre frente al setlist anterior. Pasaron Cuántas palabras, con ese riff clásico que podría reconocerse a varios kilómetros; Espejismos del Edén, con una batería rabiosa y una guitarra más furiosa aún que dejó a todos agitando la cabeza al límite de desnucarse; y Camino a ciegas, convertido ya en un éxito rotundo donde se notó no solo en la actitud de la gente y su efusividad, sino en que todos la cantaron desde las entrañas.
Una noche que tuvo, otra vez, al calor como enemigo tanto arriba como debajo del escenario, pero esto no detuvo la marcha arrasadora de nadie. Ni músicos ni público se achicaron ante este contrincante que, si bien peleó duro, nadie se dejó vencer y dejaron todo, haciendo una hoguera de emociones. El infierno continuó con Enroscando al mundo, Bendecido, No te aflijas y Hasta ser libre, donde no se mencionó antes, pero al igual que durante todo el show, las pantallas y las luces fueron gran soporte al espectáculo. Prácticamente todo tema llevó consigo una imagen, un video de fondo que aumentaba el contexto de la canción, elevándola un nivel más.
Saben bien, tema crudo y violento si los hay, fue la antesala para una breve pausa y que explote todo en un final que exprimió gargantas y piernas. Primero fue el turno de Una pena en Godoy Cruz, canción emocionalmente intensa y muy melódica, que preparó el terreno para el tan anhelado cierre con Atravesando todo límite. Este cover de HERMÉTICA, que fue cantado desde lo más profundo de cada ser, sin dudas fue el desenlace perfecto para culminar un show que tuvo todos los condimentos, hasta la aparición nuevamente, como fue en el recital de MALÓN, de la silla de ruedas con su dueño paseando de un lado al otro arriba del público en un pogo.
Lo representado esta noche sirvió para ratificar dos cosas puntuales. La primera es que O´CONNOR está más vigente que nunca. Que no corre ni una gota de nostalgia por su rostro y que su voz, esa voz que lo viene acompañando hace aproximadamente 40 años, pareciera no envejecer. Fueron veintiún canciones donde no mermó su performance y, si bien la gente ayudó en varios momentos, él sigue siendo el frontman que todos esperan, sin titubear. Por el otro lado, la idea de juntarse con DARLOTODO fue un éxito rotundo. La producción de esos músicos fue impoluta y supieron no solo interpretar las canciones, sino darle esa impronta moderna que enalteció aún más la figura de un ícono argentino. Está claro que lo que viene ahora, tanto nuevos shows como la entrada a estudio, serán cosas ansiadas por todos los que pudieron vivenciar este momento y los que vienen siguiendo la carrera de Claudio O’Connor también.
Texto: Santiago Izaguirre
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