Fecha: Jueves 26 de marzo, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: El Teatrito | Bandas invitadas: BITTER SEED – BLOODPARADE
Con menos público del que una fecha así merecía, UNTO OTHERS se presentó en El Teatrito y dejó una impresión mucho más fuerte que la que podría sugerir la convocatoria. No hizo falta un lleno total para que la banda impusiera su clima, su identidad y, sobre todo, esa forma tan particular de tensar distintos linajes del rock oscuro hasta volverlos algo propio. Porque si en estudio el grupo de Gabriel Franco construye una síntesis refinada entre dark rock, gótica ochentosa, heavy metal clásico y melodías de sensibilidad sombría, en vivo el equilibrio se corre. Lo que aparece es una versión más áspera, más física, más desprolija y también más intensa de ese universo: por momentos con pulso casi punk, por otros con ráfagas de proto metal crudo, y en varios pasajes con ese parentesco inevitable con THE SISTERS OF MERCY, aunque siempre pasado por una lógica menos ceremonial y bastante más frontal.
La noche, además, había empezado bien. Antes de la salida de UNTO OTHERS, BLOODPARADE dejó una apertura muy sólida con un set integrado por Lies, Enigma del tiempo, Hard Feeling, By My Side y una muy buena lectura de “(I’ll Never Be) Maria Magdalena”, el clásico popularizado por la cantante alemana SANDRA. La formación compuesta por Brenda Jezabel Cuesta en voz, Mariano Miranda en batería, Gonzalo Cejas en bajo, Rodrigo “THAV” Sánchez en guitarra y Nadia Nadini en coros sostuvo el show con un nivel de ejecución excelente y confirmó que su mezcla de metal industrial, electro rock y electrónica bailable mantiene una ductilidad poco común. Ese eclecticismo les permite moverse con naturalidad en contextos muy distintos sin perder coherencia, y la personalidad de la propuesta se percibe todavía más en una banda que viene peleando su lugar desde 2003. No sonaron como un simple número de apertura ni como un proyecto en busca de forma: sonaron como una banda con recorrido, convicción y una identidad que el tiempo consolidó.
Ya con UNTO OTHERS en escena, el arranque con A Single Solemn Rose dejó claro que la presentación no iba a pasar por una reconstrucción prolija del material de estudio. La canción abrió reafirmando el costado más sombrío y melódico del grupo, pero Butterfly y sobre todo Jackie empezaron rápidamente a desplazar el eje hacia una zona más seca, más frontal y menos ornamental. Allí apareció una de las claves del recital: en vivo, la banda endurece la propuesta. Debajo de la imaginería nocturna, del romanticismo oscuro y del dramatismo contenido, lo que surge con fuerza es una estructura de rock duro en el sentido más amplio, con riffs empujados hacia adelante, nervio físico y una voluntad de impacto directo que no busca envolver tanto como golpear.
Why fue uno de los primeros grandes indicios de eso. Hubo algo casi punk en su descarga, en la manera de ir al frente, en la decisión de sacrificar sutileza a cambio de intensidad. Nightfall, que llegó inmediatamente después, sostuvo ese envión y fue además uno de los momentos destacados de ese primer tramo del show. Ahí UNTO OTHERS terminó de afirmar una de las zonas más efectivas del recital: esa en la que logra combinar oscuridad, melodía y empuje sin perder filo. La canción apareció con muy buena respuesta del público y funcionó como una confirmación de que la banda podía moverse con naturalidad entre climas más sombríos y una ejecución más cruda, más frontal, casi despojada de cualquier exceso ornamental. Esa es una de las claves de UNTO OTHERS en vivo: incluso cuando suena crudo, desalineado o casi punk, no parece deformarse sino exhibir una parte constitutiva de su identidad. Esa rusticidad no va en contra de la propuesta; la revela. A medida que avanzó el set, aparecieron también los otros matices. Hubo momentos donde la sombra de THE SISTERS OF MERCY se dejó sentir con claridad, sobre todo en ciertas cadencias, en algunos climas de oscuridad elegante y en esa mezcla de distancia emocional y tensión rítmica que atraviesa parte del repertorio. Pero nunca se trató de una traducción impecable y espectral de esa influencia. Lo que apareció fue una lectura más áspera, más terrenal, incluso más mugrienta, en la que la sofisticación dark convivió con una energía de rock más primitivo.
En ese equilibrio inestable fue central la figura de Gabriel Franco, dueño de una presencia que por momentos remitió a Glenn Danzig y por momentos a Andrew Eldritch. No como imitación ni como juego de referencias evidentes, sino como dos polos útiles para entender lo que pasa con él en escena. De Danzig aparecieron la densidad física, cierta forma de empujar las canciones hacia una zona más pesada, más carnal y más ligada al heavy metal clásico. De Eldritch, en cambio, surgieron la distancia elegante, el hieratismo nocturno y ese dramatismo contenido que vuelve espectrales algunos pasajes. Lo interesante fue la manera en que Franco se movió entre ambos registros sin quedar fijado en ninguno. Y en esa oscilación terminó afirmando una presencia propia, capaz de endurecer una canción hasta volverla casi proto metálica o de cargarla de una melancolía gótica más marcada sin perder autoridad escénica.
Tampoco hizo falta exigirle perfección técnica a esa actuación. Por momentos desafinó. Por momentos soltó algunos gritos extraños, algo fuera de eje. Pero nada de eso jugó realmente en contra. Dentro de la impronta de UNTO OTHERS, esas imperfecciones no desentonan: suman. En una banda que vive del cruce entre elegancia nocturna, rock duro, dramatismo oscuro y nervio punk, una cuota de aspereza vocal no rompe el clima, lo refuerza. Sería un problema en una propuesta apoyada en la pulcritud; acá funciona como parte del lenguaje. Esos desbordes de Franco volvieron la interpretación más humana, más inestable y, justamente por eso, más intensa.
El show, además, no descansó sólo sobre su frontman. Sebastian Silva en guitarra líder y Brandon Hill en bajo la rompieron y fueron decisivos para sostener la movilidad, las ganas y la actitud de una banda que, aun con poca gente enfrente, transmitió en todo momento que quería tocar y que quería estar ahí. Silva aportó filo, empuje y una forma de atacar los riffs que llevó varios temas hacia su costado más heavy y más áspero, mientras que Hill sumó cuerpo, energía y una presencia física constante que evitó cualquier amague de estatismo. Entre ambos le dieron al recital una circulación vital, una dinámica escénica permanente que sostuvo la intensidad incluso en los momentos menos prolijos. Colin Vranizan, desde la batería, completó esa base con firmeza, manteniendo el pulso de una banda que parecía moverse siempre al borde del desborde pero que nunca perdía del todo el eje.
En ese contexto, Heroin fue uno de los grandes momentos de la noche. Y no solamente porque sea una gran canción, sino porque en vivo funcionó como una aceleración decidida hacia el heavy metal. Allí UNTO OTHERS dejó de insinuar ese costado para exponerlo con claridad: más ataque, más filo, más sensación de avance. Lo que en estudio convive de manera más equilibrada con la bruma y la melancolía, sobre el escenario se transformó en una descarga concreta, casi en una declaración de principios. Fue uno de esos pasajes donde la banda reveló que su vínculo con el heavy no está en la pose ni en la cita decorativa, sino en una estructura real que aparece con toda naturalidad cuando la canción lo pide. Y alrededor de ese pico se ordenaron también varios de los mejores instantes del recital: momentos crudos de proto metal, riffs secos, golpes frontales, una sensación de forma antigua del heavy todavía no domesticada por el virtuosismo ni por la necesidad de sonar impecable.
Ese recorrido encontró un muy buen contrapunto en canciones como What I Did y Can You Hear the Rain. La primera sonó directamente re punk, como una descarga breve, filosa y nerviosa que terminó de confirmar esa veta más callejera del grupo. La segunda, en cambio, apareció mucho más melódica, con una sensibilidad distinta, casi como una forma de reequilibrar el set sin resignar intensidad. Ahí se vio con claridad otra virtud de UNTO OTHERS: la capacidad para pasar de una energía casi punk a una canción más abierta y melódica sin que el show se fracture. Todo quedó sostenido por una identidad fuerte y por una intensidad común que funcionó como hilo conductor.
Uno de los grandes momentos de la noche llegó con Pet Sematary, el cover de RAMONES que la banda grabó en su último EP I Believe in Halloween II. No fue un mero guiño ni un chiste de repertorio, sino una declaración de filiación, una forma de exponer sin maquillaje ese nervio punk que atraviesa a UNTO OTHERS incluso cuando se carga de dramatismo oscuro o se acerca al heavy metal. Pero lo mejor no fue sólo el cover en sí, sino el modo en que lo engancharon con Give Me to the Night, uno de los verdaderos temazos de su catálogo. Allí el show encontró una continuidad explosiva y uno de sus picos emocionales más claros. El envión del cover desembocó de inmediato en una canción enorme, de esas que condensan melodía, identidad, pulso y gancho en partes iguales. Más que romper el clima, Pet Sematary terminó de explicarlo; Give Me to the Night se encargó de convertirlo en euforia.
Ese impulso fue clave para una recta final muy sólida, en la que Dragon, Why Do You Cry?, Over Western Shores, I Feel Nothing y Cosmic Overdrive terminaron de cerrar una presentación que fue creciendo a medida que aceptaba su propia naturaleza: menos refinada que en disco, menos atmosférica de lo que su imagen podría sugerir, pero mucho más intensa, mucho más viva y mucho más convincente en esa mezcla de crudeza, melodía y oscuridad. Allí terminó de quedar claro que UNTO OTHERS no necesita elegir entre el costado gótico, el pulso punk, el proto metal o el heavy clásico porque su personalidad nace justamente de esa mezcla, de esa convivencia tensa entre tradiciones distintas que en vivo se vuelve todavía más rugosa.
Más allá de la poca gente, más allá de una puesta que no transformó la fecha en un gran acontecimiento visual, lo que quedó en El Teatrito fue la imagen de una banda con identidad real. Una banda capaz de sonar por momentos como heredera de THE SISTERS OF MERCY, por momentos como una formación de proto metal crudo, por momentos casi punk, y aun así mantener una coherencia interna absoluta. Lo suyo no pasó por la perfección sino por la presencia, por la actitud, por el riesgo y por esa capacidad de volver más ásperas sus canciones sin vaciarlas de melodía ni de carácter. Antes, BLOODPARADE ya había aportado una apertura de gran nivel, muy bien ejecutada y sostenida por una personalidad forjada a lo largo de más de dos décadas. Después, UNTO OTHERS confirmó que cuando sube al escenario su oscuridad no funciona como pose ni como decorado. Funciona como intensidad..
Texto: Carlos Noro
Fotos y videos: Estanislao Aimar
Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la acreditación al evento.
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