Fecha: Viernes 11 de septiembre de 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: Uniclub | Banda invitada: UNDERMINE
Los suecos THE HAUNTED son una banda particular. Lograron, a fuerza de una discografía interesante, un culto que los ubicó como los más pesados de una camada de bandas suecas que en los noventa le imprimieron melodías a un género extremo como el death metal. Formados en 1996 durante el hiato que los pioneros AT THE GATES impusieron, la banda cuenta a día de hoy con dos miembros originales provenientes de su mencionada banda hermana: Jonas Björler en bajo y Adrian Erlandsson en batería; base que se mantiene pese a los cambios de integrantes que la banda experimentó en tres décadas de carrera, siendo el más significativo el retorno del cantante Marco Aro, integrante del quinteto por segunda vez desde 2013. Ya sea por la expectativa de conocer una formación renovada en vivo o por el factor nostálgico (la última y hasta ahora única visita al país había sido en 2008), la banda aterrizó en un Uniclub con una más que aceptable convocatoria, ansiosa de esa mezcla entre death metal, groove y metalcore que tan bien caracteriza al último álbum del grupo, el muy bien recibido Songs of Last Resort, editado el año pasado.
La apertura local estuvo a cargo de UNDERMINE, cuarteto thrash que, gracias al excelente momento compositivo que está atravesando, ya logró establecerse como marca propia en la oferta pesada local. En poco menos de una hora, la banda liderada por Francisco Cañardo desgranó un set enfocado en su último trabajo de estudio, Ruptura, y llevó el thrash al terreno de la velocidad y el vértigo. Llegado el turno del número principal y con un volumen abrumador, las intenciones de THE HAUNTED quedaron claras: brutalidad, decibeles al taco y entrega física, algo que se tradujo en los incesantes moshpits que el campo del recinto elegido permitía. Sin demasiadas palabras de por medio, el inicio fue tan brutal como efectivo: Warhead e In fire reborn, ambas del disco a estrenar, estallaron en el aire y lograron invocar el desmadre. Luego de 99, celebrada como un himno y confirmando que sería de las canciones más celebradas en la noche, la banda desempolva un recuerdo del celebrado Made me do it (2000) y Trespass aprueba en recibimiento las condiciones que la califican como clásico de culto.
No hay demasiadas diferencias en cuanto a recepción de las canciones, ya que gran parte del setlist se basó en material de rEVOLVEr (2004) y el mencionado Made me do it, con el agregado de que las canciones más nuevas no desencajan estilísticamente demasiado de las de antaño, más allá de alguna muestra más confirmada de groove o melodía, como se deja escuchar durante Hell is wasted on The dead o en Time (Will Not Heal), pero esta apreciación solamente se presenta al hilar fino en aspectos laterales al fragor de la noche, ya que la entrega y recepción del material es parejo y energético.
Con la consigna de “hacer un poco de death vieja escuela solamente si se vuelven locos”, el quinteto ataca con dos pesos pesados de su álbum homónimo de 1998: In Vein y Undead, recordando aquellos años donde THE HAUNTED comenzaba a escribir un nombre a base de estribillos a velocidad imposible y pistas de lo que sería un futuro ligado al metalcore. En cuanto a ejecución, la banda funciona ajustada y veloz, pero un elemento distintivo en la performance es la presencia de Marco Aro, quien no solamente hace gala de una garganta potente y desgarradora, sino que exuda personalidad y agite. Con su aspecto de gnomo de jardín malévolo, portando barba y calva, es la imagen de un desquiciado que ama lo que hace, al punto de que el público corea su nombre en varias oportunidades. El resto de la formación cuenta con una (no tan) novedad en sus filas y es la presencia del guitarrista Ola Englund, todo un nombre en el mundo de la guitarra sueca y conocido principalmente no tanto por sus años en SIX FEET UNDER sino por ser la estrella del canal de YouTube que lleva su nombre. Junto al guitarrista Patrik Jensen funcionan como el arma secreta de THE HAUNTED, gracias al trabajo de guitarras gemelas y el ida y vuelta de solos, algo que el sonido, por momentos demasiado alto pero prolijo, evita que se convierta en una bola de ruido.
Luego de No compromise y de una furiosa ejecución de Death to The crown, el quinteto elige representar con una seguidilla al ya mencionado Made me do it y enfoca una parte del repertorio en Hollow ground, Dark Intentions y Bury The Dead, lo que hizo sospechar a varios que el final se acercaba y que la banda se había guardado lo mejor para el cierre. Cumplida la protocolar falsa retirada del escenario y el pedido de los presentes por algún bis, la banda interpretó All against all de rEVOLVEr y Bullet Hole del álbum homónimo para ahora sí, finalmente, cerrar el telón.
Con la balanza a favor, pese a algunos momentos donde el sonido empastó algunos detalles, la banda entera se tomó su tiempo para regalar púas y palillos y prometer una pronta vuelta. Dejándose llevar por las caras de felicidad cubiertas de sudor a la salida, no es exagerado decir que THE HAUNTED cumplió con creces ante un público que no pretendía mucho más allá de canciones frenéticas y mucha entrega física. En un momento donde el death metal melódico habita un período confuso (la muerte de Thomas Lindberg, el futuro incierto de AT THE GATES y la tibia recepción de los últimos discos de IN FLAMES), los muchachos que congregaron la noche en el Abasto parecen haberse encargado de levantar la antorcha del género.
Texto: Franco Felice
Imágenes: Estanislao Aimar
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