Con más de tres décadas de historia, SATURNUS ocupa un lugar central dentro del death/doom europeo: una banda capaz de convertir la pesadez en ceremonia, la melancolía en lenguaje y la oscuridad en una forma de belleza profundamente reconocible. Surgidos en Copenhague a partir del núcleo original integrado por Thomas A.G. Jensen y Brian Hansen, primero bajo el nombre ASESINO y luego ya como SATURNUS, los daneses construyeron una obra de culto que fue ampliando los límites del género desde Paradise Belongs to You y Martyre hasta el carácter casi mítico de Veronika Decides to Die. Como dato curioso, el título de ese disco remite a la novela homónima de Paulo Coelho, un cruce inesperado que dialoga con la sensibilidad trágica, espiritual y existencial que atraviesa buena parte del universo de la banda.
Sin perder nunca esa combinación de guitarras densas, melodías dolientes, climas góticos y un universo vocal capaz de ir de las voces podridas al registro limpio o recitado sin romper la tensión emocional, SATURNUS hizo de la lentitud una forma de intensidad. Luego de Saturn in Ascension, el regreso con The Storm Within terminó de confirmar que la banda no vive de su propio pasado: lo carga, lo discute y lo proyecta hacia adelante con una formación integrada por Thomas A.G. Jensen en voz, Brian Hansen en bajo, Henrik Glass en batería, Mika Filborne en piano y teclados, Indee Rehal-Sagoo en guitarra líder y Julio Fernández en guitarra rítmica. En ese cruce entre legado y renovación, Julio Fernández aparece como una pieza clave para entender el presente del grupo y su nueva dinámica creativa. SATURNUS llegará por primera vez a la Argentina el 7 de octubre de 2026, con una única presentación en CC Bula, CABA, en una fecha que promete ser mucho más que un debut local: será el encuentro entre una de las instituciones más sensibles y devastadoras del doom/death mundial y un público que esperó durante años poder entrar, finalmente, en esa tormenta de peso, emoción y melancolía.
Vos te sumaste a SATURNUS en 2020, una banda que ya tenía una historia muy sólida. ¿Cómo fue ese proceso de entrar a un mundo tan particular?
En 2015 nos fuimos de gira por Europa con ellos. A partir de esa experiencia nos hicimos amigos y, desde entonces, no dejamos de hablar en ningún momento. A fines de 2019 me propusieron sumarme a la banda y la verdad es que no vi ningún inconveniente ni ningún obstáculo real: ya había una relación construida, éramos amigos y, de alguna forma, la posibilidad apareció de manera bastante natural. Había que intentarlo y salió bien.
Cuando entraste, SATURNUS llevaba muchísimo tiempo sin sacar un disco. Con vos en la banda volvió la música nueva. ¿Cómo fue ese proceso de encontrar una nueva etapa sin perder la identidad?
Apenas entré en el grupo, llegó el confinamiento. En principio fue algo malo, claro, pero después también terminó siendo algo positivo, porque cada uno tuvo mucho tiempo en su casa para encontrar el sonido que necesitábamos. Todos aportamos, pero SATURNUS tiene una identidad muy específica y un sonido que forma parte de sus reglas internas. Hay ciertos parámetros que deben respetarse siempre, más allá de las influencias que traiga cada uno. Ese fue el punto de partida: sumar energía nueva, pero sin dejar de sonar a SATURNUS.
Fue un reto, porque no era fácil hacer frente a la creación de un nuevo disco después de doce años. No se trataba simplemente de grabar canciones nuevas, sino de hacer algo que realmente sonara a la banda, que respetara su esencia y que, al mismo tiempo, incorporara la fuerza de una formación renovada. La verdad es que somos un buen equipo y, con calma, se pudo sacar adelante.
La banda tiene algo del death/doom, algo del gótico y también una forma muy particular de trabajar la atmósfera. ¿Cómo definirías el sonido de SATURNUS desde adentro?
Lo definiría también desde afuera, porque antes de entrar en la banda yo ya había estado de gira con ellos. No los vi como público, sino directamente desde dentro del escenario. Para mí eran un grupo de death/doom, aunque en ese momento no me había sumergido profundamente ni en sus canciones ni en sus composiciones. Tenía una idea general de lo que hacían, pero otra cosa muy distinta fue estar ahí adentro y entender cómo respiraba realmente esa música.
El doom/death melódico es la etiqueta que rige a SATURNUS, pero cuando estás dentro, te das cuenta de que es mucho más que eso. Es una atmósfera completamente embriagadora. A quienes están afuera y lo ven por primera vez, o incluso a quienes ya conocen algún disco o algún material de la banda, les pasa algo parecido. La banda tiene esa virtud de atrapar a la gente en una atmósfera abrumadora, y también de atraparnos a nosotros mismos en directo.
Después de tocar ese material en vivo y experimentarlo desde adentro, ¿qué canciones sentís que representan mejor la actualidad de SATURNUS?
Precisamente en estos días, The Storm Within cumple tres años. Salió el 16 de junio de 2023, justo el día en que tocábamos en Copenhague. Lo estábamos presentando y, curiosamente, salíamos después de SLIPKNOT, que acababa de tocar en otro escenario. Nosotros tocábamos luego, en un escenario más pequeño, y fue fenomenal. Fue una situación bastante particular, porque el disco recién aparecía y ya estábamos llevándolo al vivo en un contexto muy fuerte.
Si tengo que elegir canciones de ese disco, elijo dos. Una es The Storm Within, que es la que titula el álbum y además es muy divertida de tocar. La otra es Breathe New Life, que también me llama muchísimo la atención. Para mí, esas dos canciones definen de alguna forma el concepto del disco y muestran bastante bien dónde está parada la banda en esta etapa.
Detrás tuyo se ven afiches de METALLICA, uno con James Hetfield y otro de una gira. Imagino que, siendo fan, trabajar con Fleming Rasmussen tuvo algo muy especial. ¿Qué implicó para vos grabar con alguien que produjo una parte fundamental de esa historia?
Esa gira fue en 1993. Lo que pasa es que acá, en España, no estuvieron ALICE IN CHAINS; estuvieron SUICIDAL TENDENCIES y THE CULT. Ese mismo año compré una camiseta que está firmada por James Hetfield. La firmó en 1993. Si en ese momento alguien me decía que iba a terminar grabando con Fleming Rasmussen, yo le habría contestado: “¿Qué droga tomaste?”, porque era virtualmente imposible imaginar que algo así pudiera pasar. Pero pasó.
Trabajar con él fue muy especial porque Fleming Rasmussen prácticamente es el séptimo miembro de la banda desde hace muchos años. Grabó varios discos de SATURNUS, es un gran amigo del grupo y entrar a grabar con él fue como entrar al estudio con alguien de la familia. Además, resulta muy particular estar en su estudio. No es el Sweet Silence de antes, pero conserva los discos de oro, conserva la mesa donde se grabaron Ride the Lightning y Master of Puppets, y conserva muchas cosas de aquella época. Es muy fuerte apoyarte en esos objetos, verlos ahí y que él te cuente historias de Master of Puppets, de …And Justice for All y de todo lo que fue pasando.
Sobre el hecho de que Fleming Rasmussen haya quedado afuera de METALLICA, esa es una historia que yo desconozco. Sí sé que para grabar el Black Album ya vino la etapa de Bob Rock y todo lo que sabemos que pasó después con METALLICA. Pero, más allá de eso, para alguien que creció con esa música, terminar trabajando con él fue algo enorme.
Más allá de su historia, ¿cómo trabaja Fleming Rasmussen hoy en estudio?
Su aporte está perfectamente integrado al mundo de la grabación digital actual. Por otro lado, trae toda la experiencia de haber trabajado durante muchísimos años con calma, oficio y claridad. Eso es lo que él hace: ir despacio, con seguridad y siempre aportando. Cuando hay dudas, siempre inclina la balanza hacia lo que cree más lógico y mejor para la banda, aunque esa decisión podría ser distinta en otro caso o con otro grupo.
Sobre todo, lo que aporta es experiencia y calma. Y eso, en una banda como SATURNUS, es muy importante, porque no se trata de correr detrás de una idea, sino de encontrar el clima correcto, la emoción justa y el lugar donde cada parte tiene que estar.
Desde tu lugar concreto como guitarrista, ¿qué sentís que le trajiste a SATURNUS?
Me imagino que tanto yo como Indee Rehal-Sagoo, el otro guitarrista que entró al mismo tiempo que yo, trajimos sangre nueva, energía nueva, nuevas ganas de hacer cosas y también influencias distintas de las que ya había en la banda. El grupo estaba pasando por un mal momento: acababan de prescindir de sus dos guitarristas y había un torbellino de emociones y situaciones que nosotros, de alguna forma, ayudamos a solidificar y estabilizar.
Creo que nuestra entrada sirvió para aportar ideas nuevas, para darle una estructura distinta a ese momento y para acompañar la creación de un nuevo disco. No era simplemente ocupar un lugar, sino ayudar a que la banda pudiera volver a afirmarse. Llegamos con otra energía, con otra mirada y con ganas de construir sin romper lo que SATURNUS ya era.
Tocar doom tiene un desafío particular: sostener el tempo, el riff y la atmósfera. ¿Cómo te ubicás frente a eso?
Tocar doom, al menos en el caso de SATURNUS, es algo muy particular. En mi grupo anterior, AUTUMNAL, era algo más parecido a KATATONIA en sus años más rápidos y a ANATHEMA. Las atmósferas eran distintas, eran más como para cabalgarlas, por decirlo de alguna manera. En SATURNUS, en cambio, la experiencia es otra: es como sumergirte en una tormenta densa de melancolía. Solo podés dejarte llevar.
Sostener el tiempo, una vez que estás adentro, es automático. No solo porque técnicamente pueda parecer fácil, sino porque, a la vez, es difícil ir tan despacio y tan sincronizados. Pero cuando te sumergís en la esencia del sonido y del directo, todo se vuelve automático. De verdad. Ojalá pudieran experimentarlo, porque es así: no se trata solo de tocar lento, sino de entrar en una densidad emocional y sostenerla hasta el final.
En SATURNUS aparece mucho esa idea de una atmósfera que envuelve. A diferencia de otras bandas de doom más clásico, que se apoyan más en el riff black sabbathico, la banda parece trabajar desde otro lugar. Si tomamos The Storm Within y pensamos en los discos anteriores, ¿con cuál te parece que dialoga mejor?
Yo creo que The Storm Within es un concepto aislado que no dialoga con ninguno, porque de hecho se pensó conceptualmente. Es el viaje por toda la lucha y por todas las sensaciones del grupo antes de que llegáramos nosotros, y también por las de cada miembro de forma personal. No lo veo como un disco que busque continuar directamente una etapa anterior, sino como una obra con su propio eje.
No creo que encaje del todo con ninguno. Es un disco aislado, con sangre nueva, con ideas nuevas y con un sonido distinto. Creo que convive así dentro de la discografía. Como tampoco Veronika Decides to Die hermanaría con ninguno. Martyre tampoco. Si tengo que compararlo con alguno, quizás podría estar más cerca de Martyre, pero de manera muy vaga. Para mí es un trabajo aislado y conceptual dentro de la discografía del grupo.
Al momento de componer el disco, ¿hubo una charla interna del tipo “esta es una nueva banda, ustedes entraron, aporten lo que quieran y vamos para adelante”?
Sí, fue desde cero. Un reseteo total, pero con premisas claras. El sonido tenía que estar dentro de determinados parámetros, tenían que ocurrir ciertas cosas y nos tenía que cerrar a todos. A todos nos tenía que sonar a SATURNUS. No tenía sentido que sonara a AMORPHIS o a KATATONIA, porque eso no es SATURNUS.
La verdad es que fue como pulsar el botón de reiniciar, básicamente. Había libertad para aportar, pero siempre con la conciencia de que la banda tiene una identidad muy fuerte que no se puede traicionar. Era empezar de nuevo, sí, pero no desde cualquier lugar: había que hacerlo desde el corazón sonoro de SATURNUS.
A la hora de visitar un país por primera vez, aparece el desafío de sintetizar toda una historia en un set. ¿Cómo encaran esa decisión?
Cuando llegamos por primera vez a un país, lo primero que pensamos, sobre todo si son países como el suyo, donde la gente tiene muchas ganas de que lleguemos, es en revisitar todos los álbumes. Por suerte o por desgracia no son tantos, así que podemos hacerlo. Podemos pasar por todos y armar un set de una hora o hora y media, deteniéndonos en cada uno el tiempo suficiente como para que resulte agradable.
En un futuro, a mí me encantaría hacer lo que hacía Frank Zappa: ir decidiendo las canciones sobre la marcha, según vea cómo la está pasando la gente. Eso sería ideal. Pero, por ahora, creo que lo que haremos será recorrer toda la discografía. Digamos, una especie de greatest hits a modo de presentación. Si después volvemos, ya pensaremos en otra cosa. También este año tenemos que centrarnos un poco más en ese disco, porque forma parte del presente de la banda.
¿Qué relación tenías con Veronika Decides to Die antes de entrar en la banda?
El primer disco que cayó en mis manos fue Martyre. Después recuerdo que salió Veronika Decides to Die y rompió, de alguna forma, la premisa de su propio estilo. Lo recuerdo con muchísimo cariño, la verdad. Y ahora tocarlo es impresionante, porque una cosa es haber tenido ese disco en la estantería durante años y otra muy distinta es estar arriba del escenario interpretándolo desde adentro de la banda.
Cuando escuchabas ese disco, ¿alguna vez imaginaste que podías terminar tocando en esta banda?
Escuchando ese disco en ese momento, y teniendo en cuenta el mundo del año 2006, donde había muchas cosas que todavía no pasaban, yo ni siquiera pensaba en eso. Vivía, y sigo viviendo, en Madrid, y me movía en mi propio entorno. Pensaba que ese entorno era el que iba a marcar mi vida musical. No imaginaba que, años después, iba a terminar formando parte de una banda danesa cuyos discos tenía en mi estantería desde hacía dos décadas.
Pero el mundo avanza, las cosas se conectan cada vez más y todo se globaliza. Se globaliza tanto que es posible que un español termine en una banda danesa cuyos discos escuchaba desde hacía veinte años. El mundo es así ahora. En este momento, realmente, nada parece tan descabellado. Está todo muy conectado.
¿Tuviste alguna limitación con el idioma o se manejan todos en inglés? ¿A esta altura ya hablás danés?
Danés nunca voy a aprender. Solo sé algunas malas palabras, que es lo primero que te enseñan. Nos manejamos en inglés. Si tengo que maldecir o putear, lo hago en español, porque así nadie me entiende. En ese sentido, el idioma no fue un obstáculo real para la banda. La comunicación funciona y, cuando hay que decir algo más fuerte, el español también tiene su utilidad secreta.
Vivimos una época marcada por el consumo inmediato, las canciones breves y los algoritmos. El doom parece ir por otro lado: canciones largas, climas, atmósferas. ¿Lo pensás como una forma de resistencia artística?
Yo creo que la esencia de la música tiene que ver con generar un trabajo, generar un disco, una obra que describa ese momento en el que la componés, ya sea de forma conceptual o a partir de distintos conceptos. Ahora mismo hay grupos que, en vez de sacar un disco, sacan temas sueltos cada dos semanas. A ellos les funciona: es una manera de tener a la gente enganchada al algoritmo y de mantenerse presentes todo el tiempo.
Pero yo creo que a nosotros lo que nos funciona es lo clásico, y es también con lo que más cómodos estamos: el ciclo de disco, giras, período de composición, giras finales, disco, giras y así. Estamos acostumbrados a eso. La media de edad en el grupo es de más de 45 años, entonces es un poco difícil salir de ese esquema. Pero, a la vez, es donde somos más efectivos. Si tuviéramos que generar material cada dos semanas viviendo en distintos países, sería problemático, bastante más lento y menos satisfactorio. El disco también nos organiza de alguna manera para poder producir un material que nos deje conformes con lo que hacemos.
Pensando en el futuro, ¿qué elementos tendría que mantener SATURNUS para conservar su identidad y dónde podría explorar cambios?
SATURNUS tendría que conservar la esencia que se respira en los discos grabados hasta ahora: sus melodías, sus atmósferas, sus voces podridas características y todos esos colchones de teclados que pueden aparecer por debajo. También sus conexiones entre temas, las letras profundas y la capacidad de hacer llorar a la gente de la primera fila con la melancolía y los sentimientos de happy doom, como lo llamamos nosotros.
Todo es melancolía y desgracia, pero te abrazo con ella y te traigo conmigo al escenario. ¿Qué deberíamos explorar? Mucho más el terreno agresivo y crudo, con guitarras más potentes. Posiblemente también canciones más directas, más cortas y que sean más cómodas de escuchar para gente que no está tan familiarizada con el estilo. Ese es mi punto de vista. Creo que deberíamos explorar los dos extremos: hacerlo todo mucho más crudo y largo, y también más directo.
Es la primera vez que SATURNUS viene a la Argentina. ¿Qué relación tenés con el país?
Madrid es tierra de vinos, y acá hay un restaurante argentino al que fuimos alguna vez, El Enemigo, que es espectacular. En cuanto a grupos argentinos, en mi adolescencia A.N.I.M.A.L. siempre estuvo presente. A.N.I.M.A.L. me hizo ir hacia atrás y llegar a RATA BLANCA, RATA BLANCA me llevó hacia V8 y de ahí a HERMÉTICA.
Argentina parece que no llega hasta acá, pero siempre estuvo presente. Así que hay un conocimiento y una relación previa con parte de su música, aunque sea desde la distancia. No es un territorio ajeno: hay una historia, hay bandas y hay una conexión que ya estaba antes de esta primera visita.
¿Qué expectativas tienen respecto al show en Argentina?
Vamos a hacer volar el techo con la carga de melancolía y presión que vamos a poner sobre la gente. El show va a ser puro doom y pura tensión. Feliz, pero desgraciada al mismo tiempo. Lo van a disfrutar, no lo duden. La idea es que sea una presentación intensa, cargada de atmósfera y con todo ese peso emocional que define a SATURNUS.
¿Qué viene ahora para la banda en estos meses?
El fútbol y yo estamos bastante lejos; no me gusta mucho. Más allá de eso, falta bastante para la gira por Latinoamérica. Antes hay un par de festivales por Europa, después viene la gira latinoamericana y estamos trabajando en lo que será el nuevo disco, así que luego vendrán tiempos de introspección.
Para el año que viene ya hay giras por Europa con DRACONIAN. También está el Maryland Deathfest en Estados Unidos y algún otro show ya confirmado. Se viene trabajo, y eso también habla de una banda que volvió a estar activa y que no quiere repetir una pausa tan larga sin sacar material nuevo.
Entonces SATURNUS volvió a estar activa y parece que no va a repetir una pausa tan larga sin sacar disco.
Eso está terminantemente prohibido. Conmigo en la banda no puede pasar.
Fotos: Prensa
Agradecemos a Heresy Metal Media por la gestión de la entrevista.
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