DEEP PURPLE – Splat!


Año: 2026 | País: Inglaterra | Género: Hard Rock | Sello discográfico: 2M Producciones | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠♠ (8/10)

Convertirse en leyenda también puede ser una forma elegante de quedar atrapado. El prestigio asegura permanencia, pero obliga a convivir con una obra cuya dimensión termina condicionando cada movimiento posterior. Frente a esa tensión, DEEP PURPLE no elige la ruptura ni la negación. No necesita recorrer el camino de Robert Plant, quien durante buena parte de su carrera solista tomó distancia de LED ZEPPELIN para evitar que aquella historia determinara cada nuevo paso. La respuesta de DEEP PURPLE es diferente: aceptar plenamente su identidad y continuar desarrollándola. Splat!, su vigesimocuarto álbum de estudio, no reniega de lo que la banda fue ni intenta reconstruirlo artificialmente. Utiliza ese lenguaje para intervenir en el presente. El órgano, los riffs, la base flexible y los cruces instrumentales no aparecen como reliquias restauradas para alimentar la nostalgia, sino como herramientas todavía disponibles para crear música nueva.

Después de que =1 confirmara la incorporación de Simon McBride, este segundo trabajo con el guitarrista ya no necesita presentarlo como una novedad. Su estilo se encuentra completamente integrado al funcionamiento colectivo y resulta decisivo para explicar la vitalidad actual del grupo. McBride no pretende ocupar simbólicamente el lugar de Ritchie Blackmore ni reproducir el fraseo de Steve Morse: ofrece un sonido grueso, directo y contemporáneo, aporta riffs compactos y establece con Don Airey una conversación propia. Arrogant Boy abre el disco con velocidad y una energía frontal, mientras Diablo profundiza la contundencia mediante un riff pesado y un desarrollo que permite comprender por qué la banda presentó el álbum como uno de sus trabajos más poderosos de los últimos años. No se trata de endurecer artificialmente el sonido, sino de recuperar la intensidad física de cinco músicos tocando y reaccionando entre sí.

La producción de Bob Ezrin consigue que DEEP PURPLE suene grande sin borrar el carácter humano de la ejecución. Hay claridad, profundidad y volumen, pero también espacio para que los instrumentos respiren. Ian Paice continúa tocando con una elegancia que nunca depende exclusivamente de la fuerza: empuja las canciones, introduce pequeños desplazamientos y conserva un swing cada vez menos frecuente dentro del hard rock actual. Roger Glover sostiene el movimiento con líneas que no se limitan a duplicar la guitarra, mientras Airey puede pasar del peso del Hammond a colores más espaciales y orquestales. En The Rider y The Lunatic esa base permite modificar la intensidad sin perder fluidez. El verdadero poder de DEEP PURPLE nunca estuvo solamente en el volumen, sino en la capacidad de sus integrantes para escucharse, contestarse y transformar una canción mientras la están ejecutando.

La voz de Ian Gillan también debe escucharse desde el presente y no compararse permanentemente con registros realizados hace más de medio siglo. Ya no necesita alcanzar cada agudo de otra época para conservar personalidad. Gillan administra sus posibilidades, explota los tonos medios, el fraseo narrativo, la ironía y una expresividad marcada por la experiencia. Esa madurez resulta especialmente efectiva en The Only Horse In Town y Sacred Land donde su interpretación alcanza una profundidad que no podría conseguirse intentando fingir juventud. Las letras recorren la arrogancia, la culpa, el absurdo y la posible transformación de la humanidad. Aunque el título Splat! sugiera un golpe definitivo y casi caricaturesco, el concepto no se limita a imaginar una destrucción apocalíptica: contempla que el final también pueda representar el paso hacia otra forma de existencia.

Ese contenido reflexivo no vuelve solemne al álbum. En Scriblin’ Gib’rish y Jessica’s Bra sobreviven el humor, las imágenes extrañas y una irreverencia británica que impide convertir el disco en una despedida anticipada. Detrás de la precisión de Ezrin todavía puede escucharse una banda y no una suma de partes ensambladas. Allí aparece una de las claves de la permanencia de DEEP PURPLE: el grupo crece junto con sus seguidores desde lo discográfico. Cada nuevo trabajo agrega una etapa a esa relación y permite que el público no solo recuerde quién era cuando escuchó Machine Head o Perfect Strangers, sino que también pueda reconocerse en el presente. Luego, sobre el escenario, la banda completa ese movimiento. No reproduce las grabaciones con obediencia arqueológica: captura la esencia de las canciones y las devuelve atravesadas por el tiempo, la experiencia y las posibilidades de su formación actual.

La edición argentina de Splat! realizada por 2M Producciones Records también posee un valor que excede la disponibilidad material del álbum. No se trata de un lanzamiento aislado, sino de parte de un proyecto que contempla la publicación local de los discos correspondientes a la última etapa de DEEP PURPLE, entre ellos Infinite y =1. En un mercado en el que la historia de las bandas clásicas suele reducirse a reediciones de sus títulos más conocidos, recuperar físicamente su producción reciente significa reconocer que esa historia todavía continúa. La iniciativa cobra aún más sentido ante el regreso del grupo a la Argentina, previsto para el 10 de diciembre de 2026 en el Movistar Arena de Buenos Aires. Allí podrá comprobarse nuevamente cómo las diferentes épocas conviven dentro de una misma experiencia: los discos permiten avanzar junto con la banda y los conciertos reúnen ese recorrido sin congelarlo.

Splat! no pretende desplazar a In Rock, Machine Head o Burn del centro de la historia de DEEP PURPLE. Tampoco necesita hacerlo para justificar su existencia. Su mérito consiste en demostrar que una trayectoria semejante puede seguir generando música sin limitarse a administrar recuerdos. La banda no se avergüenza de parecerse a sí misma, pero tampoco acepta convertirse en su propia representación. No enfrenta memoria y actualidad: transforma la memoria en una fuerza activa. DEEP PURPLE no intenta sonar como el futuro imaginado en 1972 ni como una copia rejuvenecida de sus años fundamentales. Intenta sonar como DEEP PURPLE en 2026. Es decir, como un grupo que no busca ser pasado, sino presente.

Texto: Carlos Noro
Agradecemos a 2M Producciones por la facilitación del material.
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