ZAMARBIDE en vivo en Comodoro Rivadavia y Pico Truncado: “Un viaje al corazón del legado inicuo”


Fecha: Viernes 18 y sábado 19 de septiembre de 2026 | Hora: 19.30/20.30 hs. | Ciudad: Comodoro Rivadavia (Chubut)/Pico Truncado (Santa Cruz) | Lugar: Centro Gallego/Patagonia Metal Under | Bandas invitadas: RAZÓN DE SER & WERKEN/VEHEMENCIA & ANTIMONIOH

COMODORO RIVADAVIA (CHUBUT)

Tras un año de ausencia por la Patagonia, de forma programada y extrañamente a lo que sucede en la región con los artistas de renombre, Beto Zamarbide pisó suelo chubutense y santacruceño por segundo año consecutivo con su banda que lleva su apellido. El año pasado había desembarcado para conmemorar las canciones del histórico segundo álbum de V8, Un paso más en la batalla (1985). En esta oportunidad, el motivo convocante fue el 40° aniversario del tercer y último trabajo de estudio de la banda pionera del heavy metal en Argentina: el mítico e icónico El Fin de los Inicuos (1986).

A diferencia de su visita previa, la cita comodorense tuvo lugar en el Centro Gallego, un recinto con comodidades superiores en iluminación y sonido (tal como ocurrió en la reciente presentación de NEPAL). Un espacio histórico que, gracias al enorme esfuerzo de la producción local, se reflotó como plaza clave para este tipo de producciones.

Poco después de las 20:15 hs., RAZÓN DE SER abrió la jornada desplegando su arsenal sin dejar detalle al azar. Estamos ante una banda pulida y sólida a la que el sonido —que fue de menor a mayor— terminó acompañando de forma impecable. Dedicados a repasar su discografía, se respiró un clima de verdadera fiesta metalera durante la ejecución de piezas como Heredero del dolor, Venceré, El cazador e Infierno mental. El momento emotivo de la apertura llegó con la invitación al escenario de Enzo González, hijo del guitarrista Miguel González. El joven demostró un aplomo admirable y deslumbró cruzando solos a la par de su padre. Con pasajes que abrazaron tanto el heavy tradicional como matices de hard rock valvular —manifestados en Por quién luchar y Escapar—, la banda mostró una dinámica en vivo aplastante. Respaldados por el preciso trabajo en parches de Lorenzo Martins, Dany Baulde en voz, Ramiro Martínez en guitarra (junto a personal look) y Víctor Gómez en el bajo, cerraron su set con Tu sangre es mi sangre.

A pesar de haber tenido que recortar tres temas por cuestiones de tiempo, demostraron por qué la convivencia entre el metal de cepa y el rock pesado clásico funciona de manera aplastante. ¿Quién dijo que el heavy metal más intrínseco y el hard rock moderno pesado, cuando se combinan, no quedan bien? Bueno, vayan, escuchen y vean a RDS para demostrar lo contrario.

Acto seguido sería el turno de WERKEN, quienes se encuentran presentando su nuevo disco Hielo Eterno; de hecho, el acto de apertura arriba del escenario fue con la intro oficial del disco y gran parte de su set se focalizó en esa obra, a pesar de que rescataron viejos clásicos de sus ya cuatro discos de estudio, sí, así como lees.

Repitiendo la misma fórmula de sonido que sus pares antecesores de RDS dieron un show ajustado. A diferencia de otras oportunidades donde me ha tocado verlos, los sentí mucho más sueltos, más desenvueltos, con otra estirpe; quizás sea producto del mismo caminar que ya tienen encima como una banda mucho más uniforme y claramente ensayada, ya sea tanto en exposiciones locales como en la ciudad de Buenos Aires.

En esta oportunidad, también se dieron el lujo de tener arriba del escenario por una serie de canciones al que ellos llaman el sexto miembro (José Barría), y que no es ni más ni menos que un compañero que participa activamente en la banda tanto en la grabación como en la composición y en la producción, pero que no sube usualmente al escenario. En esta oportunidad sí lo hizo, así que despuntaron el vicio desde otra arista. Algo así también como lo que realizó RDS, dándole la chance a un adolescente para que reparta solos a diestra y siniestra con sus pares.

El heavy que practica WERKEN es sólido y claro. Me hacen recordar mucho en su faceta hard rockera al histórico JAF (en sus primeros pasos); probablemente sea también por los sonidos que emiten las cuerdas vocales de Sandro Siracusa, mentor de todo esto. En su alma traen el tehuelche, la voz de los pueblos originarios y, por sobre todo, esa frescura que deja una brisa de mar con aires de distorsión. Si bien a mi entender el sonido no les jugó una gran pasada en todo el evento, dieron un gran show y fueron una antesala ideal para recibir al emblemático Beto.

Se fueron agradecidos con los presentes y, por sobre todo, bajo la premisa esa de sentirse orgullosos por subir a un escenario que tantas bandas de renombre en los ’90 pisaron, como ALMAFUERTE, A.N.I.M.A.L y otros más.

La irrupción de ZAMARBIDE fue arrolladora y sin anestesia. La banda salió a matar o morir, enlazando sin pausas los primeros cuatro himnos. Pese a la expectativa puesta en las canciones de El fin de los inicuos, la apertura sorprendió con un gancho directo a la memoria a través de piezas fundamentales de V8 como Deseando destruir y matar, Tiempos metálicos, Muy cansado estoy y Momento de luchar. 

Tras unas palabras de Beto agradeciendo el trabajo autogestivo y el nivel de las bandas locales, la noche entró en un terreno de excelencia técnica y emotiva. Acompañado por una banda ajustadísima, se desbarató de cuajo cualquier prejuicio simplista sobre la vigencia del proyecto. Sonaron gemas como Si puedes vencer al temor, Parcas sangrientas, Cautivos de un sistema, Lanzado al mundo hoy e Ideando la fuga, para luego dar paso al eje conceptual del show.

Las interpretaciones de El fin de los inicuos no siguieron el orden del LP original, sino que fueron dispuestas estratégicamente en el setlist. La voz inconfundible y potente de Beto funcionó como hilo conductor, secundada por el trabajo formidable de Cristian “El Heavy” en guitarra. El guitarrista resolvió con maestría la compleja tarea de amalgamar los matices psicodélicos que imprimió Osvaldo Civile en aquel disco de 1986 con las estructuras compuestas por Miguel Roldán: cerrar los ojos por momentos era escuchar la guitarra del mismísimo Civile. Esa misma veta psicodélica y setentosa sirvió de marco para que la banda dedicara el concierto a la memoria de Jimi Hendrix, al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento.

Clásicos de aquella placa de V8 como La gran ramera, Ciega ambición, el tema homónimo El fin de los inicuos y la mística Antes que los viejos reyes ratificaron que el paso del tiempo revaloriza la vigencia de estas canciones. Con el uso distintivo del wah-wah bajo los pasos del rubio, la base rítmica de Marcos y Scasso ofreció una actuación precisa y con un sonido claro y contundente. Las pantallas de fondo sumaron un marco visual acorde, mientras Zamarbide no dudó en mencionar de manera constante a los locales de RDS.

A diferencia del repertorio ejecutado días atrás en Buenos Aires —donde omitieron A través de los tiempos—, el cierre reservó momentos de altísima carga emotiva. Tras sonar Trágico siglo y la introducción en pantallas proyectando imágenes para dar pie al Salmo 58, se dio paso a clásicos de LOGOS como: Como relámpago en la oscuridad y No te rindas. La verdadera sorpresa de la noche fue la ejecución de Desde el oeste (HERMÉTICA), tema que, según relató el propio Beto en escena, estaba proyectado originalmente para formar parte del truncado cuarto disco de V8. El broche de oro definitivo llegó, como no podía ser de otra manera, con una demoledora versión de Destrucción.

Beto es Beto y, cada vez que nos referimos a él, lo hacemos no solo desde la estricta perspectiva musical, sino desde el lugar fundamental que ocupa en el corazón de miles de metaleros. Tenerlo pleno, activo y repasando obras icónicas entre nosotros está lejos de ser un dato menor. Cabe preguntarse cuántos músicos, al alcanzar esa etapa de la vida, no preferirían la comodidad del hogar antes que someterse a la vorágine de los aeropuertos, la tiranía de los horarios, las rigurosas pruebas de sonido y esa inmensa cantidad de detalles que no se dejan librados al azar para honrar el valor de cada entrada. Hay una entrega y un esfuerzo colosales detrás de todo esto, y es algo que se palpa en el aire en cada presentación.

Tras haber revivido Un paso más en la batalla, llegó el turno de celebrar El fin de los inicuos, y en el horizonte ya aguarda la expectativa por Luchando por el metal… ¿Qué vendrá después? ¿La revalorización de obras fundamentales de V8, o quizás una ansiada reunión de LOGOS? Las especulaciones sobran, pero lo cierto es que cualquier camino será bien recibido.

Mientras tanto, corresponde hacer una pausa y disfrutar. Esto es música y, para quienes sumamos unos cuantos años en la ruta, se trata de la banda sonora que nos acompañó prácticamente desde el nacimiento, creciendo a la par de discos que merecen ser celebrados una y otra vez. Por eso, una y otra vez: ¡Salud!

PICO TRUNCADO (SANTA CRUZ)

Repitiendo el espíritu de la noche comodorense, básicamente vivimos un calco de show en relación a lo vivido en Comodoro, la localidad santacruceña de Pico Truncado encendió sus motores a partir de las 20:30 hs. con la presentación de VEHEMENCIA. La agrupación oriunda de Rawson (Chubut), con 25 años de trayectoria ininterrumpida y varios materiales en su haber, brindó un show contundente y con una comunicación constante con las primeras filas que se acercaron desde temprano.

Con una fidelidad de sonido notable —que por momentos superó las condiciones de la noche previa en Chubut—, VEHEMENCIA demostró ser una de las referencias del metal patagónico. En sus composiciones conviven el peso del viento sureño y la influencia ineludible del legado de V8 y LOGOS, como así también claros guiños hacia METALLICA, porque no.

Hubo tiempo en su set para dedicar canciones a la identidad patagónica y rendir tributo explícito a Osvaldo Civile con un tema bautizado en su honor. Se despidieron del escenario aplaudidos tras repasar cortes como Impostor y Profanas intenciones, dejando en claro por qué son firmes candidatos para el certamen Rumbo al Furia, donde bandas de Chubut y Santa Cruz competirán por un lugar para representar a la región en el festival a realizarse en el Hangar de Comodoro Rivadavia.

El cierre del bloque de bandas invitadas estuvo a cargo de los jóvenes de ANTIMONIOH, una propuesta caracterizada por una energía arrolladora, frescura e irreverencia. Con una astuta estrategia para encender a la masa antes del arribo de ZAMARBIDE, el grupo combinó material propio con versiones aceleradas de verdaderos clásicos del género. 

Pese a algunos desfasajes puntuales de sonido, los músicos suplieron cualquier inconveniente con actitud. Desfilaron canciones propias como Lucha, El diablo y Decapitados, entrelazadas con coberturas rabiosas de Chaos A.D., Propaganda y Territory de SEPULTURA, junto con Skin O’ My Teeth de MEGADETH. ¿Viste cuando muchas veces uno habla de poner huevo? Bueno, concluí que ellos son un ejemplo de esos, ya que seguramente con no tanta trayectoria en su haber, dejaron en claro que están para más. Su cantante, un personaje, no se cansó de arengar y hacer chistes, lo que le dio a la noche, otra onda también.

El carismático vocalista no dejó de arengar al público durante toda la velada, aportando una cuota de desenfado y festividad. El tramo final de ANTIMONIOH fue una ráfaga: una versión hiper acelerada de Ride the Lightning de METALLICA y una particular relectura en español de Tornado of Souls (MEGADETH), culminando con Creeping Death (también traducida al español). A pesar de los límites técnicos de la infraestructura operativa en los solos, la banda exhibió un enorme potencial de cara a su esperado disco debut. Tras dejar la escena encendida, se retiraron habiendo cumplido el sueño de compartir tablas con una de las voces fundamentales en la historia del heavy metal argentino. Veremos con que los deparan estos thrashers en su futuro más cercano.

El cierre finalmente llego de la mano de ZAMARBIDE, y se despacharon sin sorpresas en relación a lo vivido el día anterior. Más que nada el balance diferencial pasó por las palabras de agradecimiento emitidas por Beto para con el público de la provincia sureña. Hizo énfasis en lo que represente llegar a Truncado para él, el LOGOS Fútbol Club y entre medio de cánticos asociados, la banda fue coreada permanentemente.

Imágenes Comodoro Rivadavia: Aylén Martins
Agradecemos a MCPTP Producciones y a Patagonia Metal Under por la acreditación a los eventos.

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