La historia del metal está llena de nombres que alcanzaron el reconocimiento mundial, encabezaron festivales y vendieron millones de discos, pero también los hay aquellos cuyo legado no se mide únicamente por su popularidad, sino por la coherencia con la que defendieron una forma de entender esta música. Son grupos que jamás persiguieron tendencias, que nunca modificaron su identidad para encajar en una moda pasajera y que, aun lejos de los grandes focos de la industria, terminaron convirtiéndose en referentes absolutos del espíritu underground. HIRAX pertenece, sin discusión, a ese selecto grupo. El próximo 22 de julio, los estadounidenses regresarán a Buenos Aires para presentarse en Uniclub junto a FISIÓN NUCLEAR, POST MORTEM y FRANTIC, en una fecha que promete celebrar mucho más que el thrash metal, sino también su manera de vivirlo.
Desde su formación a comienzos de los años ochenta, HIRAX construyó una carrera muy distinta a la de muchos de sus contemporáneos, eligiendo mantenerse siempre cerca de la escena que los vió nacer. Esa decisión probablemente le impidió alcanzar cifras comerciales comparables con las de otros referentes del género que iban surgiendo de forma contemporánea, pero le permitió conservar algo mucho más difícil de sostener con el paso del tiempo, que es la credibilidad, ya que HIRAX es una banda que nunca perdió el contacto con el circuito underground: durante más de cuatro décadas continuaron editando música con más o menos tiempo entre discos, recorriendo escenarios de todo el mundo y manteniendo intacta una energía que parecía desafiar el calendario artístico. No hubo grandes giros estilísticos ni intentos de modernizar su propuesta para conquistar nuevos mercados, su esencia permaneció prácticamente inalterable porque nunca les fue necesario buscar otro camino. Allí radica buena parte de su encanto y también de su enorme influencia sobre incontables músicos que encontraron en HIRAX un ejemplo de integridad artística.
En ese recorrido, la figura de Katon W. De Pena adquirió una dimensión muy particular, con un respeto incluso entre quienes no necesariamente siguen la discografía completa de la banda y que con el correr de los años se transformó en uno de los grandes embajadores del metal under, un músico cuya cercanía con el público resulta tan importante como su desempeño sobre el escenario. Esa actitud, sumada a una entrega física inagotable durante cada concierto, explica por qué HIRAX sigue generando una conexión tan fuerte con distintas generaciones de fanáticos alrededor del mundo, pero no todo se reduce al carisma de su cantante. Musicalmente, HIRAX continúa representando una de las expresiones más puras del thrash metal yanqui: velocidad, riffs filosos, espíritu callejero y una intensidad que rara vez da pausas, y todo esos condimentos forman parte de una propuesta que nunca perdió vigencia precisamente porque jamás intentó convertirse en otra cosa. En una época donde muchas bandas apuestan por la complejidad técnica o las producciones monumentales, HIRAX recuerda que la fuerza del género también reside en su capacidad para transmitir honestidad, actitud y una energía absolutamente contagiosa. Y esta fecha en Buenos Aires también tendrá un fuerte componente local gracias a una grilla que refleja un gran momento de la escena thrasher nacional pero también algo que no se ve a simple vista: tanto FISIÓN NUCLEAR, POST MORTEM y FRANTIC completan un cartel cargado de músicos jóvenes que comparten la pasión por un sonido que continúa encontrando nuevas formas de mantenerse vivo. Más que simples bandas soporte, la presencia de estos tres grupos termina funcionando como una extensión natural del espíritu que HIRAX defendió durante toda su trayectoria.
Con frecuencia se asocia el éxito únicamente con números, convocatorias o posiciones en rankings dentro de la industria. HIRAX nunca necesitó convertirse en un fenómeno masivo para transformarse en una banda imprescindible. Su mayor triunfo fue permanecer auténtica durante más de cuarenta años, inspirando a generaciones enteras de músicos y fanáticos que encontraron en su propuesta una demostración de que la pasión puede sostener una carrera mucho más allá de cualquier moda. El próximo 22 de julio, Buenos Aires volverá a recibir a uno de los grandes guardianes del espíritu del thrash metal. Será una oportunidad para reencontrarse con una banda que hizo de la perseverancia una marca registrada y que continúa demostrando, arriba del escenario, por qué sigue despertando el mismo respeto que hace décadas. Las entradas ya se encuentran disponibles ACÁ y en los puntos de venta habilitados. Para quienes entienden que el metal también se construye desde la convicción, la coherencia y el compromiso con la escena, esta será una cita difícil de dejar pasar.
Texto: Luis Gallucci


