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TARJA – Frisson Noir: “Pre escucha en Bs As (y el mundo) con músicos argentinos como protagonistas”


A una semana del lanzamiento oficial de su nuevo álbum, la cantante finlandesa realizó una escucha mundial que tuvo su capítulo local en The Roxy Live Bar. Antes de la reproducción del disco, Julián Barret, Fernando Scarcella y Peter Barret compartieron detalles de su participación en el material y del vínculo artístico construido junto a Tarja.

La llegada de Frisson Noir, el nuevo disco de Tarja Turunen, tuvo una previa especial en Buenos Aires. En el marco de una escucha mundial realizada antes de su lanzamiento oficial, el álbum sonó en The Roxy Live Bar en un encuentro organizado por 2M Producciones, que reunió a fans, prensa y parte del entorno musical argentino que participó del proceso creativo del material. La cita tuvo algo más que el atractivo de escuchar canciones inéditas antes de su salida: funcionó como una puerta de entrada al corazón de una obra construida durante años, con participación local y con una presencia argentina que atraviesa desde hace tiempo la carrera solista de la ex NIGHTWISH.

La escucha no funcionó solamente como una oportunidad para acceder de manera anticipada al nuevo trabajo de Tarja, sino también como una instancia para conocer parte de la cocina del disco. Antes de que sonaran las canciones, Julián Barret, Fernando Scarcella y Peter Barret tomaron la palabra para compartir su experiencia dentro de una obra que vuelve a ubicar a la cantante finlandesa en un terreno de peso, dramatismo y épica sinfónica. Esa previa le dio a la noche un carácter particular: no fue apenas una reproducción exclusiva para fans, sino una presentación atravesada por testimonios de músicos que estuvieron involucrados directamente en el proceso.

Antes de que comenzara la escucha, además, se proyectó un saludo de Tarja en español, en el que invitó al público argentino a disfrutar del encuentro y anticipó sus próximos conciertos navideños en el país. La cantante presentará The Spirit of Christmas el 1 de diciembre de 2026 en el Teatro Coliseo de Buenos Aires y el 3 de diciembre de 2026 en el Teatro Broadway de Rosario, en el marco de una propuesta diferente al universo metálico de Frisson Noir, centrada en el clima íntimo y ceremonial de sus galas de Navidad. Ese mensaje, celebrado por los presentes, reforzó una relación afectiva de larga data entre Tarja y el público argentino, una historia marcada por conciertos, grabaciones, colaboraciones y una cercanía que excede el simple vínculo entre artista internacional y audiencia local.

En ese contexto, Buenos Aires apareció como algo más que una escala dentro del circuito internacional de presentación. La participación de músicos argentinos en el universo solista de Tarja lleva años de recorrido y la escucha permitió poner en primer plano esa relación artística y humana que se fue construyendo entre giras, grabaciones, viajes y discos. También ayudó a dimensionar el peso de los protagonistas dentro de la escena local: Julián Barret, guitarrista y compositor, viene de una historia ligada a ASSPERA, MISSON, BARILARI y LÖRIHEN, además de su trabajo junto a Tarja Turunen; Fernando Scarcella es uno de los bateristas más reconocidos del heavy argentino, con pasado en RATA BLANCA, LOGOS, WALTER GIARDINO TEMPLE e HIPNOSIS; y Peter Barret, también conocido como Pit Barret, bajista de largo recorrido, integra ASSPERA y desarrolló trabajos como sesionista junto a artistas como Adrián Barilari y Tarja Turunen, además de haber pasado por proyectos como LOBOTOMY y MAGNOS. En ese mapa también apareció mencionado Nico Polo, baterista de ALMAH y VALIDARI, otro músico argentino que formó parte del recorrido discográfico de la cantante.

El primero en hablar fue Julián Barret, quien ubicó Frisson Noir dentro de un proceso largo, paciente y atravesado por distintas etapas creativas. “Este disco lo arrancamos con Tarja hace mucho, porque el disco anterior había sido de 2019, sacando los discos de Christmas y otras ediciones que saca Tarja. Como disco de estudio de canciones nuevas, fue uno de los que más tiempo tuvo”, señaló. Su intervención permitió entender que el álbum no nació como un movimiento inmediato ni como una respuesta rápida al calendario de lanzamientos, sino como una construcción extensa, con idas y vueltas, sesiones de composición, colaboraciones y un trabajo que fue tomando forma a lo largo del tiempo.

En el medio también apareció el disco de éxitos y el registro en vivo Circus Life, parte de una etapa de mucha actividad alrededor del universo solista de Tarja. Julián recordó ese período entre risas, admitiendo también el vértigo de convivir con tantas canciones, bandas y arreglos a lo largo de los años. Ese detalle, lejos de ser anecdótico, sirve para entender el modo en que se fue gestando Frisson Noir: no como un bloque aislado, sino como parte de un proceso creativo amplio, en el que distintas experiencias fueron alimentando el nuevo material.

La composición del nuevo disco tuvo un punto importante en España. Julián Barret contó que viajó en dos oportunidades a Málaga, a la casa de Marcelo Cabuli y Tarja, para comenzar a trabajar en las canciones. Cabuli, argentino, pareja de Tarja desde hace más de 20 años y también su manager, aparece como una figura clave dentro del armado del universo solista de la cantante. “Viajé en dos oportunidades a Málaga, a la casa de Marcelo Cabuli y Tarja. Empezamos a trabajar en la composición”, explicó Julián. A partir de esas primeras ideas, el disco siguió creciendo con la participación de músicos invitados y con la presencia de varios argentinos vinculados desde hace tiempo al mundo artístico de la cantante finlandesa.

En ese sentido, Julián destacó el lugar que tienen los músicos argentinos dentro de la carrera solista de Tarja. “Hay un argentino en todos lados y hay muchos argentinos en los discos de Tarja desde hace un montón”, afirmó. Luego recordó los primeros cruces de esa historia: “Tanto Peter como Fer grabaron su primer tema con Tarja en 2010, para What Lies Beneath. Después grabamos en el estudio El Pie, en 2013. Hace muchísimos años”. Para él, que cuatro músicos argentinos coincidan nuevamente en este presente no deja de tener un valor especial: “Tarja viene con un montón de músicos, es una casualidad que justo cuatro músicos argentinos estén acá en Argentina y que trabajemos hace tantos años con ella”.

Más allá del dato musical, Julián Barret puso el acento en el vínculo humano y profesional construido con la artista. “Para nosotros es un honor, un orgullo que una artista tan enorme, tan talentosa, tan cálida, tan genial, nos haya abierto las puertas”, expresó. También recordó que su incorporación al mundo de Tarja ocurrió cuando todavía era muy joven: “En mi caso yo tenía 28 añitos. Era muy chiquito y la verdad que una artista que ya era inmensa me haya permitido ser parte de su carrera fue algo enorme”. En esa frase aparece una de las claves de la noche: la presencia argentina en Frisson Noir no responde a una colaboración circunstancial, sino a una relación sostenida, con años de trabajo compartido y confianza artística.

Sobre el cierre de su intervención, Julián volvió al origen del nuevo álbum y explicó que muchas canciones nacieron en aquellas sesiones de Málaga, aunque después Tarja continuó desarrollándolas hasta encontrar la identidad final de cada tema. “Este disco empezó a componerse en Málaga y después Tarja siguió componiendo muchas de las canciones que habíamos empezado juntos, para terminarlas y darle una onda con cada invitado”, detalló. La sorpresa llegó cuando confesó que todavía no había escuchado el resultado final: “Sinceramente, no me lo van a creer, no lo escuché. Tengo muchísimas ganas, pero no lo escuché”. La confesión aportó una imagen poderosa: uno de los músicos que había participado en la gestación del material estaba, igual que el público presente, a punto de descubrir el disco terminado.

Luego fue el turno de Fernando Scarcella, quien profundizó en el costado humano de la cantante y en el clima generado alrededor del proyecto. “Para nosotros, tocar con una artista tan grande y tan cálida es algo enorme”, señaló. En la misma línea, agregó: “No solo desde la propuesta artística, porque ya se sabe lo que es Tarja, sino también desde el corazón que realmente tiene ella”. En boca de un músico con la ruta de Scarcella, la definición tuvo un peso particular: no se trató de una frase de cortesía, sino de una lectura surgida desde la experiencia de alguien que conoce de giras, grabaciones y dinámicas internas dentro de proyectos de alto nivel.

El baterista fue todavía más contundente al describir la dimensión personal de la artista: “Estamos hablando de una persona muy grande. No grande por la edad, sino grande como ser humano”. Esa mirada sintetizó buena parte del espíritu de la charla previa, donde el peso de la experiencia no estuvo puesto únicamente en la grabación, sino también en la forma de trabajo y en los vínculos que rodean a Tarja. La figura de la cantante apareció, entonces, no solo como una voz excepcional o como una artista de alcance mundial, sino como una líder capaz de generar un entorno de confianza, respeto y afecto alrededor de su música.

Scarcella también recordó las giras compartidas con la cantante como una experiencia especialmente significativa. “Para mí, las giras que hicimos con los chicos fueron algo mágico. Y ella es mágica”, expresó. Sobre el nuevo material, adelantó que se trata de canciones “muy potentes, muy melodiosas” y conectadas directamente con la identidad de Tarja. La definición funciona como una puerta de entrada al universo de Frisson Noir: fuerza, melodía, dramatismo y una búsqueda emocional que no abandona el peso. En esa combinación parece ubicarse buena parte del atractivo del álbum, que se permite endurecer el sonido sin desdibujar los elementos que hicieron reconocible a Tarja como una de las voces más importantes del metal sinfónico.

Finalmente, Peter Barret puso el foco en el trabajo de grabación y en la dinámica interna del equipo. “Con Marcelo estuvimos incursionando en distintas tendencias, probando cosas de audio y diferentes estilos”, contó. Su testimonio permitió asomarse a una faceta más técnica del proceso, vinculada con la exploración sonora y con la búsqueda de distintas texturas para el álbum. En un disco presentado como especialmente pesado dentro de la carrera de Tarja, ese comentario resulta central: no se trata solo de subir el volumen de las guitarras, sino de encontrar una producción capaz de articular modernidad, dramatismo y personalidad.

También destacó la calidad del material que le tocó registrar: “Las cosas que me tocó grabar fueron muy lindas; los temas son hermosos”. Al igual que Julián Barret y Fernando Scarcella, Peter subrayó el plano humano del proyecto: “Es importante destacar el aspecto humano de Tarja, de Marcelo y de todo el equipo”. Y cerró su intervención con una síntesis afectiva del recorrido compartido: “Fue un hermoso compartir con gente tan cálida y tan talentosa”. La coincidencia entre los tres testimonios no fue casual: todos hablaron menos desde la lógica promocional y más desde una experiencia sostenida en el tiempo, atravesada por la confianza, la cercanía y la búsqueda colectiva.

El disco

Frisson Noir será publicado el 12 de junio por earMUSIC y llega anunciado como el trabajo más pesado de la carrera solista de Tarja Turunen. El título parte de una idea precisa: ese estremecimiento que provoca la música cuando deja de ser solamente sonido y se convierte en emoción, memoria y sensación física. Desde ahí, el álbum se presenta como una obra de tensión oscura, intensidad sinfónica y pulso metálico. El concepto no funciona como un adorno elegante, sino como una clave de lectura: el disco busca ese impacto físico que aparece cuando una canción no solo se escucha, sino que atraviesa.

El comienzo sorprende por un sonido pesado, moderno y muy frontal. Tanto Frisson Noir como The Eternal Return muestran una faceta más filosa, con guitarras de mayor presencia, una producción actual y una densidad que empuja a Tarja hacia un terreno más agresivo sin resignar su marca vocal. En ese primer tramo también aparece Leap Of Faith, con la participación de Marko Hietala, histórico bajista y cantante de NIGHTWISH y figura central de TAROT, como uno de los cruces más esperados por el vínculo artístico que ambos arrastran desde hace décadas. Allí el disco parece ir directo al hueso: no rodea la idea de pesadez, la pone adelante.

Uno de los momentos más llamativos llega con I Don’t Care, la canción en la que participa Dani Filth, voz de CRADLE OF FILTH. Allí el álbum vuelve a tensar su costado más oscuro y pesado, jugando con el contraste entre la teatralidad extrema de Dani y la voz operística de Tarja. Es uno de esos cruces que no funcionan solo como invitación decorativa, sino como choque de mundos: la elegancia sinfónica frente al dramatismo gótico y extremo. En ese punto, Frisson Noir muestra una de sus caras más audaces, porque se anima a tensionar el universo de Tarja con una presencia que trae otra temperatura, otra oscuridad y otra forma de teatralidad.

Después de ese impacto inicial, el álbum tiende a moverse hacia espacios de mayor comodidad musical para Tarja. Canciones como At Sea, de espíritu más expansivo y cinematográfico, o Tango, con la participación de APOCALYPTICA, recuperan climas más reconocibles dentro de su universo: melodía amplia, dramatismo orquestal, desarrollo progresivo y una forma de construir tensión más ligada a la emoción que al golpe directo. Allí aparece la Tarja más identificable, la que sabe convertir una canción en paisaje, ceremonia y teatro sonoro. El disco no pierde intensidad, pero cambia de respiración: deja de atacar de frente para expandirse en climas, matices y zonas de mayor elegancia sinfónica.

La lista de invitados refuerza esa amplitud. Además de Marko Hietala y Dani Filth, el disco cuenta con APOCALYPTICA, el grupo finlandés de cellos metálicos que expandió las fronteras del metal sinfónico, y Chad Smith, baterista de RED HOT CHILI PEPPERS, presente en Against The Odds. Esos cruces permiten imaginar un mapa sonoro atravesado por contrastes: belleza vocal, oscuridad extrema, cuerdas dramáticas, energía rockera y un tratamiento contemporáneo del metal sinfónico. En ese equilibrio aparece la mayor virtud del álbum: Frisson Noir arranca con una potencia inesperada, se anima a endurecer el pulso y luego vuelve hacia los territorios donde Tarja se mueve con naturalidad absoluta. No es un giro completo ni una ruptura con su identidad, sino una expansión: una forma de actualizar su sonido sin abandonar aquello que la convirtió en una figura central del género.

El cierre de la escucha recuperó el pulso más fanático de la noche. El fan club argentino de Tarja estuvo presente con una participación efusiva, celebrando cada mención a la cantante y acompañando el clima de expectativa que atravesó todo el encuentro. La jornada terminó con un sorteo de pósters autografiados por Tarja, una postal perfecta para una previa que mezcló información, emoción, pertenencia y esa devoción tan argentina por los artistas que dejan marca.

En Buenos Aires, antes de que el álbum llegara oficialmente a plataformas y formatos físicos, la escucha dejó una imagen potente: la de un público reunido para escuchar un disco entero, acompañado por músicos que también fueron parte de su creación. En tiempos de consumo veloz, fragmentado y gobernado por el algoritmo, Tarja recuperó algo casi antiguo y poderoso: la ceremonia de sentarse, escuchar y dejar que la música produzca su propio estremecimiento.

 

Texto: Santiago Izaguirre
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