Fecha: Viernes 7 de marzo, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: El Teatrito | Banda invitada: KURÍ
¿Qué podría esperarse de un show de THE FALL OF TROY en Argentina en 2026? Hay que tener en cuenta algunas cuestiones: primero, practican un genero que nunca fue demasiado popular -el mathcore- y que nunca hizo demasiado ruido por estas tierras; segundo, si bien cuentan con un disco relevante en la escena (el recomendable Doppelgänger) su exito se limitó a la rotación que tuvo una de sus canciones en el videojuego Guitar Hero (2008) por lo que se puede arriesgar que el grueso de sus oyentes ya podrían haberlos olvidado hace rato y tercero, luego de que los soportes locales KURÍ finalicen su set de apabullante hardcore melódico, poco más de la mitad del público que pobló en El Teatrito se retiró, dejando la pista con una alarmante mitad vacía.
El telón se volvió a abrir y mientras los fans locales llegaban a cuentagotas pasadas las 21:30 la banda salió a escena y empezó tímidamente con I Just Got This Symphony Goin’ lo que generó una buena respuesta del mediano público que pareció hacer de tripas corazón y pensar “si somos pocos, hagamos mucho”, máxima que se apreció a lo largo de la noche. Luego llegó el turno de The Adventures of Alan Gordon y las primeras rondas comenzaron a formarse. Con motivo de celebrar el vigésimo aniversario del mencionado Doppelgänger, el trío de California basó gran parte de su set en su disco más celebrado y Act one, scene one desató el primer gran pogo de la noche, acto seguido la banda interpretó un breve popurri que incluyó el clásico de SLAYER Raining Blood y una versión casi completa de Heart Shaped Box de NIRVANA, a modo de asegurarse tanto a los heavys del público como a los alternativos de camisas a cuadros.
Un gran acierto fue el sonido, alto pero no ensordecedor, y que no solamente se comportó con claridad sino que también permitió apreciar la voz del cantante y guitarrista Thomas Erak quien tiene la difícil tarea de mantener el barco a flote dentro del mar de disonancias y breakdowns matemáticos que el baterista Andrew Forsman y el bajista Tim Ward arman desde la base, dejando lugar a solos esquizofrénicos y agudos que demuestran que el ensamble tiene oficio y carácter, que THE FALL OF TROY es una banda con pergaminos y que dan un show entretenido y descontracturado, con agradecimientos por parte de Erak casi entre tema y tema, lugar para algunos chistes e incluso para que el público le cante el feliz cumpleaños al guitarrista que se refirió a esa noche cómo “el mejor cumpleaños de su vida”, todo en medio de los rafagazos breves pero ultra técnicos de Straight Jacket Keel-hauled (única canción presente del álbum In the Unlikely Event) Shhhh! If You’re quiet, I’ll show You a Dinosaur y We Better Learn to Hotwire an Uterus, pertenecientes a la primera época de la banda donde eran un rejunte de desparpajo adolescente y rabia hardcore, dos categorías que a simple vista de cualquiera que observe un poco al público notará como predominantes: por momentos parece un recital, por momentos una gran fiesta de secundaria, por otros una muestra de destreza técnica, pero lo que es seguro es que la entrega del público no reconoce estás categorizaciones y disfruta a rabiar de Mouths Like Sidewinder Missiles (con un trabajo descomunal de Forsman en los parches) y del cover de WEEZER Say Ain’t So. La banda ignora por completo sus dos últimos álbumes de estudio OK de 2016 y Mukilearth de 2020, subrayando sus primeros años como representativos de su estilo y nucleando al debut autotitulado, a Doppelgänger y a Manipulator de 2007 como principales armas. Fieles a esta premisa, Rockstar Nailbomb y Spartacus encienden un circle pit violento a pedido de Erak y luego de las ya clásicas demagogias de ser el mejor público del mundo y un largo etcétera la banda le dedica la supuesta última canción de la noche a “ese asesino que nos mira a través de nuestras ventanas y que al final acabará con todos nosotros” dándole pie a Macaulay McCulkin quizás la canción que mejor represente a THE FALL OF TROY: casi nueve minutos de solos acrobaticos, fills imposibles de batería y una voz que alterna entre la melodía y el berrinche, una suerte de magnum opus del mathcore para millenials enojados. Cerrar la noche con semejante canción hubiese sido un acierto pero aún faltaba la estrella de la noche y quizás la canción que permitió que the fall of troy girase y logre un nombre en la escena: F.C.P.R.E.M.I.X sacudió al público como una granada y género un tsunami de sudor y zapatillas revoleadas mientas Erak señalaba riéndose a cada una de estas expresiones tan locales de desenfreno. Para cerrar Caught Up! y Laces out, Dan! pusieron el moño a una noche que sirvió como homenaje al desenfreno y la humorada virtuosa. La banda agradeció, prometieron retorno y se retiraron luego de algún que otro amague de tocar otro tema.
El debut de THE FALL OF TROY en Argentina tuvo condimentos especiales. Tanto por tratarse de la llegada de una banda que nunca jugó en primera pero que logró meterse a varios fans en el bolsillo o por haber puesto a prueba la fé de unos ¿300? espectadores que seguramente se quemaron los dedos con sus joystick y guitarras hace casi 15 años y decidieron ir a ver qué pasaba con esa banda de saltarines aniñados y virtuosos. Siempre y cuando las canciones acompañen estos meros detalles laterales y logren una propuesta sólida, la permanencia está asegurada y a la banda esto parece serle suficiente: se los ve cómodos en su rol de freaks que animan la fiesta mientras tocan instrumentos a toda velocidad.
Texto: Franco Felice
Fotos: Cortesía Martín Darksoul
Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la acreditación al evento.
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