NILE en vivo en Argentina: “Asesinos en tiempo récord”


Fecha: Domingo 15 de marzo, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: El Teatrito  | Bandas invitadas: LESA HUMANIDAD – EXTERMINIO – MORFERUS – MANIFIESTO

Después de tres años de su última visita, los deathmetaleros técnicos de NILE regresaron a la Argentina. Cuarta visita de los liderados por Karl Sanders y por primera vez con la formación actual (Adam Roethlisberger en bajo y voz y Zach Jeter en segunda guitarra y voz) y con la oportunidad de presentar en vivo canciones de su más reciente álbum, el aclamado The Underworld Awaits Us All.

La primera incógnita apareció dirigida a la cuestión sonora, ya que una propuesta como NILE requiere de una acústica y un nivel de detalle particular para poder desplegar y apreciar una muestra de técnica hiper veloz y nítida, demandas que El Teatrito suele no siempre cumplir. Las principales víctimas de los desmanes sonoros fueron las bandas invitadas (¡cuatro!) quienes se vieron obligados a detener o a acortar sus sets. Tal fue el caso de los locales LESA HUMANIDAD y su death metal clásico quienes lamentablemente no lograron vencer los numerosos problemas de sonido y sumado a un acortado tiempo de show, se llevaron la peor parte. Las agrupaciones posteriores (EXTERMINIO, MORFERUS y MANIFIESTO) tuvieron un poco más de suerte, pero entre la saturación y los constantes rebotes dejaron a un público entre atónito y nervioso por comprobar si esos desperfectos sonoros atentarían contra la banda principal.

A medida que el público seguía ingresando al local de la calle Sarmiento, una música instrumental salida de un Egipto del infierno amenizaba la espera a telón cerrado. Los tracks que sonaban pertenecían a lanzamientos en solitario que Sanders editó en los últimos años. Así se sucedieron las marchas tenebrosas de The Evil Inherent in Us All y Skull Fuck Ritual mientras las remeras de MORBID ANGEL y DEATH se amontonaban en silencio y en el aire sobrevolaba la sensación de que algo peligroso estaba por hacer estallar el escenario.

Afortunadamente, los fantasmas sonoros que minutos antes parecían haber querido aguar la fiesta desaparecieron y luego de un chequeo fugaz de los instrumentos, NILE atacó con Stelae of Vultures y To Strike With Secret Fang, ambas pertenecientes al mencionado último disco y que, sorprendentemente, fueron coreadas fielmente por los presentes. Con el sonido completamente acomodado, el primer bombazo ocurrió: Sacrifice Unto Sebek, del obligatorio Annihilation of the Wicked y una de las canciones más representativas de la carrera de NILE despertó una de las reacciones más salvajes alguna vez vistas bajo el techo de El Teatrito. La banda suena ajustadísima, sin dejar un mínimo espacio para que los instrumentos respiren y rellenando cada segundo con velocidad milímetrica. Sanders, padre de la criatura egipcia, no para de sonreír y señalar a algunos afortunados del público, aprobando cada mosh y cuernito alzado que ve. Se lo nota disfrutando lo que hace y en camaradería honesta con Jeter, quién se arrima a la hora de solear y que cumple más que satisfactoriamente su rol vocal, marcando un contraste de voces con Sanders y con Roethlisberger, teniendo los tres cantantes técnicas muy diferentes entre sí. Esta característica en particular, le da mayor brillo y dinámica a la performance en vivo, cualidad que se luce especialmente en Smashing The Antiu del debut Among the catacombs of Nephren-Ka que es eufóricamente coreada por el publico. Pero si de performance hablamos, lo que hace el baterista George Kollias es digno de un estudio científico. Con un temple imperturbable, apenas gesticulando y haciendo que su trabajo parezca la tarea más fácil del mundo, Kollias es el verdadero motor de la banda. Con su golpe nítido, claro y fuerte, metiendo fills imposibles y con el blast-beat más prolijo que se escuche en la escena, el baterista nacido en Grecia aporta un color y una fuerza arrolladora a las composiciones, a tal punto que las ya poderosas Kafir! y Hittute Dung Incantation suenan aún más devastadoras en vivo.

Con estos pergaminos queda claro que la propuesta de NILE cosechó un público fiel y que sí luego de tres décadas de carrera logran que un centenar de fans se amontone a poguear canciones poco amigables e imposibles de seguir sobre faraones y pirámides, es porque el atractivo va más allá del despliegue técnico: las canciones tienen fuerza propia y la banda, talento. El público aprovecha cada breve interludio entre tema y tema para los usuales cánticos y la banda parece querer evitar esas breves pausas, casi pegando un tema con otro como ocurre con In The Name of Amun y Sarcophagus. Lejos de aparentar frialdad o algo similar, y ya promediando la hora de show, da la sensación de que la banda ubica los temas más cortos y directos, menos kilómetricos, para la segunda mitad de la noche. Chapter For Not Being Hung Upside Down on a Stake in The Underworld and Made to Eat Feces By the Four Apes y Naqada II Enter The Golden Age atacaron sin piedad a un público que no parecía acusar factura del azote y que de a momentos se dejaba escuchar pidiendo algún clásico o algún tema puntual de Annihilation of the Wicked o del también excelso Black Seeds Of Vengeance, petición que fue cumplida y la banda anunció como número final la canción homónima, en dónde apenas tres minutos y medio bastaron para que el público protagonice el momento más tribunero de la noche, alzando el puño al unisono de la marcha densa y poderosa que exclama a tres voces el título de la canción.

Sí la noche hubiese finalizado ahí, y pese a la escueta duración (apenas pasada la hora) estaríamos hablando de un show más que logrado, breve pero intenso, pero un momento de incómoda confusión se generó cuando la banda abandonó el escenario y luego de la insistencia del público para que interpreten un tema más (se rumoreaba que sería Annihilation of the Wicked, bis que tocaron en Chile y en México) vuelvan a colgarse sus instrumentos para, casi de forma automática, comenzar a abandonar nuevamente la escena. Ante las muecas y los gestos de Sanders como diciendo “nosotros queríamos, pero no se puede” y a la imágen de Kollias regalando palillos a los atrincherados a la valla en una clara señal de conclusión, el público se manifestó entre decepcionado y atónito, mientras las luces se encendían y el telón se cerraba, obligando a todos a salir ordenadamente y con la sensación de que el chorro se había cortado demasiado rápido y de golpe, apenas pasadas las diez y media de la noche. Algo desafortunado en la experiencia de ver en un vivo a una banda con semejante repertorio desaprovechado. Así pasó una nueva visita de NILE por Buenos Aires, injustamente manchada por un final abrupto y confuso en lo que parecía la antesala inmediata de poder escuhar alguna otra gema en lugar de ir derecho al sarcófago. De todos modos conviene aferrarse a lo que sí ocurrió y es la muestra abrasiva y certera de una de las mejores bandas extremas para ver en vivo. 

Texto: Franco Felice

Fotos: Cortesía Martín Darksoul

Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la acreditación al evento. 

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