KATATONIA en vivo en Argentina: “Noche de corazones oscuros”


Fecha: jueves 19 de marzo, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: Uniclub  | Bandas invitadas: DIOS SERPIENTE

Cuarta visita en tres años de KATATONIA a la Argentina. Con una formación recientemente renovada y un disco nuevo a presentar, el quinteto sueco dio una lección de oscuridad, fuerza y melancolía frente a un Uniclub colmado en capacidad un día de semana. Mientras desde las bandejas sonaba un popurrí a tono que hacía sonar tanto death metal como rock gótico y el ambiente se tornaba cada vez más oscuro gracias a una ingeniosa disposición lumínica, el escenario con dos banners con las iniciales de la banda ubicados en cada extremo, daba la bienvenida al soporte local: el curioso proyecto individual DIOS SERPIENTE, dónde un bajista interpreta un set muy cercano al metal industrial acompañado únicamente por una consola haciendo el trabajo del baterista. Sonido conciso y potente que se llevó los aplausos del público que pasadas las 21 horas ya era prácticamente insuperable.

Algunos retoques técnicos demoraron levemente la cuestión y pasadas las 21:30 horas, envueltos en humo artificial, los cinco miembros de KATATONIA arribaron al escenario. Claro, sí pensamos en KATATONIA pensamos en Jonas Renkse, cantante y líder fundador quien es el último en ubicarse frente a su micrófono y saluda tímidamente al público quien lo recibe con el mayor entusiasmo. Siendo una banda con cinco músicos, el escenario de Uniclub es un tanto limitado para desplazarse, lo que obliga al bajista Niklas Sandin y a la dupla de los recientemente incorporados guitarristas Sebastian Svalland y Nico Elgstrand a permanecer inamovibles a lo largo de toda la noche. Jonas, en el medio, oficia de maestro de ceremonias de la oscuridad. La banda abre el show con Thrice, canción que también abre el disco editado el año pasado Nightmares as Extensions of the Waking State y que combina una base pesada y melódica con percusiones tribales, facilitadas desde la consola por el baterista Daniel Molainen. El sonido es casi perfecto: se aprecia cada lick de guitarra, cada base del bajo y la batería suena clara y firme, pero la gran beneficiada es la voz de Renkse, que no es exagerado decir que se encuentra en uno de sus mejores momentos ya que en la siguiente canción Soil’s Song (del celebrado y favorito de los fans The Great Cold Distance, dónde exhiben una veta más progresiva) es puesta a brillar en la que también es el tema que enciende por primera vez al público y lo hace corear y armar algún pogo reducido. Continúa el desfile de canciones nuevas con The Líquid Eye del último álbum y con Austerity del anterior, el editado en 2023 y ya presentado en Argentina Sky Void of Stars, que no solamente se integró cómodo al catálogo de los suecos sino que para ser una canción relativamente nueva recibe una más que cálida bienvenida, con el público coreando las bases y empujando el estribillo.

En lo que parece ser una revisión retrospectiva de su discografia más reciente, la banda interpreta Rein del álbum City Burials y esta vez la recepción sí es más cálida, con algunos momentos de calma y silencio que de todas formas son aprovechados ya que permiten apreciar mejor el trabajo de guitarra de Elgstrand y Svalland. Pero la serenidad dura poco ya que inmediatamente comienza a sonar un rasgueo con delay y el público comienza a enloquecer sabiendo que es el turno de Leaders, otra de The Great Cold Distance y poseedora de uno de los mejores estribillos del KATATONIA del siglo XXI. Durante cinco minutos el público se entrega a esos versos melódicos y a su estallido energético mientras la voz de Renkse alcanza unos límites coloridos y el bajo de Sandin toma protagonismo. La banda suena tremendamente ajustada, sin relegar potencia ni melancolía y con una clara muestra de oficio sobre las tablas, algo que no siempre se encuentra en sus últimos discos de estudio donde parecen muchas veces relegar pesadez en pos de momentos más ambientales o contemplativos. Ahora bien, y hablando de discografías, la gran cuestión que acosa a los fans de KATATONIA es esa aparentemente innegociable idea de no tocar nada compuesto previamente a 2006 (nobleza obliga, en algunos años recientes han interpretado muy ocasionalmente canciones de Last Fair Deal Gone Dawn o de Viva Emptiness, de 2001 y 2003 respectivamente). Puede entenderse que su material de la década del 90 hoy sea difícil de tocar en vivo por la imposibilidad de Renkse de cantar con voz gutural, pero ¿por qué no incluir alguna joya de Discouraged Ones o de Tonight’s Decision, discos que tienen mucho más en común con el KATATONIA del presente y de los últimos años que con el material de los 90? Motivos existirán, pero hay claramente una oportunidad desperdiciada ahí y el fan local lo sabe, al punto de que en algún momento de la noche se escuchó desde el pongo “hagan algún tema viejo”. Sin embargo, en el fragor de la noche parece quedar todo ahí, en una simple demanda, ya que cuando comienzan a tocar Dead Letters, uno de los momentos más pesados del excelente Dead End Kings, en la noche vuelve a reinar la oscuridad que tanto se necesita en un recital de KATATONIA.

“¿Les gusta la música lenta?” pregunta Jonas y la banda interpreta esa enorme canción llamada Nephilim y que por unos minutos nos recuerdan que KATATONIA fue alguna vez una banda de doom metal. Con sus versos lentos y sufridos, es otro de los momentos más acompañados de la noche. Siguiendo con la revisión del último álbum, llegan The Longest Year y Wind of No Change, recibidas con un poco más de entusiasmo que las anteriores pero aún así demostrando que Nightmares as Extensions of The Waking State todavía no terminó de penetrar en el fandom más extremo y sediento de momentos pesados y melancólicos que KATATONIA supo patentar como propios. Old Hearts Fall del disco homónimo levantó un poco la temperatura pero fue solamente la antesala al momento más festejado de la noche y es cuando la banda interpreta July y deja en claro algunas cuestiones: que es lo más parecido a un hit que alguna vez hayan compuesto; que The Great Cold Distance es el disco de KATATONIA que mejor suena en vivo; que ese final sincopado y quirúrgicamente compuesto no es joda y que solamente cuatro instrumentistas virtuosos lo pueden tocar de taquito.

Ya notando que la noche se acercaba a su final, otro momento de Dead End Kings dio la nota: Lethean hechizó al público que se limitó a observar la performance tras los parches de Molainen y el rendimiento vocal de Renkse, en otro punto altísimo, y que el cantante sabe complementar muy bien con su presencia: íntegramente vestido de negro, con una cortina de pelo negro tapándole el rostro, el sueco se mueve entre sus músicos con la lentitud de un fantasma, gesticulando cortes de batería y golpeando el pie del micrófono contra el suelo, demostrando que él es el corazón y la mente oscura de KATATONIA. La banda anuncia No Beacon To Illuminate Our Fall e In The Event of como últimos temas de la noche y luego de una falsa despedida (y tal vez sabiendo que terminar con una canción del último álbum no era la mejor idea) el quinteto regresa al escenario e interpreta la energética Forsaker del álbum Night Is The New Day, uno de los discos donde KATATONIA pareció reencontrarse con sus raices pesadas. Ahora sí, luego de esos intensos  cinco minutos, foto grupal y agradecimientos, KATATONIA se despide del escenario dejando en el aire un tendal de oscuridad e introspección entre un público que lentamente abandonaba el lugar y emergía a la fría noche.

Texto: Franco Felice

Foto: Cortesía Maru Debiassi

Agradecemos a Noiseground por la acreditación al evento. 

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