Entrevistamos a Beto Vázquez de NEPAL: “Nepal fue una banda bastardeada por no ser ‘ex nada’, pero la perseverancia nos dio nuestro lugar”


El regreso de NEPAL a los escenarios en 2023 no solo demostró que la llama del heavy/thrash metal contestatario de Argentina permaneció intacta, sino que reabrió un capítulo de comunión generacional que superó cualquier expectativa. A más de tres décadas de sus primeros pasos y tras la consolidación de un fenómeno que quedó inmortalizado en su reciente documental y álbum en vivo, la banda se prepara para saldar una deuda histórica: pisar por primera vez el suelo patagónico para reencontrarse con su público en el sur del país.

En una charla profunda y sin concesiones, Beto Vázquez repasó los hitos que convirtieron a NEPAL en una agrupación pionera e independiente dentro de la escena nacional: desde la audacia técnica de incorporar holofonía 3D y colaboraciones internacionales en los años 90, hasta la trastienda de un reencuentro gestado con la madurez y el respeto que da el paso del tiempo. Asimismo, el bajista y compositor analizó las diferencias conceptuales con su proyecto solista BETO VAZQUEZ INFINITY, y reflexionó sobre la realidad actual de las bandas emergentes, contraponiendo la exigencia de la autogestión con la meseta que atraviesa el circuito local.

Con la honestidad que lo caracteriza, Beto habló también sobre su batalla personal contra el cáncer, el rol fundamental del afecto de los fans en su proceso de recuperación y la certeza de que el vínculo entre los integrantes de la banda trasciende cualquier escenario. Una entrevista imprescindible para entender el pasado, el presente y la resiliencia de una figura fundamental del metal argentino.

Compartimos algunos de los fragmentos más relevantes de la entrevista. Si querés escucharla completa, te dejamos el audio al pie del post.

El reencuentro y la comunión del regreso

Llegó el momento de pisar Chubut por primera vez en la historia de NEPAL. ¿Cómo viven este viaje al sur y qué sensaciones te genera la respuesta de la gente?

Es la primera vez que NEPAL baja tan al sur. Para nosotros es un honor inmenso reencontrarnos con un público que, por distancias, logística y costos, nunca tuvo la oportunidad de vernos en vivo, ni antes ni ahora. La atmósfera que se genera en un concierto de NEPAL es una comunión plena; la gente canta cada tema, se emociona y se siente una energía fabulosa. Saber que vamos a estar allá tocando para gente que esperó décadas es algo hermoso.

El retorno en el Teatro Flores sorprendió por la magnitud de la convocatoria. ¿Esperaban un fenómeno así con un sold out y un público tan intergeneracional?

Para nada. Cuando el productor nos propuso hacer el Teatro Flores, nosotros pensábamos en un lugar más chico, un teatro para 500 personas. Cuando nos avisaron que se habían agotado las entradas y que quedó gente afuera, no lo podíamos creer. Lo que vivimos fue descomunal. Ver a padres con sus hijos e hijas emocionados, gente llorando en el show… fue algo que me llevo en el corazón para siempre. Como le dije a Larry en el camarín al terminar: “Pensábamos que veníamos a dar una lección y terminamos dando cátedra”. La magia entre la banda y la gente estuvo intacta desde el primer acorde.

Los 90, la independencia y el camino propio

NEPAL siempre tuvo una personalidad distintiva. A diferencia de otras grandes agrupaciones de los 90, no surgieron como un desprendimiento de figuras de la década anterior. ¿Qué costo tuvo construir esa autonomía?

NEPAL fue una banda muy bastardeada al principio; nos cerraban las puertas en todos lados. Al no tener el estigma de ser “ex integrante de nada”, nos costaba el doble. Para tocar en Cemento no nos daban el lugar; nos decían que no estábamos para Cemento, que estábamos para un pub de 200 personas. Las compañías discográficas nos cerraban las puertas. Nuestro primer disco, Raza de Traidores, lo sacamos de forma totalmente independiente, autofinanciado y grabado en 50 horas, prácticamente en toma única y directo a consola. Con lucha y perseverancia demostramos que se podía abrir un camino propio. A la larga, la historia nos dio la razón.

Dentro del thrash de la época, NEPAL se destacó por su nivel técnico, el rol protagónico del bajo y una lírica con fuerte compromiso social y ecológico. ¿Cómo se moldeó esa propuesta?

Empezamos influenciados por BLACK SABBATH, IRON MAIDEN y MERCYFUL FATE, e incluso tuvimos una etapa muy oscura antes de volcarnos de lleno al heavy thrash. Pero queríamos un thrash más técnico, aplicando arreglos no convencionales. A mí nunca me gustó que el bajo fuera un mero instrumento de base para marcar la tónica; me gusta octavar, meter slap, hacer arreglos en partes donde no los esperás y contrapuntear con la guitarra. Con Javier Bagalá logramos una dupla compositiva donde cada uno tenía libertad total. Y en cuanto a las letras, Larry le dio un perfil contestatario, denunciando la represión y la realidad social. En los 90 había que tener las bolas bien puestas para salir a decir las cosas que nosotros decíamos.

Holofonía 3D e invitados internacionales

Con Manifiesto (1997) marcaron hitos de producción: fueron pioneros en usar holofonía 3D y en sumar invitados internacionales de renombre. ¿Cómo fue concretar eso en plena época analógica?

Somos la única banda de heavy metal en haber grabado con el sistema holofónico 3D Holophonics, un formato tridimensional que se aprecia al máximo con auriculares y que en su momento usaron artistas como PINK FLOYD, PAUL McCARTNEY o VANGELIS. Además, fuimos pioneros en cruzar fronteras con los invitados. En lo nacional estuvo Ricardo Iorio, pero también contamos con Kiko Loureiro, André Matos, Martin Walkyier de SKYCLAD y Hansi Kürsch de BLIND GUARDIAN. Javier viajó hasta Alemania, al estudio de BLIND GUARDIAN, para grabar a Hansi cantando en castellano. En ese momento grabábamos en cintas analógicas Ampex de dos pulgadas; fue un trabajo de producción colosal y vanguardista para el metal argentino.

La búsqueda con BETO VAZQUEZ INFINITY y la mirada de la escena actual

¿Qué te llevó a explorar el metal sinfónico y orquestal con tu proyecto solista BETO VAZQUEZ INFINITY?

Era un proyecto unipersonal que no podía ni debía competir con NEPAL. NEPAL es thrash metal directo, va por el lado de KREATOR; no tenía sentido meter coristas o arreglos sinfónicos ahí porque rompías la identidad de la banda. Cuando armé INFINITY, fui a estudiar piano, armonía y orquestación para poder comunicarme con músicos de formación clásica. Trabajar con cantantes del Teatro Colón como Darío Schmunk, Santiago Burgi o Cecilia Pugliese fue una experiencia increíble que rompió paradigmas dentro de nuestro ambiente.

Llevando décadas en la música, ¿cómo analizás la actualidad del metal nacional y el circuito emergente?

Veo que estamos en una suerte de meseta. Hay muchísimas bandas nuevas, chicos y chicas con un talento tremendo y un nivel técnico superior, pero la situación económica y el costo de alquiler de salas, sonido y producción hacen que cortar tickets sea durísimo. A veces la gente gasta dinerales en una entrada internacional, pero le cuesta apostar a una banda local que le pone horas de ensayo y un esfuerzo enorme. Los medios, los músicos, los sonidistas y el público somos engranajes de un mismo motor; si no trabajamos unidos, se hace muy difícil remarla.

Resiliencia, salud y el futuro de la banda

Atravesaste un problema de salud complejo que te obligó a hacer pausas. ¿Cómo te encontrás hoy y de dónde sacás la energía para seguir sobre el escenario?

Yo fui un tipo que nunca pisó un hospital en su vida, ni por un resfrío. Que de la nada te hagan un estudio y te diagnostiquen cáncer es una patada en la cabeza que te cambia la vida en un segundo. La pasé mal, la luché, pero tuve la suerte de que pudieron extirparlo por completo. Sigo con controles estrictos. Lo que me sostiene día a día es mi familia, mis compañeros de ambas bandas, el afecto gigante de la gente que me manda mensajes y, fundamentalmente, la música. Mientras pueda estar de pie, voy a seguir tocando y mirando a la gente a la cara desde arriba de un escenario.

A la luz de todo este recorrido y con la perspectiva del tiempo, ¿Hacia dónde va NEPAL?

Como dice siempre Javier, nosotros no planificamos nada, dejamos que el universo nos sorprenda. NEPAL volvió y demostró que la llama está más viva que nunca. No sabemos si vendrá material nuevo o hasta dónde llegará la gira, pero hay algo que tengo claro y lo sostengo: NEPAL ya no se va a separar nunca más. Somos hermanos, maduramos, y el vínculo y la historia de esta banda ya quedaron sellados para siempre.

Escuchá la charla completa en nuestro canal de Spotify:

También podés escucharla gratuitamente por iVoox:

Entrevista: Hernán Mazón
Imágenes: Sergio Biagini (archivo Metal-Daze 2023)
Agradecemos a Lola Nagel por la gestión de la entrevista.

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