Año: 2026 | País: Suecia | Género: Post Rock | Sello: Pelagic Records | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠♠♠ (9/10)
No sería arriesgado ni debería suscitar polémica afirmar que al dúo sueco OH HIROSHIMA le tomó un buen puñado de álbumes encontrar la fórmula definitiva de su sonido. Luego de lanzamientos tan satisfactorios como desafiantes, estos representantes del post rock accesible y melódico imprimen una cuota de energía y emoción ganadora en And The Dead Tree Gives No Shelter, su sexto album de estudio. Con una propuesta mucho cada vez más lejana al metal pero no por eso menos poderosa e intensa, OH HIROSHIMA entrega un puñado de canciones que no solamente los reafirman como experimentadores natos en el arte de la composición sino también como un territorio donde el rock alternativo más melancólico y el torrente de efectos propio de género conviven en paz. Gracias a una producción exquisita, la simbiosis entre universos que And The Dead Tree Gives No Shelter se experimenta de forma natural y reavivando los numerosos detalles que demandan más de una escucha para internarse en este mundo dominado por la intensidad instrumental y la fuerza vocal.
Hay influencias palpables a lo largo de las ocho canciones pero en ningún momento sobrevuela la idea de copia sino más bien de referencia; casi como si se tratase de homenajes en un nuevo idioma, propio y valiente. La seguidilla inicial con Servant of All, Meridian y Angelos recuerda tanto al KATATONIA del siglo XXI como también a los discos más opresivos de iconos del rock alternativo como THE SMASHING PUMPKINS, trazando un puente que justifica el ADN rockero del dúo sin desmerecer su costado -apenas- heavy. La voz de Jakob Hemström, casi un instrumento más, se balancea entre los flasettos melódicos y los tonos más desgarrados, siempre con la sensación de estar a punto de quebrarse pero finalmente dejando lugar al huracán que estalla por detrás: las guitarras ofrecen texturas y climas que van desde la ensoñación distorsiva (MY BLOODY VALENTINE parece ser una influencia palpable) a la muralla sonora propia del post rock, pero sin detenerse ahí: la introducción de Skeleton Key con un bajo zumbante y filoso hace pensar por unos segundos que está por llegar el momento punk, pero todo se decanta en un mar de teclados que recuerdan a quien estamos escuchando. La batería de Oskar Nilsson navega entre el groove y los arreglos intrincados, luciéndose especialmente en Tree of Life e Ivory Tower.
Con una larga lista de músicos invitados a cargo de instrumentos tan diversos de cuerda y viento, And The Dead Tree Gives No Shelter genera una sensación de continuidad y coherencia que podría hacer pensar en una obra conceptual, no tanto desde lo temático sino desde lo estético; ante un disco de emocionalidad explosiva y complejidad lírica, es menester su disfrute sin distracciones ni salteos: un trabajo soberbio y definitorio.
Texto: Franco Felice

